Gregorio Sánchez tendrá su azulejo en el «salón de la fama» de Las Ventas

En reconocimiento a su gran trayectoria, que le hizo ser considerado todo un referente en las décadas de los 50 y 60

El matador de toros Gregorio Sánchez tendrá próximamente un azulejo en su honor en el «salón de la fama» del toreo, en los pasillos interiores de la plaza de toros Las Ventas, en reconocimiento a su gran trayectoria, que le hizo ser considerado todo un referente en las décadas de los 50 y 60.

Así lo ha confirmado hoy el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid en una nota, en la que expresa que este homenaje parte de una solicitud de la peña «El Rescoldo» de Colmenar Viejo, a la que se han adherido toreros como El Viti, Victoriano Valencia, Manolo Lozano, Andrés Vázquez, Macareno, Curro Vázquez, Enrique Ponce, Cristina Sánchez, Luis Miguel Encabo, El Juli o Uceda Leal.

Gregorio Sánchez, nacido en la localidad toledana de Santa Olalla el 8 de mayo de 1930, fue un destacado torero del escalafón desde el día de su alternativa, 1 de abril de 1956 en La Maestranza de Sevilla, hasta el día de su retirada en la plaza de toros de Las Ventas, el 30 de septiembre de 1973, tarde en la que decidió protagonizar el gesto de torear en solitario siete toros.

En la plaza de toros de Las Ventas, Gregorio Sánchez hizo el paseíllo como matador de toros en 50 ocasiones, cortando un total de 39 orejas y salió a hombros de los aficionados por la Puerta Grande en nueve ocasiones como matador y una como novillero, lo que le hace ser el cuarto torero en lograr este hito, superado solamente por Santiago Martín «El Viti», Paco Camino y Antonio Bienvenida.

En la plaza de Madrid fue padrino de las alternativas de El Viti y Andrés Vázquez, desorejó a un toro en 10 ocasiones, está también en la nómina de toreros que poseen la gesta de haber cortado cuatro orejas en una misma tarde e intervino dos veces como único espada.

Una vez retirado de la profesión, Gregorio Sánchez impartió su magisterio en la Escuela de Tauromaquia «Marcial Lalanda» de Madrid, donde fue durante más de tres décadas director artístico del centro forjando el inicio de las carreras de destacados toreros como Carlos Collado «Niño de la Taurina», Luis Miguel Encabo, Uceda Leal o Julián López «El Juli».

En 1973, el mismo año de su retirada, le fue concedida la Cruz de la Beneficencia por su desinteresada participación en numerosas ocasiones en festejos taurinos y por sus gestiones en pro del Montepío de Toreros, del que fue su presidente durante muchos años, y por cuya causa se enfrentó a seis toros en solitario el 19 de junio de 1960, cortando siete orejas en solo una hora y cuarto. EFE