¿Un problema de horarios?

La Razón
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¿Qué impide que los hombres y mujeres compartan en mayor medida la corresponsabilidad en el hogar?

–Una conciliación de la vida personal, familiar y laboral permitiría que la corresponsabilidad fuera una realidad. Y eso no está ocurriendo en España. De la misma manera que la mujer ha salido de casa, el hombre no ha entrado en casa. Sólo será factible en el momento en que el hombre asuma sus responsabilidades. Pero esto pasa por tener unos horarios más racionales, humanos y europeos: aquí empezamos la jornada laboral de forma similar a Europa, pero la finalizamos dos o tres horas más tarde. Esto impide que se produzca la atención suficiente de los padres respecto a los hijos. La mujer está asumiendo una doble responsabilidad: la profesional y la que respecta a la familia, la pareja y los hijos. En España está extendida la cultura del «presentismo». Muchas personas no dejan la oficina hasta que no se va el jefe, incluso aunque hayan terminado el trabajo que están realizando.

Sin embargo, los horarios terminan afectando tanto a hombres como a mujeres. ¿Por qué son ellas las que al final asumen el cuidado del hogar?

–La mujer es mucho más práctica e

intenta salir más pronto del trabajo. No pierden tanto tiempo como los varones. Aquí hay dos sectores perjudicados por los horarios: las mujeres y los niños. Cuando finalizan el horario escolar, llegan a sus casas a las tres, cuatro o cinco de la tarde, mientras que los adultos llegan tres horas más tarde. ¿Las consencuencias? Que España es el país europeo con más fracaso escolar y con más baja natalidad. Los padres y especialmente las madres querrían tener un hijo más, pero no tienen tiempo con estos horarios.