Con música alegre se trabaja mejor

Un experimento concluye que las canciones “marchosas” en el trabajo aumentan la cooperación entre empleados y elevan el rendimiento

Yellow Submarine, una de las canciones con las que se demostró que se trabajaba mejor
Yellow Submarine, una de las canciones con las que se demostró que se trabajaba mejor

Un tipo de música para el dentista, con el improbable reto de entrar relajado al potro de tortura. Otro para recorrer el supermercado y comprar, comprar y comprar. Otro para disparar el monstruo consumista que todos llevamos dentro en la tienda de ropa. Pero, ¿qué música es la mejor para trabajar? ¿Qué debemos sintonizar en la oficina para que nuestra jornada laboral sea más productiva?

Un equipo científico de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, ha realizado varios experimentos con un total de 266 personas para concluir que la música ambiental de una oficina tiene más efectos sobre el rendimiento laboral de lo que se podía pensar, especialmente en cuanto a cooperación entre los distintos empleados se refiere.

Durante la investigación, publicada en la revista Journal of Organizational Behavior, se dividió a los empleados en varios grupos y se eligieron distintos tipos de música.

Cuando los temas eran especialmente alegres, la cooperación entre los distintos individuos se disparaba. Cuatro ejemplos de otras tantas melodías que, a buen seguro, todos tienen en la cabeza, y que sin duda disparan el ánimo: “Happy Days”; “Brown Eyed Girl”, de Van Morrison; «Walking on Sunshine», de Katrina and the Waves; y «Yellow Submarine» de los Beatles.

Para cada estudio, los participantes fueron agrupados en equipos de tres. Cada miembro del equipo se le dio múltiples oportunidades para contribuir al bien de valor del equipo utilizando fichas o mantener las fichas para uso personal.

Cuando se cambiaba el hilo musical por canciones que se pueden considerar “desagradables”, de grupos o solistas desconocidos o incluso heavies, inconscientemente el empleado comenzaba a aumentar su trabajo individual y a dar la espalda a sus compañeros.

En conclusión, la contribución al bien común de la empresa se triplicaba cuando la música era alegre o festiva que cuando no lo era.

En una segunda fase del experimento, se introdujo la variable de trabajar sin música, y en ese caso el individualismo y las aportaciones al grupo fueron menores que cuando se introducía el hilo musical “marchoso”.

«La música es una parte omnipresente de gran parte de nuestra vida diaria, ya sea de manera consciente o inconsciente», asegura Kevin Kniffin, uno de los autores del estudio junto a Jubo Yan, Brian Wansink y William Schulze.

«La música puede sintonizarse de fondo en lugares como supermercados o gimnasios. Nuestros resultados demuestran que las personas parecen más propensas a sincronizarse con los demás si están escuchando la música que tiene un ritmo constante”, añade

Por su parte, Wansink, director de la Food and Brand Lab de Cornell, destaca que «lo bueno de estos hallazgos es que la música alegre tiene el poder de transformar el lugar de trabajo en un sitio más cooperativo”.