Psicología

Rasgos de la personalidad podrían indicar que estás tratando con un psicópata

Robert D. Hare estima que aproximadamente el 1% de la población mundial podría ser considerada "depredadora de su propia especie"

El Robert D. Hare sostiene que hasta un 1% de la población podría ser psicópata, o como él dice, "depredadora de su propia especie".
El Robert D. Hare sostiene que hasta un 1% de la población podría ser psicópata, o como él dice, "depredadora de su propia especie". CottonbroPexels

A menudo tendemos a minimizar el impacto y la relevancia de la psicopatía en la sociedad. Cuando nos llegan noticias de crímenes atroces, como asesinatos, violaciones y todo tipo de abusos, nuestra reacción inmediata es buscar una explicación lógica a porqué esa persona hizo lo que hizo… algo que podamos entender; buscamos causas que podamos asociar a las circunstancias del perpetrador o a su entorno, como una educación negligente o el abuso de sustancias. De alguna manera, nuestra ingenuidad trata de comprender lo que no es comprensible, para poner orden en el caos y darle sentido.

Pero la dura realidad es que, a veces, las cosas son mucho más desconcertante de lo que podríamos pensar. En ocasiones no hay un motivo externo que pueda explicar el comportamiento del agresor. Nos podemos encontrar con la aterradora realidad de estar ante una persona que no siente empatía ni compasión por el dolor o sufrimiento de los demás… o que incluso encuentra placer en ello.

No todos los psicópatas están en prisión, aprende a reconocerlos
No todos los psicópatas están en prisión, aprende a reconocerloslarazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5b2ae4a8

¿Cuántos psicópatas hay entre nosotros?

Robert D. Hare, un experto de renombre mundial en el estudio de la psicopatía, calcula que aproximadamente el 1% de la población mundial podría ser considerada "depredadora de su propia especie". Otros estudios respaldan estas afirmaciones y han mostrado que este porcentaje puede llegar a multiplicarse por 15 o incluso por 25 en el caso de la población penitenciaria.

Si las estimaciones de Robert D. Hare se acercasen a la realidad, aunque sea a grosso modo, estaríamos hablando de que en España -que tiene una población de cerca de 47,35 millones de personas- habría nada menos que 473.500 psicópatas repartidos por todo el territorio nacional. De los cuales, unos 6.500 a 11.000 estarían entre rejas. O sea, que estaríamos hablando de que hay más de 460 mil psicópatas viviendo entre nosotros y pasando totalmente inadvertidos.

Es crucial subrayar que todas estas cifras son estimaciones y deben tomarse con mucha precaución. La realidad es que estas estadísticas se basan principalmente en estudios realizados en entornos penitenciarios, lo que no proporciona una muestra representativa de la sociedad en su totalidad. Ahora bien, aunque estas cifras pudiesen exagerar la verdadera densidad de psicópatas en nuestras sociedades; la mayoría de los expertos no tiene ninguna duda de que la mayoría de los psicópatas no son criminales condenados.

Se les conoce como psicópatas subclínicos o psicópatas funcionales y comparten básicamente las mismas características emocionales y de personalidad con los psicópatas criminales. Lo que les separa de ellos es que los primeros no han cometido un acto delictivo de gravedad, como un homicidio o una agresión sexual, y que -en general- tienen una tendencia menos acusada hacia la violencia.

Esto es, en parte, un motivo para la esperanza, porque si bien es cierto que no todos los comportamientos inmorales son delito y que no todos los criminales son detectados, juzgados y condenados, también significa que hay personas con tendencias psicopáticas que habrían aprendido a gestionar sus impulsos, lo que les permitiría funcionar en la sociedad. Sin embargo, también debemos tener presente que la aberrante relación que estas personas tienen con la empatía, puede llevarles a manipular y a abusaremocionalmente de las personas de su entorno; algo que -como decíamos antes- no está necesariamente tipificado como delito.

Las imágenes de multitud de gente en los ejes comerciales el pasado fin de semana en ciudades como Barcelona o Girona puede acelerar la reapertura de los centros comerciales para esponjar (AP Photo/Emilio Morenatti)
Las imágenes de multitud de gente en los ejes comerciales el pasado fin de semana en ciudades como Barcelona o Girona puede acelerar la reapertura de los centros comerciales para esponjar (AP Photo/Emilio Morenatti)Emilio MorenattiAgencia AP

¿Cómo identificar a un psicópata?

