¿Se pueden usar virus contra el cáncer? Se puede y esta tecnología lo hace posible

Los primeros casos documentados tienen más de un siglo de antigüedad

Virus contra el cáncer
Virus contra el cáncer FOTO: piqse

La cantidad de virus que se presume existen en el planeta excede la cantidad de estrellas en el universo. De ellos, más de 300.000 producen enfermedades en mamíferos y al menos 200 provocan dolencias en humanos. Sería ilógico entonces pensar que los mismos virus que nos enferman también pueden curarnos. Pero es así y el uso de virus contra el cáncer no es algo nuevo.

El primer caso documentado de lo que ahora se llama viroterapia oncolítica data de 1897, cuando un médico de Estados Unidos, George Dock, detectó una remisión significativa de la leucemia en una mujer después de tener gripe. En 1971 se identificó un caso similar, por lo fortuito y lo afortunado: un niño en Uganda con linfoma de Burkitt que comenzó a mejorar después de contraer sarampión. Más adelante en el tiempo, en los años 1990, investigadores de Canadá descubrieron que un virus común llamado reovirus destruía las células cancerosas infectadas. Y en 2005, Grant McFadden, virólogo de la Universidad Estatal de Arizona, estaba estudiando un virus de conejo que, pensó, no tenía implicaciones para la salud humana, cuando descubrió que también atacaba las células cancerosas humanas.

Desde entonces los virus oncolíticos son una forma de inmunoterapia que usa virus para infectar y destruir células cancerosas.

Pero vayamos al principio. Los virus son partículas que infectan o ingresan a nuestras células y luego usan la maquinaria genética de esta para hacer copias de sí mismos y luego invadir otras células. Lo sorprendente, en este contexto, es que la infección por ciertos virus se ha relacionado con el desarrollo de ciertos tipos de tumores. El virus de la hepatitis B con el cáncer de hígado y el virus del papiloma humano (VPH) en el cáncer de cuello uterino. El problema es que las células tumorales son “inmortales” ya que producen telomerasa después de cada división, garantizando su reproducción sin errores. ¿Cómo atacarlas entonces? Aquí es donde entran los virus oncolíticos. Se trata de virus modificados y se aprovechan de que las células cancerosas a menudo tienen defensas antivirales deterioradas que las hacen susceptibles a infecciones.

Estos virus modificados pueden diseñarse para otorgarles propiedades ventajosas, incluida la disminución de su capacidad para infectar células sanas y otorgarles la capacidad de administrar cargas útiles terapéuticas específicamente a los tumores y producir moléculas que estimulan el sistema inmunológico una vez que infectan las células tumorales. Del mismo modo que las vacunas permiten al sistema inmune identificar determinados virus, la tecnología oncolítica reconoce a las células cancerosas y las ataca, obviando a las sanas.

En 2015, la Administración de Medicamentos y Alimentos de los EE. UU. (la FDA) aprobó la primera inmunoterapia con virus oncolítico para el tratamiento del cáncer: el virus T-VEC para tratar el melanoma. Este tratamiento involucra un virus del herpes que ha sido diseñado para que sea menos probable que infecte células sanas y que provoque que las células cancerosas infectadas produzcan la proteína GM-CSF que estimula el sistema inmunológico.

En España, el laboratorio de onco-hematología del Hospital Niño Jesús junto con el CNIO (Centro Nacional de Investigación Oncológica) están desarrollando un proyecto para usar la tecnología oncolítica para tratar distintos tipos de cáncer infantil.