«Reza a Alá para que tu marido se porte mejor»

Al menos un tercio de las víctimas extranjeras de malos tratos no cuenta con traductores profesionales en los juicios de violencia de género

Un detenido por violencia de género baja de un furgón policial.
Un detenido por violencia de género baja de un furgón policial.

Al menos un tercio de las víctimas extranjeras de malos tratos no cuenta con traductores profesionales en los juicios de violencia de género

Todo juicio por violencia machista resulta doloroso para la víctima. Con todo, ¿qué sensación albergan aquellas mujeres que no pueden defenderse al desconocer el idioma? Un caso bien frecuente en nuestro país, donde las víctimas foráneas protagonizan más del 30% de los casos. Esta es la denuncia que ha puesto sobre la mesa el proyecto europeo Speak Out for Support (SOS-VICS), centrado en la creación de recursos de formación de intérpretes con especialización en el trabajo con víctimas extranjeras de violencia de género. Como recordó Maribel del Pozo, coordinadora de SOS-VICS, entre los Ministerios de Justicia e Interior se cuenta con poco más de cien intérpretes, a los que «sólo se les exige una formación básica» y que «no cubren todas las necesidades». El estudio realizado al respecto, y presentado esta mañana en la sede de las Instituciones Europeas de Madrid, deja conclusiones preocupantes al respecto.

En las más de 500 entrevistas realizadas a médicos y abogados encargados de trabajar con las víctimas, queda constancia de que más del 32% no tiene certeza de que le hayan entendido y que el 28,7% utiliza el mismo intérprete para agresor y víctima. Los responsables del proyecto denuncian que el Estado y las comunidades autónomas contratan empresas de traducción a través de licitaciones públicas. Sin embargo, a estas empresas «les sale más barato contratar a no profesionales?». ¿La consecuencia? Que no es raro ver a personal de la limpieza y operarios de obra ejerciendo de improvisados traductores.

Las situaciones resultan, cuando menos, surrealistas. Las víctimas, según el estudio del proyecto, afirman que algunos traductores «tratan de disuadirles para que retiren la denuncia». En una ocasión, una traductora le dijo a una de estas mujeres que «rezara a Alá para que su marido se portara mejor». También se ha dado el caso de que el marido denunciado ha ejercido de traductor de la propia víctima. Además, los errores en la traducción no se dan sólo en los tribunales: SOS-VICS recordó el caso de una mujer que fue enviada a Granada porque los agentes que la atendieron en la comisaría creyeron que tenía una hermana allí. «Un jeque árabe no va a tener jamás problemas en la traducción. Sin embargo, un inmigrante es un puro trámite», denunció Endika Zulueta, de la Asociación Libre de Abogados y Abogadas.