«True Detective» vuelve a sus orígenes

Tras una segunda temporada que decepcionó a los fanáticos de la serie, HBO y Movistar+ estrenan el lunes la tercera entrega, un puzle narrativo más enigmático

  • En la imagen, en primer plano Mahershala Ali, ganador de un Oscar al Mejor Actor Secundario por «Moonlight» (2016) / HBO
    En la imagen, en primer plano Mahershala Ali, ganador de un Oscar al Mejor Actor Secundario por «Moonlight» (2016) / HBO

Tiempo de lectura 4 min.

12 de enero de 2019. 12:51h

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Cecilia García 12/1/2019

Un día como hoy, pero en 2014, HBO provocó otro cataclismo seriéfilo con el estreno de la primera temporada de «True Detective». Hasta entonces a su creador, Nic Pizzolatto, le conocían en su casa y en algunas pequeñas editoriales. Sin embargo, a partir de ese momento es uno de los «showrunners» más venerados y envidiados de la industria estadounidense por su capacidad de crear universos únicos y perturbadores que aliña con unos diálogos y monólogos existencialistas y que dejan a los espectadores sin palabras ante la necesidad de rumiarlos mentalmente para entender su verdadera esencia. Eso sí, no se puede obviar que la segunda entrega, protagonizada por Colin Farrell y Vince Vaughn, resultó ser un gatillazo que dejó a sus fieles fríos y desmoralizados.

El lunes, HBO y Movistar+ estrenan la tercera. Según la Prensa especializada estadounidense, Pizzolatto se ha redimido al regresar a la identidad que se diluyó. Y parece ser que lo ha conseguido. Se necesitaba un entorno geográfico inquietante y que transmitiese cierta suciedad visual y moral como en su estreno, donde las regiones rurales de Louisiana invitaban al desasosiego. Ahora ha elegido Ozark, una región montañosa de grandes y claustrofóbicos bosques que está en el Medio Oeste de Estados Unidos y que ha inspirado una serie de Netflix del mismo título.

Saltos temporales

Allí, en los 80 dos hermanos desaparecen. Pizzolatto articula la trama en tres saltos temporales: cuando se inicia el caso; los 90, momento en el que aparentemente se resuelve, y el día que se reabre años después. Uno de los problemas, y el que va a tener más trascendencia, es que uno de los detectives que lo investigó, Wayne Hays, sufre alzheimer, con lo que añade aún más confusión al puzle narrativo. Pero no es menos importante la trastienda social de los hechos. Hays está interpretado por Mahershala Ali, un actor que en la actualidad está en todas las salsas después de ganar un Oscar como Mejor Actor Secundario por «Moonlight» (2016) y el Globo de Oro al Mejor Actor también en la categoría de mejor intérprete de reparto por «Green Book» (2018). Que sea negro abre una nueva vía argumental que permite abordar las tensiones racistas, muy presentes en el Medio Oeste, en especial en Arkansas, donde el 55 por ciento de la población es blanca y un 40,1 afroamericana. En declaraciones a Efe, Ali explica que «es 1980 y un policía negro investiga un caso de desaparición en esa zona de EE. UU. Deambula por el pueblo tratando de conseguir información de la gente. ¿Cómo responde la comunidad? ¿Cuáles son sus prioridades? ¿Seguir con la discriminación y el racismo o ayudar a resolver el crimen?

Otro elemento que no va a dejar indiferente al espectador es que detrás de la desaparición y el crimen de los menores, provenientes de una familia desestructurada, hay un ritual satánico. Es un elemento, en teoría, muy jugoso, más aún en una comunidad apocada y temerosa de los designios divinos.

Si la primera temporada fue dirigida de manera virtuosa por Cary Fukunaga, «Jane Eyre» (2011), y la segunda se confió a varios directores –Justin Lin, «Fast & Furius 6» (2013), y Jeremy Podeswa, «Juego de tronos» y «El cuento de la criada», entre otras–, ahora Pizzolatto se ha reservado la dirección de varios de los ocho episodios de la tercera entrega, labor que comparte con Jeremy Saulnier, responsable de «Green Room» (2015) y «Noche de lobos» (2018).

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