¿Merece “Chernobyl” ser la mejor serie?

Los usuarios de IMDb la puntúan con un 9,7 y se convierte en la ficción más valorada por encima de «Breaking Bad» y «Juego de tronos»

La miniserie tiene momentos de claustrofobia y angustia como se puede comprobar en esta imagen
La miniserie tiene momentos de claustrofobia y angustia como se puede comprobar en esta imagen

Los usuarios de IMDb la puntúan con un 9,7 y se convierte en la ficción más valorada por encima de «Breaking Bad» y «Juego de tronos».

Estaban los espectadores tan enajenados con el final de «Juego de tronos» que apenas repararon en «Chernobyl», el as que se guardaba en la manga HBO para mantener su estatus como la plataforma de «streaming» en la que la calidad prima sobre la cantidad. Los usuarios de la página web IMDb –el sitio de referencia para los cinéfilos y seriéfilos– han decidido que sea la ficción televisiva más valorada con una nota casi de matrícula de honor: un 9,7. Así, supera a «Hermanos de sangre», «Breaking Bad» y «Juego de tronos», entre otras.

¿Cuáles son las virtudes narrativas y estéticas de esta miniserie de cinco capítulos para merecer tal honor? Del desastre que sucedió en la central nuclear de Chernobyl en 1986 se sabe todo: la presentación, el nudo y el desenlace. Está despojada del factor sorpresa y de la maquinaria publicitaria de los «spoilers», que multiplican el alcance de una serie. Así, la primera lección es de primer curso de guión: lo importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta.

Empatía con los personajes

Coproducida por HBO y Sky, es un acierto dramatizar el desastre nuclear y poner cara y nombres a los que lo vivieron. Ver a los trabajadores cómo intentaban minimizar los daños entrando en sótanos activa la empatía de los espectadores, ya que el miedo y claustrofobia que sienten traspasa la pantalla. La anodina fotografía y el diseño de producción de las oficinas en las que los burócratas soviéticos intentan que las noticias sobre la magnitud de la tragedia no lleguen a la comunidad internacional provoca tristeza. Esa disparidad de emociones, a lo que hay que añadir una factura visual fronteriza con el documental, potencia la narración.

El guionista de la ficción, Craig Mazin, se ha reivindicado a pesar de que, a priori, no se depositaban muchas esperanzas en él. En su currículum están títulos tan populares, pero de calidad dudosa, como «Resacón en Las Vegas» (2009) y «Scary Movie 3» (2003), entre otras. En «Chernobyl» demuestra que puede abordar proyectos de más enjundia si la historia lo merece. Otra de las piezas que hacen que este puzzle encaje es el reparto. Jared Harris ya dio muestras de sus hechuras como actor en «The Terror». Stellan Skarsgard es un viejo conocido de los cinéfilos más exquisitos por su participación en dos de las películas más meritorias de Lars Von Trier: «Rompiendo las olas» (1996) y «Dogville» (2003). Coincidió con Emily Watson, otra de las protagonistas de la serie, en «Rompiendo las olas». Al participar en estos títulos, de más está decir que el nivel interpretativo es muy alto.