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No es país para ser madre

Las embarazadas en España reciben de media 10 euros de ayuda. Así lo denuncia Red Madre en el primer mapa de la maternidad que ha creado con datos facilitados por todas las comunidades autónomas. Galicia y País Vasco son los mejores lugares para tener hijos, mientras que Murcia es el peor.

Las embarazadas en España reciben de media 10 euros de ayuda. Así lo denuncia Red Madre en el primer mapa de la maternidad que ha creado con datos facilitados por todas las comunidades autónomas. Galicia y País Vasco son los mejores lugares para tener hijos, mientras que Murcia es el peor.

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En junio del año pasado el Instituto Nacional de Estadística (INE) anunció la mala noticia que muchos demógrafos ya iban vaticinando: en 2015 las muertes superaron por primera vez a los nacimientos desde 1941. El crecimiento vegetativo de la población española empezaba a ser negativo. Meses antes, los datos trimestrales ya lo preveían. ¿Cuál es el principal motivo detrás de esta situación? El descenso de la natalidad y el retraso, cada vez mayor, de ser padres.

Se necesitan 260.000 nacimientos más al año para asegurar el nivel de reemplazo generacional, según ha calculado el Instituto de Política Familiar (IPF) para que España no caiga, definitivamente, en ese invierno demográfico del que ya se habla y que no permitirá mantener nuestro Sistema de Bienestar. El ratio de cotizantes por pensionista no termina de remontar y se necesitan más de dos para sufragar este gasto.

La ONG Red Madre ha realizado el primer mapa de la maternidad en España para determinar cuánto dinero destina cada comunidad autónoma en ayudas a las embarazadas porque «sin políticas destinadas a la maternidad los datos no mejoran», afirma Amaya Azcona, directora de la Fundación Red Madre y su presidente, Antonio Torres añade: «En España empieza a hablarse cada vez más del problema demográfico, pero sólo desde una óptica abstracta o política, olvidando a las mujeres concretas que afrontan una maternidad problemática. Hay que pensar en las personas y hacer políticas para ellas».

Para realizar el informe, «hemos mandado instancias solicitando información a consejerías, ayuntamientos y diputaciones para que nos facilitaran sus datos, ya que estas competencias están transferidas», explica Azcona. De acuerdo con las cifras que han recogido y analizado, «España destina cuatro millones de euros en ayudas a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, mientras que las ayudas por nacimiento ascienden a más de 48 millones, pero las instituciones no se dan cuenta de que las mujeres que se quedan embarazadas en circunstancias difíciles son las que más necesidades tienen para seguir adelante y la media de ayudas no supera los 10 euros», sostiene Azcona.

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De acuerdo con este documento, son pocas las comunidades que superan «el corte» de esos 10 euros. Galicia y País Vasco son las que destinan una mayor partida a estas ayudas. La primera invierte algo más de 618 euros por hijo nacido, mientras que la segunda destina 1.352. Mientras, en el polo opuesto se encuentra Murcia que destina un euro por embarazada y Madrid sólo seis. «Los programas de apoyo a la maternidad, en concreto a la vulnerable, son casi inexistentes en España. Las pocas medidas implementadas no están enfocadas a proteger a la mujer embarazada en situaciones especialmente difíciles y a ayudarle a ejercer su maternidad, sino que tienen como meta el fomento de la natalidad por cuestiones demográficas en general», afirma Azcona.

A Red Madre llaman cada semana mujeres que se encuentran en situaciones difíciles, «a muchas las han dicho que aborten porque no van a poder sacar adelante a su hijo, pero nosotros les damos apoyo y las ayudamos a salir», afirma Azcona. Sin trabajo, sin pareja, sin haber cumplido la mayoría de edad... Estos son sólo algunos de los perfiles de las mujeres que llaman o acuden a la fundación. «Se sienten desamparadas», explican desde la ONG.

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De acuerdo con Antonio Torres: «Es incongruente que en España se hable cada día más de derechos de la mujer y, sin embargo, no exista una política concreta de apoyo a la mujer embarazada con dificultades para ser madre». Los diferentes gobiernos llevan años anunciando nuevas leyes de protección a la maternidad, pero ninguna de ellas se ha materializado. La única medida que se ha anunciado durante estos meses de Legislatura es que desde enero de 2016 180.000 mujeres cobran un complemento de maternidad en su pensión, lo que de media supone 800 euros más al año, sin embargo la cuestión de protección de las embarazadas y de protección de la maternidad por ahora no se contempla dentro del Ministerio que dirige Dolors Montserrat. Es Edelmira Barreira la persona destinada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy para afrontar el reto demográfico al que se enfrenta nuestro país.

Ciudadanos se reunió ayer con el sindicato de funcionarios CSIF para avanzar en una iniciativa que van a presentar en el Congreso para ampliar el complemento de maternidad en la pensión a mujeres con sólo un hijo. «La maternidad sigue penalizando a las mujeres en el ámbito laboral», afirman desde el sindicato.

Y es que, al final, son las asociaciones las que se están haciendo cargo de un problema que no afronta el Estado. «Debe poner solución a las dificultades que se les presentan a las mujeres embarazadas y ofrecerles ayudas necesarias para que puedan ejercer su maternidad. Las asociaciones asistenciales y la sociedad civil suplimos las deficiencias del Estado social, pero no tenemos capacidad de llegar a todas las mujeres que lo necesitan», añade Azcona.

La maternidad cada vez se retrasa más. Si en 1975, la edad media para tener el primer hijo era de 25,2, en 2014 las mujeres lo retrasaron hasta los 30,6 y las previsiones es que sigan aumentando. «La sociedad no te permite ser madre antes de los 30. Te exige tener un trabajo fijo, buenas condiciones laborales y una casa pagada y eso no lo consigues con 25 años», afirma Alexandra, una de las jóvenes a las que ha ayudado Red Madre.

Julia y Teo, 20 años y 9 meses: «Lo primero que me dijeron es que abortara»

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A esta joven sólo le quedan unas semanas para conseguir el graduado escolar. Lo anuncia con una sonrisa. Le ha costado mucho llegar. Hace nueve meses dio a luz a Teo, su primer hijo y su camino no ha sido fácil. «Lo primero que me dijeron los médicos es que podía abortar, pero yo tenía claro que quería seguir adelante». Ella vive con su madre y otro hermano. «Yo le cuido por la mañana mientras mi madre trabaja y por la tarde voy a clase», una vida muy diferente a la de cualquier otra joven.

Margot y Elisa, 30 años y 20 días: Cuidaba a una niña y la despidieron al ser madre

Margot tiene un hijo de 12 años y no se veía con fuerzas para afrontar una nueva maternidad. Sin embargo, se quedó embarazada por segunda vez y decidió seguir adelante. Lo peor ha llegado ahora. «Trabajaba en una casa cuidando al hijo de una mujer, pero cuando he tenido a mi hija ya me ha dicho que había encontrado a otra persona, más joven, que me sustituye». Ella esperaba que la dejara trabajar con su pequeña, pero no como afirma «no ha sido así».

Ohuagila y Aarón, 30 años y 2 meses: «Volví con mi maltratador y me quedé embarazada»

La situación en casa de Ohuagila era insostenible. Casada con dos niños y aguantando malos tratos durante varios años decidió separarse, «pero no pude sacarles adelante porque no tenía trabajo y tuve que volver con mi maltratador. Al poco tiempo me quedé embarazada», dice entre sollozos. Sabía que no podía seguir con él, pero sus padres le dieron la espalda y en Asuntos Sociales no la ayudaban. «Sin el apoyo de Red Madre no podría haberle sacado adelante».