Suerte que da y quita

Rubén Pinar se lleva la primera oreja de la feria de Albacete con «Puerto San Lorenzo» de vuelta al ruedo

Derechazo del diestro local Rubén Pinar al sexto de la tarde
Derechazo del diestro local Rubén Pinar al sexto de la tarde

Albacete. Primera de la Feria de la Virgen de los Llanos. Se lidiaron cinco toros de El Puerto de San Lorenzo y uno (5º bis) de Alcurrucén, en conjunto de presentación y juego desigual. El mejor, el 6º, que fue premiado con la vuelta al ruedo. Tres cuartos de entrada.

Alberto Aguilar, de malaquita y oro, tres pinchazos, bajonazo, aviso (silencio); pinchazo, tres descabellos, aviso (silencio). Joselito Adame, de blanco y azabache, bajonazo (silencio); pinchazo, estocada, aviso (saludos). Rubén Pinar, de blanco y oro, pinchazo, estocada casi entera (silencio); estocada, descabello, aviso (oreja).

Entre las cuadrillas, destacaron Miguel Martín, la brega de Alberto Martínez y, a caballo, Daniel López.

Comenzó ayer una nueva edición de la feria de Albacete con la gente volcada con los toros y la ilusión desbordante por todo lo que pasa en la plaza. También hubo colaboración por parte del ganado lidiado en este arranque ferial, un encierro de Puerto de San Lorenzo, desigual de presentación, pero en conjunto manejable y de buen juego, pues fueron aplaudidos los dos primeros y premiado con la vuelta al ruedo póstuma el sexto. Podría haber sido, pues, un festejo triunfal y abundante la cosecha de trofeos, pero al final sólo se paseó una oreja, la de aquel buen sexto. Y es que las espadas no se utilizaron con tino.

Alberto Aguilar, por ejemplo, perdió una que hubiese sido de ley, al demorarse en la última suerte, tras una faena muy entonada a su primero, un toro que empujó en varas y que se lesionó en banderillas. Público y palco le concedieron el beneficio de la duda y también su matador lo vio posible. Ayudándole mucho, sin forzarle, sin tirones ni brusquedades, lo llevó con suavidad y mucho temple en una faena bien urdida y basada en el toreo al natural.

El cuarto fue muy a su aire ya de salida y llegó al último tercio a la defensiva, acostándose por ambos pitones y quedándose muy corto, siempre claudicante. No hubo así opción de dar lucimiento a Aguilar.

También Joselito Adame perdió una oreja de su buen primero, toro serio y astifino al que fijó en los medios para sacarle una faena intensa y de plantas quietas, ligando los muletazos y sacando todo lo que tuvo su oponente. Pero al matar se le fue la mano a los bajos y su premio, al limbo.

Con el sobrero de Alcurrucén que hizo quinto -toro con brío y buen son- volvió a estar en la misma línea. Muy dispuesto, se quedó muy quieto y se lo pasó de cerca, aunque al final de la faena consintió varios desarmes que deslucieron su labor.

La única oreja de la tarde fue para Rubén Pinar, al que correspondió en su segundo turno un toro con mucho empuje y al que picó magistralmente Daniel López. Pinar puso todo de su parte aunque la primera mitad de su trasteo tuvo una marcha más, toreando como si tuviese prisa por llegar a algún sitio. Luego se fue atemperando hasta acoplarse con el toro y torear mucho más relajado y templado. Su primero, flojo y defendiéndose, andarín e incómodo, sólo le permitió estar muy voluntarios y con ganas.