El verdadero cerebro de Sheldon Cooper

El director técnico de «The Big Band Theory», David Saltzberg, habla con LA RAZÓN de la serie que emite Neox en abierto

El director técnico de «The Big Band Theory», David Saltzberg
El director técnico de «The Big Band Theory», David Saltzberg

El director técnico de «The Big Band Theory», David Saltzberg, habla con LA RAZÓN de la serie que emite Neox en abierto

Hace ocho años, la cadena norteamericana CBS reinventó el concepto de «genio» y la imagen del típico «geek» americano –lo que aquí llamaríamos «empollón»– con «The Big Bang Theory», una «sitcom» que es hoy ya objeto de culto. Sus miles de fans conocen bien a Sheldon Cooper y compañía. Pero detrás de cada episodio, con sus tramas romántico frikis, hay una seria planificación científica. Su director técnico, David Saltzberg, visitó el Salón del Cómic de Barcelona. «Una de las mejores cosas de la serie es que muestra lo divertida que puede ser la ciencia. Yo me lo paso muy bien jugando con ella», explica a LA RAZÓN este profesor de Física y Astronomía de la Universidad de California, «y eso se ve en los personajes, que se lo pasan bien». Cuenta Saltzberg sobre la huella de la serie que «nunca sabremos cómo sería el mundo si no se hubiera hecho, pero sí que tenemos ahora el doble de graduados en Física que hace diez años. Creo que, en general, a los estudiantes les interesan más las ciencias ahora. Puede que la serie tenga algo que ver con eso». La ficción acaba de cerrar su octava temporada en EE UU. «Tenemos dos años más por delante», asegura el director técnico.

Pasión por los cómics

Sheldon, Leonard, Raj y el resto del grupo se ajustan a la definición de «geek», aunque defiende Saltzberg que, «muy al principio de la serie, en 2007, había quien temía que fueran a ser siempre estereotipos. Pero no puedes mantener una serie así, y en cada episodio hemos aprendido más detalles de ellos. Para mí son tan específicos como cualquier persona. Es una serie sobre esta media docena de personajes, entre las que algunas leen cómics y otras no». Y defiende a los suyos: «Habría que hacer un estudio a fondo para saber si los licenciados en Física leen más cómics que los de Filología Inglesa».

Pero vayamos a lo de verdad importante: ¿Es posible de verdad hacer crecer un páncreas humano en un gibón? Saltzberg se ríe –es uno de los mil guiños y comentarios científicos que se mencionan en pantalla– y responde: «La verdad es que no lo sé. Eso era una broma, pero es verdad que cubrimos muchos campos. Yo puedo ayudar con las matemáticas y la física, pero tengo que hacer mis propias investigaciones con la biología, aunque trato de que sean más profundas que las que un espectador podría llevar a cabo por su propia cuenta». Aunque en este terreno tiene un apoyo inesperado: «La actriz que hace de Amy, Mayim Bialik, está licenciada en Biología. Así que ella misma nos da algunas claves».

¿Lo más raro que han sacado en pantalla? «Hubo un momento difícil para mí, porque querían que Sheldon y Leonard dieran con una nueva idea, pero ellos viven en nuestro universo, por lo que no podían descubrir una tan buena que les dieran el Nobel de Física, pero tampoco podía ser algo tan tonto que se quedara en nada. Tenían que encontrar algo que sonara significativo, pero a la vez que no cambiara el mundo. Y llegamos a la idea de que el espacio-tiempo podía ser como un teorema de superhéroes». Y en Marte, ¿viviremos como proponen en otro episodio? «Tendremos una colonia algún día, sí», dice seguro. Aunque aclara, sobre las fronteras entre ciencia y ciencia ficción: «En esta serie, la ciencia es siempre real, posible. No nos inventamos nada». Por ejemplo: ¿puede explicarnos en pocas palabras qué es un axión? Piensa un momento y responde: «Es una partícula que es, digamos, como una prima del fotón. Una partícula hipotética con la que hacemos un poco de ciencia-ficción, pero puede explicar algunos problemas matemáticos que nos plantea la Física». Y sabe de lo que habla: es uno de los colaboradores del colisionador de partículas del CERN.