El placer de pasear por Roma

Sin ruidos ni aglomeraciones, la ciudad luce esplendorosa

¿Y a quién no le gusta Roma? La belleza de esta ciudad es enorme. No hay rincón en el centro de la ciudad que no emocione, que no cuente alguna historia, que no cautive.

Antes de la llegada del Covid, caminar por las calles del centro de Roma era toda una aventura, entre los motorinos, las bicicletas, los grupos compactos de turistas que no se separaban ni medio metro entre ellos para no perderse entre otros cientos de grupos, los vendedores ambulantes, los coches oficiales... era todo un reto. Nadie se pudo imaginar que algún día se podría inclusive aparcar tranquilamente en el centro e ir caminando “sobre la acera” - antes siempre se iba abajo para no ir detrás de los turistas que se detenían en cada escaparate - y llegar relajado y temprano al cine o a una cita. Vamos, era impensable.

El reto de saberse mover por las calles paralelas fuera del circuito turístico, era como hacer un master de arquitectura de la Ciudad Eterna. Era también casi imposible, encontrarse a vecinos italianos, los que viven en calles como Via della Croce, Via Vittoria, Via dei Condotti, Via Frattina o alguna de las calles más comerciales y conocidas del centro, se movían de una forma completamente diferente a lo que se está viviendo después de la llegada de la pandemia.

Muchas veces se preguntaba uno ¿en dónde se meten los italianos? Alguna vez había que seguir de cerca a los pocos que se encontraban por la calle para identificar “sus sitios”, pero aún así, cuando se conseguía localizar alguno de sus lugares de encuentro, había que identificarlos, pues en muchos de los bares, los turistas eran mayoría, y como la experiencia es un grado, con el tiempo se descubre que los italianos que viven en el centro, solían estar dentro de los locales, las terracitas se las dejaban a los turistas. Esto por el momento ha pasado a la historia, ellos ahora disfrutan también de las terrazas de los bares y restaurantes.

El centro de Roma es bellísimo, está plagado de rincones preciosos, museos e innumerables monumentos, pero antes era imposible detenerse a apreciarlos.

Poco a poco se va recuperando la actividad en la ciudad, en Roma como en otras ciudades europeas es bastante común que “el bañador no se lo quitan hasta la tercera semana de septiembre”. Hay muchos que siguen en sus casas de verano, con la cercanía del mar, siguen allí y solo, los que se han ido incorporando al trabajo, vienen al centro pero vuelven a dormir a sus casa de la playa. No se sabe aún cómo será la vida en el centro de Roma cuando se terminen del todo las vacaciones.

Hoy Andrea, un chico que trabaja en el Vaticano comentaba que a él le encanta el bullicio de su ciudad, que ver Roma tan organizada y tranquila le da tristeza, que de nada le sirve hacer menos tiempo de su casa al trabajo, “Roma sin tráfico, sin caos y sin ruido ha perdido su “charme”

Es un buen momento para visitarla, es una muy buena oportunidad para lanzarse a la calle y hacer recorridos por calles y callejuelas encantadoras sin que nadie moleste. La Via dei Coronari por ejemplo es una calle con un encanto particular. Antiguamente era la via en donde se encontraban los anticuarios, quedan pocos de ellos pues con la llegada de comercios de zapatos y souvenirs se han ido marchando de la zona.

El recorrido que propongo es uno que enamora. Se puede salir de la Plaza del Parlamento, caminar hacia la Via dei Prefetti y girar a la izquierda por la Via della Scrofa. Si miras en esta esquina a la derecha, encontrarás uno de los restaurantes más famosos del centro de la ciudad Alfredo alla Scrofa famoso por los fettuccine y con más de cien años de historia.

Pasear por la Via della Scroffa es ir descubriendo pequeños comercios, tanto de moda, como de artesanía, también hay galerías de arte en esta zona sin olvidarse de los anticuarios. Cuando se llega a esta esquina, siempre tiene uno la duda de ir a la derecha o hacia la izquierda. Si giras a la derecha irás recto hacia la Piazza del Popolo, si giras a la izquierda y sigues este recorrido que propongo hoy, irás hacia la Piazza Navona.

Recorrido con visita a la iglesia de Sant’Agostino y una de las obras más célebres de Caravaggio

Seguimos recorrido y giramos en la esquina de esta calle a la Vía di Sant’Agostino. Encontrarás unos pasos adelante una plaza con la imponente fachada de la iglesia del mismo nombre. Recomendadísimo entrar y visitarla. Fue edificada entre el final del siglo XIV y el inicio del siglo XV. La obra terminó en 1420, pero la visita a esta iglesia también ofrece una sorpresa: la pintura Madonna del Loreto de Caravaggio, conocida también como Madonna del Pellegrini. Uno de los cuadros más célebres del pintor que quiso donarla a la iglesia como signo de agradecimiento.

Cuando salgamos de la iglesia seguiremos por la misma calle hasta llegar a una plaza, justo a unos metros delante y a la izquierda se puede acceder a una de las plazas más famosas de Roma: Piazza Navona, pero como habrá muchos que ya la conocen, pueden seguir de frente por la Via dei Coronari. Esta calle tiene un encanto muy especial y ahora que se puede pasear tranquilamente, ofrece un ambiente local super agradable.

Los italianos han retomado su ciudad. Algunos dicen que la están descubriendo. La gran mayoría evitaban esta zona cuando antes del Covid estaba repleta de turistas provenientes de todas partes del mundo.