Un «milagro» para salvar a Europa

Sky estrena el martes una ficción en la que un primer ministro italiano se enfrenta al fenómeno de una virgen que llora sangre.

El actor Guido Caprino, en la imagen, interpreta al primer ministro italiano
El actor Guido Caprino, en la imagen, interpreta al primer ministro italiano

Sky estrena el martes una ficción en la que un primer ministro italiano se enfrenta al fenómeno de una virgen que llora sangre.

Sin pretenderlo, o sí, porque la intuición tiene un ingrediente premonitorio, en su primera serie como guionista y director –«El milagro», que la plataforma de pago Sky estrena este martes– el escritor Niccolò Ammaniti se ha marcado un ejercicio de política ficción. En estos tiempos en los que los populismos campan a sus anchas, coloca en primer plano en la ficción a Fabrizio Pietromarchi, un primer ministro italiano que se enfrenta a un referéndum propuesto por la oposición para que los ciudadanos decidan si el país sale de la Unión Europea, una suerte de Brexit a la italiana pero con sus peculiaridades. A saber: Ammaniti concibe la trama con una triada argumental cien por cien transalpina: la política, la religión y la mafia.

A Fabrizio, convencido ateo, sus certezas se le vuelven del revés cuando recibe la noticia de que se ha encontrado en la residencia de un mafioso la estatuilla de una virgen que llora 90 litros de sangre humana al día. El conflicto entre la ciencia y la fe en un estado, como otros tantos, que está en plena ebullición pone en jaque a los protagonistas. «La serie no refleja el estado de ánimo de Italia. Cuando la escribí no pensé que esta situación fuera realista para nosotros, aunque con este Gobierno...», comenta Ammaniti durante la presentación de la serie en Madrid. El autor de libros como «Anna» sí que extrapola lo que ocurre en la producción con lo que se está viviendo en el continente. «Hay una tendencia a poner en tela de juicio lo que significa Europa que difícilmente puede mantenerse en el tiempo», dice. Sin embargo, lo que más le interesaba era mostrar a «siete personas que se enfrentan a algo que está fuera de su alcance».

Mantener el secreto

En el caso del primer ministro, se enfrenta titubeante a la virgen que llora sangre, no solo porque tenga que lidiar con un milagro que pretende mantener en secreto, también porque espera el suyo. «¿Qué puede ser más perturbador para él que ver a una virgen llorar sangre cuando está intentando gestionar el momento más dramático de su país?», reflexiona el escritor. Para el sacerdote Marcello la situación tampoco es fácil porque ha cruzado numerosas líneas rojas que están torpedeando su fe. Tras varios años como misionero en África está atrapado en una maraña de impulsos que no son capaces de controlar. Pasan por los juegos de azar, el sexo indiscriminado y la pornografía. Espera una señal de Dios que no termina de llegar.

Así, «El milagro» se convierte en una acumulación de crisis que se superponen: la existencial, la espiritual, cómo nos relacionamos con los demás, la política... y suma y sigue porque todos los personajes están perdidos. «Creo que la serie finaliza con grandes interrogantes como el sentido de la vida y la fe, que en su esencia, es un misterio. Es difícil argumentar por qué se tiene o no dada su dimensión trascendente», comenta.

Ammaniti ha llegado a la dirección tras un período en el que sintió una infinita tristeza que le llevó al psicólogo. «Me dijo que mi problema era la soledad en la que vive un escritor. Como director, aunque es duro, estaba rodeado de gente. Bertolucci me dijo: ''Te harán muchas preguntas y tendrás que responder. Cuando suceda, lo más sensato es levantarse e irse''. Además lo bueno de ser el máximo responsable de un proyecto es que puedes descargar tus frustraciones en el equipo», comenta con ironía. Esta transformación ha sido su pequeño milagro, una ficción audiovisual que se convirtió en una de las más vistas en Italia y que también ha seducido a los espectadores franceses.