Jiménez Fortes: «Lo que más lamento es no poder torear en Málaga»

El malagueño podría recibir el alta hospitalaria este viernes

El torero costasoleño, acompañado de su madre, y en su tiempo novillera, Mary Fortes, en el Hospital de la Virgen Blanca de Bilbao
El torero costasoleño, acompañado de su madre, y en su tiempo novillera, Mary Fortes, en el Hospital de la Virgen Blanca de Bilbao

Pese a recibir una extensa cornada apenas hace 24 horas, a Saúl Jiménez Fortes le duele más allá de lo puramente físico. El alma partida. Un sueño resquebrajado. Torear en su Feria de Málaga tres días consecutivos. «Es lo que más lamento, más que la cornada... Tenía por delante una feria muy compacta y me da mucha pena no poder ir allí, a casa, porque me hacía muchísima ilusión que vieran mi toreo y esa dimensión que sí estoy mostrando en las ferias del Norte, que se aproxima a lo que busco como torero», explica Jiménez Fortes que ha pasado la noche «muy molesto, con fiebre y náuseas».

«Son síntomas normales cuando tan sólo han pasado 24 horas de la cornada, a lo largo del día he seguido con algunas décimas de fiebre, pero poco a poco voy notando mejoría, estoy tranquilo, porque sé por qué ha llegado la cornada, era consciente del riesgo», afirma desde la cama de un hospital que podría «abandonar hoy mismo si no hay contratiempos».

Más lento se antoja el plazo para calibrar su vuelta a los ruedos. «No me pongo ningún objetivo, mínimo otros 6 o 7 paseíllos me voy a perder, vengo de no actuar en otras tres tardes más por el percance de Marbella, pero lo importante es que las cornadas también te hacen madurar y crecer», explica el costasoleño, que sintió «rabia» por no aguantar en el ruedo hasta pasaportar al toro. «Había salido al ruedo muy seguro, sereno, y estaba disfrutando con el toro... Estaba en Bilbao y había que hacer un esfuerzo, entonces llegó el percance... la cornada fue extensa y no podía apoyar la pierna, justo además la faena estaba tomando vuelo... ¡Qué lástima!», recordó sobre unos segundos angustiosos entre las astas del toro de Alcurrucén.

Su madre, una vez más, lo vivió en primera persona desde la propia plaza. «Va siempre a todos lados conmigo, prefiere verme en directo y por ella misma a esperar una llamada que tranquilice», comenta sobre Mary Fortes, novillera en otro tiempo. «Lo pasa mal, demasiados nervios... Y más si es una cornada tan espectacular, colgado dramáticamente del pitón, además ella tuvo precisamente que dejar de torear por una lesión de menisco toreando en Málaga; valoro su respaldo diario y es un apoyo fundamental para mí», pondera Jiménez Fortes.

Ahora, de cara al tramo final de la temporada, el joven torero no se obsesiona a la hora de acotar los objetivos. "Quiero seguir evolucionando y creciendo como torero, poco a poco seguir ilusionando al aficionado, que ya está viendo una versión más fresca, pero a la vez más madura, de mi toreo", concluye satisfecho.