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Este es el nuevo amo del mundo

La cuenta @world_record_egg ha subido una nueva foto exactamente igual a la anterior salvo un pequeña grieta

¿A qué debe su éxito? ¿Quién está detrás y con qué intención? No se puede negar que el suyo es liderazgo puro, creado por la confianza generada por millones de personas

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Siendo un simple huevo acaba de erigirse como nuevo amo del universo. Al menos virtual. Amarronado, de cuerpo redondeado y tamaño medio. No hay nada más que buscar en él para explicar que su imagen en Instagram haya batido, y con creces, el récord histórico de «me gusta». Se presentó en la red el 4 de enero con una meta muy clara: arrebatar tal honor a la modelo Kylie Jenner, que había conseguido 18 millones gracias a una foto de su bebé. En pocos días ya la había superado y, al cierre de esta edición, se acerca a los 50 millones. Si todos ellos crearan una ciudad, sería la más poblada del mundo.

¿A qué debe su éxito el dichoso huevo mayestático? ¿Quién está detrás y con qué intención? No se puede negar que el suyo es un liderazgo puro, creado por la confianza generada por millones de personas, lo que le hace resistir al menos una de las 21 leyes irrefutables del liderazgo según el escritor John Max: «Si crees que eres un líder y no tienes a nadie siguiéndote, solo estás dando un paseo». Pero ¿por qué seguir al huevo?

Desgranemos estos asuntos de la mano de expertos en redes sociales. Para Marcos G. Piñeiro, director de la agencia de marketing digital Concepto 05 y experto en inteligencia social, estamos ante la magia de lo absurdo. «Los procesos de viralidad son totalmente imprevistos. Millones de personas intentan conseguir algo así cada día, pero de repente algo lo consigue. Aunque se intentase repetir exactamente igual, no tendría por qué lograrse. El elemento principal es lo cómico de que un huevo destrone a Kylie Jenner, pero la participación de ''influencers'' en la propia dinámica ha sido también clave para el éxito».

Sergio Monge, consultor de Comunicación y profesor de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), se pregunta qué puede haber detrás de este nuevo fenómeno viral y si no estaremos asistiendo al nacimiento de algo. «La suma de ''likes'' en Instagram es sencilla cuando se trata de un reto como éste. No exige ningún compromiso ni esfuerzo por parte del usuario. Por otra parte, se ha escogido una imagen anodina, familiar y carente de toda emoción o contenido. Esta neutralidad juega a favor del reto. Es un simple huevo, sin matices, respaldado por un buen envite: vamos a establecer un récord mundial juntos y conseguir la publicación que más me ha gustado en Instagram. ¡Superando el récord mundial actual de Kylie Jenner (18 millones)!».

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En ello está de acuerdo G. Piñeiro: «El hecho de que sea algo tan absurdo como un huevo puede haber facilitado el proceso porque elimina implicaciones ideológicas o de pertenencia más complejas que puedan generar dudas». Poder formar parte de un récord similar es algo atractivo para cualquier persona. Lo realmente interesante sería, según el profesor de la UPV/EHU, analizar el target y comprobar si hay un público objetivo al que está dirigido el reto».

El planteamiento de Anastasia Denisova, una investigadora de memes de Internet en la Universidad de Westminster, es mucho más sencillo. Quiere creer que no es más que una pequeña revuelta contra las celebridades. Es como decir: mira lo que podemos hacer con un simple huevo. Sin recompensa detrás ni ninguna otra promesa, piensa que parte del éxito se debe a la cercanía de este producto. Puede gustar más o menos, pero está presente en la mayoría de los hogares. El resto se podría achacar al factor suerte.

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Todo ello explica que el desafío haya sobrepasado cualquier expectativa. Puede sentirse orgulloso el huevo –o quien quiera que esté detrás– porque está alcanzando su máximo potencial que cabría esperar en redes. El primer sorprendido ha sido el propio autor de la fotografía, Serghei Platanov. «Si es solo un huevo», dice. Ha explicado que tomó la imagen por pura diversión y la publicó en el proveedor de imágenes Shutterstock, junto a un montón de fotos insignificantes, sin sospechar que estaba retratando al futuro héroe del universo.

