La Acrópolis de Atenas, uno de los vestigios más admirados del planeta

Habitada ya en el Neolítico, fortificada por la civilización micénica y destruida por los persas, la Acrópolis adquirió su grandiosidad de la mano de Pericles

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29 de noviembre de 2018. 17:29h

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Maica Rivera 27/11/2018

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La Acrópolis de Atenas es, sin lugar a dudas, uno de los más grandes legados dejados por el ser humano de la Grecia Clásica. Habitada ya en el Neolítico, fortificada por la civilización micénica y destruida por los persas, la Acrópolis adquirió su grandiosidad de la mano de Pericles, gobernador de Atenas entre los años 461 y 429 a.C. Conocida también como “la roca sagrada”, la Acrópolis alberga emblemáticos templos que han maravillado al mundo durante siglos.

Su esplendor en la Edad de Oro ateniense

Situada sobre una pequeña colina de aproximadamente 300 metros de longitud por 150 metros de ancho, y elevada 156 metros sobre el nivel del mar, la Acrópolis poseía en la Antigüedad una doble funcionalidad: era zona defensiva en las batallas y guerras, así como emplazamiento de los principales lugares de culto. Una gran parte de los edificios que hoy conforman sus admirados vestigios se construyeron durante la llamada Edad de Oro ateniense, tras la destrucción de los anteriores por las tropas persas. Restos de hace más de 2.500 años que se asientan sobre otros que aún recuerda la historia.

Mitología e historia se entrelazan en la Acrópolis

Como entrada monumental a la parte más alta de la Acrópolis se hallan Los Propileos, un conjunto arquitectónico que comprendía un edificio central con dos alas laterales. En su ala sur se encuentra el templo de Atenea Niké, que conmemoraba la victoria sobre los persas en la batalla naval de Salamina. En su interior había una imagen de la diosa alada a la que le cortaron las alas para que nunca pudiera abandonar la ciudad y la defendiera eternamente.

Tras los Propileos, coronando el camino escarpado que conduce a la cima de la colina, se alza el templo más icónico del recinto arqueológico: el Partenón. Este está dedicado a la divinidad griega Atenea, diosa de la guerra, de la civilización y de la sabiduría, entre otras materias. Los atenienses la consideraban su protectora.

Frente al Partenón se yergue el templo Erecteion. Se consideraba el edificio más sagrado de la Acrópolis por estar construido en el lugar donde, según la leyenda, se enfrentaron Poseidón y Atenea por el favor de Atenas. El Erecteion aún muestra dos de la reliquias más veneradas en la Antigüedad por los habitantes de Atenas: la marca del tridente de Poseidón sobre una roca y el olivo sagrado, regalo al pueblo por Atenea.

Durante la época de mayor esplendor de la capital griega, las creencias mitológicas convivían con los ciudadanos regidas tan solo por la obediencia a las leyes y respeto a los dioses.

Acrópolis de Atenas
La mayor erosión fue la violencia de la guerra

Otros edificios religiosos y civiles estaban repartidos por toda la montaña. Hoy, algunos han desaparecido y otros son restos del apogeo de Atenas. Todos se conservaron en buen estado –a pesar de las diferentes ocupaciones que sufrieron a lo largo de la historia– hasta el siglo XVII, cuando bajo la dominación otomana a la que estaba sometida Atenas desde 1453 se produjo el asedio de la ciudad en el año 1687 por los venecianos. El asedio duraría seis días y causaría mucha destrucción. El mayor daño fue el producido al Partenón. Los turcos utilizaron el templo para el almacenamiento de municiones, y cuando un proyectil de mortero golpeó el edificio, la explosión resultante causó el derrumbe del techo del templo y la mayor parte de sus muros. Seis días bastaron para convertir la Acrópolis en devastadas ruinas que en su extensa existencia habían sido morada de dioses mitológicos, iglesias bizantinas, latinas, una mezquita en el Partenón e incluso un harén en el templo Erecteion.

Uno de los vestigios más admirados del planeta

Durante los cuatro siglos de la ocupación otomana en Grecia no se realizaron excavaciones ni reformas en la Acrópolis. Cuando en 1834 el país heleno obtuvo la independencia, comenzaron las primeras excavaciones y recuperación del patrimonio de Atenas. Actualmente, además del testimonio silencioso de la Acrópolis al recorrerla, la apertura en 2009 del Museo de la Acrópolis con más de 4.000 piezas originales del yacimiento transporta al visitante a otro mundo, a otra época. Por ello, y por su valor histórico, todo el conjunto es uno de los vestigios más admirados del planeta. We Love Places, nosotros amamos los lugares que nos hacen viajar a otras épocas.

Viaje a Atenas por cortesía de Vueling

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