Extremadura

El fallecido tras ser detenido cerca de Plasencia tenía un tiro en la espalda

El presunto autor del disparo que acabó ayer con la vida de un vecino de Badajoz y del intento de secuestro de un hombre y su hijo presentaba un tiro en la espalda pese a que la policía había informado inicialmente de que había muerto de un infarto justo después de ser detenido cerca de Plasencia.

Este dato ha sido facilitado por el general jefe de la Tercera Zona de la Guardia Civil, José Antonio Hurtado, que esta tarde ha comparecido en rueda de prensa junto al delegado del Gobierno en Extremadura, Germán López Iglesias, para facilitar los últimos datos en torno a este suceso.

Hurtado ha desvelado que el cuerpo del fugitivo detenido, Rafael Robles, presentaba un disparo en la espalda, después de que tanto el delegado del Gobierno como la propia Policía Nacional hubiesen confirmado que había muerto de un infarto justo después de ser detenido en la zona conocida como El Espartal, a dos kilómetros de Plasencia.

El general jefe de la Guardia Civil en Extremadura ha reconocido que se produjeron disparos durante la detención, pero que, como no sangraba, las primeras hipótesis apuntaban a que había sufrido un infarto, después de que hubiera pasado más de tres horas huyendo a pie de los agentes por las inmediaciones de Plasencia.

Según ha informado, tras la persecución, el hombre se ocultó en un caserío "semiderruido"cercano a Plasencia, y en ese momento se efectuaron disparos, aunque no se ha precisado si éstos fueron realizados por él o por los agentes de la Guardia Civil.

Por ello, se desconoce aún si la herida de bala que tenía el hombre en el omóplato se debe a un disparo directo de los agentes o a un "rebote".

Por otra parte, el jefe superior de la Policía Nacional, Miguel García-Izquierdo, también presente en la rueda de prensa, no ha descartado la implicación de Rafael Robles en la muerte de un joven de 28 años cuyo cuerpo fue hallado con dos tiros en la localidad toledana de Cazalegas el pasado 30 de enero y cuyo coche apareció calcinado dos días más tarde en las inmediaciones del tanatorio de Badajoz.

García-Izquierdo ha indicado que Robles tenía relación con la localidad toledana de Talavera de la Reina, al igual que contaba con "infraestructura"y familiares que podían darle cobijo en la ciudad de Badajoz, en cuya cárcel cumplía condena aunque había salido en un permiso penitenciario que posteriormente había roto.

La relación con Plasencia, por su parte, según el jefe del instituto armado en Extremadura, tendría que ver precisamente con el móvil: vengarse de un vecino de esta ciudad del norte de Cáceres, por cuya culpa estaba en la cárcel un familiar suyo.

Ha añadido que movido por la venganza, Robles llevó a cabo toda esta espiral de "locura"de los últimos días, que tuvo su primer episodio cuando intentó secuestrar a un hombre de Plasencia y a su bebé.

Según el relato de los investigadores, después de este suceso, y del crimen ayer en Badajoz, Rafael Robles volvió de nuevo sus pasos hacia Plasencia, aunque cuando se dirigía a esa ciudad fue descubierto por un Policía Nacional residente en la localidad cercana de Jaraíz de Vera (Cáceres)

Este agente avisó a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, y se inició una persecución a gran velocidad y una posterior redada en la que participaron más de 50 agentes del instituto armado en alrededores de Plasencia, que permitió dar esta mañana con el paradero del fugitivo.