Poco más se sabe de cómo y por qué se gestó el reto del huevo. La cuenta que ha subido la imagen se llama @world_record-egg y ronda los 7,4 millones de seguidores. Le han salido numerosas imitadoras con nombres similares que quieren aprovecharse del tirón mediático. En cuanto a su autoría, parece que hay varios individuos que reclaman su paternidad. Podría ser igual Henrietta, un pollo campero británico, que un adolescente californiano. O incluso cualquier ciudadano londinense Tranquiliza saber que, si nos quedásemos con esta última hipótesis, el autor podría estar participando en otro reto, el llamado enero seco, que consiste en no beber ni una gota de alcohol durante el primer mes del año.

El caso es que ya hay otro huevo que se ha lanzado a la conquista de Twitter. El 13 de enero apareció una cuenta que, usando una imagen idéntica, propone un reto similar: romper el récord que ahora está en manos del empresario de moda japonés Yusaku Maezawa, con 5,3 millones de retweets. Lo que hizo este hombre fue ofrecer una parte de 100 millones de yenes (800.000 euros) a 100 personas elegidas al azar entre las que retuitearon su publicación. Con 326 millones de usuarios activos, es previsible que en Twitter no alcanzará las cotas de popularidad de Instagram, una red que supera los mil millones. Tiene el antecedente de una cebolla partida por la mitad que intentó, sin éxito, superar a Donald Trump en seguidores.

Según pronostica G. Piñeiro, vamos a tener que acostumbrarnos a la viralidad de Instagram: «Los procesos de viralidad han aumentado con la llegada de las ''stories''. Los usuarios pueden compartir contenido mediante esta herramienta que consigue cada vez más porcentaje de visualizaciones. Por lo tanto, es probable que Instagram cada día sea más viral». Y ocurrirá seguramente sin que el usuario se plantee qué puede haber detrás. «Simplemente le hace gracia y se implica en el proyecto porque le parece gracioso y quiere formar parte de algo así. El récord se consigue entre todos los que participan y eso genera una sensación de comunidad».

Los expertos recalcan que el fenómeno es extravagante, como la mayoría de los retos virales. Hace solo dos décadas, los líderes de masas eran personajes políticos, celebridades de la televisión o del cine, empresarios exitosos o deportistas. Hoy hemos empoderado a un huevo que, emergiendo de la nada, conecta como nadie con millones de personas. Sin ningún carisma y sin nada qué decir. Aparece de un modo espontáneo y absurdo, tal y como corresponde a la era del postureo y de «influencers» que brillan y cautivan sin demasiado talento.

Algunos de sus acólitos ya quieren ser como él. Vemos a personajes como Patrick Starrr, gurú de la belleza, a quien no le ha importado aparcar su glamour para convertirse en el huevo de Instagram. Otro de sus admiradores se hace llamar Supreme Patty, una estrella de Instagram conocida por exprimir el zumo de limón sobre sus ojos que ya luce un tatuaje de huevo como señal de compromiso con la causa. Todo suena rocambolesco y no deja de sorprender.

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Todavía hay quien se pregunta qué viene después. Si el huevo acabará convertido en lindo pollito o si será esa piedra filosofal capaz de convertir algo tan banal en oro gracias a una estrategia de marketing ideada para quién sabe qué fin. Lo más probable es que, siguiendo la lógica viral, su imperio sea efímero. Pero su presencia simboliza el culto a lo irrelevante y recuerda que con el poder se pueden hacer grandes cosas, pero también grandes desastres. Esta vez la historia es bastante simplona, un capítulo más en las redes sociales, pero inquieta que siga avanzando como una marea extendiéndose por todos los países. Espontánea, impredecible e incontrolable. ¿Quién protagonizará el próximo asalto al poder?