Un carácter irascible y poco fiable

La Razón
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La carta manuscrita de Santiago del Valle nos refleja una personalidad poco veraz por la mezcla de mayúsculas y minúsculas dentro de una misma palabra. Los ángulos en las letras que no deben tener ángulo, como la «s», nos muestran un carácter irascible y belicoso cuando no se está de acuerdo con él. Algo que se refuerza cuando observamos las «n» y las «m», realizadas en ángulos. Además la falta de orden en los márgenes y el hecho de escribir hasta el final de la hoja y desde el comienzo de la página refleja poco respeto a las normas sociales. Las «torsiones» en las crestas de las «l» (ej. en la firma la palabra Valle) nos habla de tensiones a nivel cognitivo, se siente presionado socialmente porque la torsión está a la derecha. Los márgenes irregulares muestran cómo se involucra en un principio en las cosas con una gran motivación pero en el momento que se siente con un exceso de responsabilidad se retrotrae, se arrepiente e intenta desvincularse. No es constante en el esfuerzo, actúa más por impulsos. Un travesaño de la «T» tan elevado es propio de una personalidad impositiva, de un sujeto cabezota, al que le cuesta cambiar de opinión e intenta imponer su criterio. Lo mismo que rubricar únicamente el nombre y no el apellido en la firma. Los pequeños «ganchos» al final de palabra se producen en personas que tienden a la ironía, y a los cambios de humor inadecuados. No escribe todos los puntos de las «i», lo que refleja falta de detalle, poca observación. Los «blancos» en la página reflejan ansiedad, angustia, y la sintaxis inadecuada, junto con las faltas en gramática, nos muestra que la carta se ha escrito según se pensaba. Sin una estructura ni estrategia clara.