¿En casa, como en ningún sitio?

La Razón
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l ¿Por qué son más mujeres que hombres los que se emancipan?

–Las chicas maduran psicobiológicamente uno o dos años antes que ellos, además, se ven apremiadas por un periodo reproductivo más corto. Por tanto, se ven empujadas a buscar su autonomía personal antes.

l ¿Los padres también son partícipes de que sus hijos no abandonen el núcleo familiar?

–Sí, los padres se hacen cargo de la situación socioeconómica. Ellos se muestran más comprensivos y protectores (a veces demasiado), con unos hijos que permanecen en el hogar estudiando y para los que desean cierta calidad de vida una vez abandonado el núcleo familiar.

l ¿Cómo perjudica esto a la persona que no se emancipa?

–Mucho. El joven, que contra su voluntad permanece sin emanciparse, va retrasando o truncando su proyecto de vida. Ello puede generar gran frustración y problemas de diversa índole como estrés, ansiedad o depresión. El proceso madurativo del sujeto puede ralentizarse o desviarse. Se está produciendo una cierta puerilización de la juventud.

l ¿Qué efectos tiene esto en la sociedad?

–Negativos, porque la juventud tiene mucha energía y necesita abrirse camino por ella mismo y en el conjunto de la sociedad. Son jóvenes muy preparados, en los que se advierte cierto desencanto. La sociedad pierde, por tanto, a uno de sus principales motores.