Saber identificar a una persona psicópata puede ahorrarnos muchos disgustos. Los psicólogos han descrito los rasgos más característicos de estos individuos y, en general, se trata de un perfil muy definido. El rasgo más distintivo de un psicópata es su completa ausencia de empatía. Son capaces de infligir daño sin experimentar piedad, compasión o remordimiento. Esta característica los hace extremadamente peligrosos, ya que no experimentan malestar por sus acciones, lo que resulta en una ausencia de restricciones internas.

La indiferencia hacia los demás y la determinación de satisfacer sus propias necesidades, incluso a expensas de otros, están estrechamente vinculados con la ausencia de moralidad de estos individuos. No solo carecen de principios morales, sino que también creen que el resto de las personas comparte esta falta de valores.Los psicópatas, al carecer de criterios morales y empatía, también carecen de emociones básicas, lo que les lleva a experimentar un profundo aburrimiento y a buscar entretenimiento victimizando a otros.

No tienen un mundo interior y están completamente enfocados en el exterior, que dominan a la perfección, dedicando su tiempo a estudiar a sus posibles víctimas para manipularlas de manera más efectiva. Los psicópatas son maestros en el arte de la manipulación. Son expertos en detectar la debilidad y vulnerabilidad humana y saben exactamente cómo manipular a sus víctimas a través de la culpa, el miedo o cualquier otro punto débil que puedan explotar. Además, son capaces de mentir con total tranquilidad, generando una sensación de veracidad en sus interlocutores.

El narcisismo, que se puede definir como la admiración excesiva y exagerada que una persona tiene por sí misma, su apariencia física o sus cualidades, es un componente inherente de la psicopatía. No todas las personas con trastorno narcisista de la personalidad son psicópatas, pero todos los psicópatas presentan un elemento de narcisismo.

Para tener una comprensión más completa del psicópata, es crucial tener en cuenta otros rasgos que pueden variar en intensidad, ya que la psicopatía se presenta en diferentes grados y tipos. Uno de estos rasgos es la notable ausencia de nerviosismo y miedo. Los psicópatas no suelen mostrar estos sentimientos, lo que puede hacer que parezcan increíblemente seguros de sí mismos o imperturbables ante situaciones que a la mayoría de la gente le resultarían estresantes o aterradoras.

Caravaggio, un pintor de enorme narcisismo, interpretó así el mito de Narciso en 1597-99
Caravaggio, un pintor de enorme narcisismo, interpretó así el mito de Narciso en 1597-99Wikipediawikipedia

Además, los psicópatas a menudo tienen una vida sexual que se percibe como impersonal y poco integrada. Esto puede manifestarse en relaciones sexuales casuales, sin compromiso emocional o intimidad. Otro rasgo distintivo es la incapacidad para seguir un plan de vida coherente. Esto puede ser indicativo de una falta de metas a largo plazo, dificultades para mantener la coherencia en sus acciones y decisiones, y un patrón de comportamiento impulsivo y errático.

También se observa en los psicópatas una notable falta de habilidad para aprender de las experiencias pasadas. Aunque puedan reconocer que sus acciones han tenido consecuencias negativas en el pasado, a menudo repiten los mismos errores, sin tomar medidas para cambiar su comportamiento. La irresponsabilidad en las relaciones interpersonales es otro signo de psicopatía. Esto puede manifestarse como una falta de compromiso, infidelidad, o desconsideración por los sentimientos y necesidades de los demás.

Además, los psicópatas muestran una gran falta en las relaciones afectivas básicas. Esto se refiere a su incapacidad para formar y mantener relaciones emocionalmente satisfactorias y significativas. Y, por supuesto, una de las características más destacadas es la incapacidad de amar, al menos en los términos en que lo hace la población general. Aunque pueden fingir afecto para manipular a los demás, los psicópatas no experimentan el amor como lo hacen la mayoría de las personas. Este rasgo refuerza la idea de que los psicópatas carecen de la capacidad para establecer conexiones emocionales profundas y duraderas.