Vuelve el mejor De Justo en la Corrida de Primavera

La terna sale a hombros con triunfos de distinta dimensión en Brihuega

Toros en Brihuega
Toros en Brihuega FOTO: Luis Díaz La Razón

Dos años después Brihuega volvía ayer a convertirse en el epicentro taurino por un día. Esta localidad alcarreña de poco más de 2.000 habitantes se satura tradicionalmente durante unas horas. Desde el mismo día que se anuncian los carteles todos los restaurantes agotan sus reservas, reconocía el empresario del coso de La Muralla José Luis Viejo a LA RAZÓN. Siendo imposible el acceso en coche al recinto de la plaza, en las colas hacia los autocares que facilita el ayuntamiento se empieza a vivir el ambiente de la Corrida de Primavera, que cerca ha estado este año de celebrarse en verano.

Como aseguraba su empresario, este año se ha querido romper un poco con la tendencia de las combinaciones habituales, copadas por los toreros más mediáticos y preferidos por los paparazzi. Este año, como él mismo asegura, su empresario se ha empeñado en ofrecer un cartel para aficionados. Entre los alicientes del festejo se encontraban la reaparición de Emilio de Justo tras su cogida hace un mes en la Feria de Leganés, la presentación de Roca Rey en esta plaza y la aparición de una de las revelaciones del reciente San Isidro de Vistalegre, Juan Ortega. Pero aún así el favorito al triunfo seguía siendo el diestro peruano, que venía de triunfar en Aranjuez, junto a Daniel Luque, y de cuajar dos tardes importantes en el ciclo «isidril».

Toros en Brihuega
Toros en Brihuega FOTO: Luis Diaz La Razón

De Justo no recibiría una ovación de bienvenida por su reaparición. Fue casi cuando a la hora de morir su primer oponente mostró más movilidad, en cuanto Emilio levantaba el estoque el animal movía las patas hacia delante, siendo el diestro incapaz de fijarlo en la muleta hasta el segundo intento, cuando le metió el brazo con habilidad, aunque tuvo que hacer uso del descabello. Hizo lo que quiso con el cuarto, de grandísimas condiciones, aunque demasiado obediente a la muleta de su matador. Sin tener una embestida francamente encastada, sí tuvo nobleza para dejar tandas en las que el dominio siempre fue del extremeño. Paraba la embestida cuando quería, mostrando absoluto control sobre la obra artística. El ligazón llegó después, de rodillas por el derecho. La faena de la tarde. Se tiró por derecho para matar al primer intento.

Apenas un par de tandas pudo pegar Ortega a su segundo. El Garcigrande estuvo siempre a la defensiva, sin embestir con convicción en ningún lance. Ortega tiró de su elegancia y remates habituales que tras una estocada algo tendida pero de enorme efectividad le sirvieron para pasear una oreja excesiva, que concedió el presidente tras hacerse de rogar. Se gustó con el quinto Juan, con un toreo vertical y de cortas distancias, pero el Garcigrande no tendría fondo para cuajar una faena sólida. Todo quedaría en su segunda oreja de la tarde, aunque de menor peso que la primera.

Tras un gran encuentro en el caballo, el tercero recibió un quite por chicuelinas de Roca. Rodilla en tierra empezó a pegarle pases al mejor toro de lo que iba de tarde, humillaba y perseguía la muleta con codicia y recorrido. Le faltó temple y tensión a la muleta del peruano, que se enganchaba habitualmente entre los pitones del animal. Se le escaparía el primer toro de faena rotunda de la corrida. Aún así, los tendidos pidieron las dos orejas con las que acabó paseando en una aclamada vuelta al ruedo. Poco pasó en un sexto que empezó con una larga cambiada pero no tuvo continuidad.

Brihuega (Guadalajara). Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, desiguales de presentación. El 1º, acortaba las embestidas; el 2º, sin fuerza; el 3º, con recorrido; el 4º, premiado con la vuelta al ruedo; el 5º, le faltó recorrido; el 6º, con fondo y sin transmisión. «No hay billetes»

Emilio de Justo, de sangre de toro y oro, pinchazo, atravesada, descabello (silencio), estoconazo (dos orejas).

Juan Ortega, de oliva y azabache, tendida de efecto fulminante (oreja); entera (oreja).

Roca Rey, de azul pavo y oro, punto trasera (dos orejas); entera (oreja).