Reflexiones de un joven pensador

Estoy con los jóvenes que queremos ser personas libres y comprometidas, capaces de tomar decisiones y expresar nuestras opiniones con espíritu crítico, negándonos a participar en lo que sea para ser aceptados y abriendo nuevos caminos. Defiendo la diversidad, la singularidad y la igualdad educativa.

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¿Tiene precio ser diferente?

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Sobre el autor

Álvaro Cabo

14 años. Escritor, Blogger y conferenciante. Colaborador en Prensa, Radio y Televisión. A los 10 años irrumpió en el mundo de la actualidad con su blog “Mi país a través de mis ojos”; a los 11 años publicó su libro “Ser inteligente no es un delito” y desde los 12 imparte un Ciclo de Conferencias denominado “Tu éxito está en tu esfuerzo”. Ha sido reconocido como talento Marca España 2016 y es miembro de la Red Mundial de Conferencistas y de la Cámara Internacional de Emprendedores. Aficionado a la novela histórica, marketing, actualidad política, económica y social; futbolero y practicando artes marciales casi desde que empezó a andar. alvarocabo.com

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En una época anterior, crecimos en un mundo estandarizado, es decir, con la Revolución Industrial se inició un periodo en el que se producían grandes cantidades de un mismo producto sin dejar opción a la creatividad y al individualismo. ¿Tiene la educación el mismo propósito con nosotros? ¿Imaginas una sociedad en la que todos estamos de acuerdo en todo? ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar la singularidad del otro?

Ser diferente es algo natural. De hecho es así como se estructura la naturaleza (véase “Ley de selección natural” de Darwin). En el principio de los tiempos éramos unas diminutas células, todas sin distinción. Más tarde nos diferenciamos, y así sucesivamente hasta llegar a lo que somos hoy.

Ser diferente es ser original, genuino en algo. Fuimos creados diferentes y no creo que el objetivo fuera que nos imitáramos unos a otros.

Tenemos que hacer el esfuerzo por ser nuestro “yo original”. El precio puede ser alto, porque tendrás que enfrentarte a los que no te comprenden, los que no están de acuerdo con lo haces, a las zancadillas, a las envidias, e incluso a la soledad, pero al final merecerá la pena. No se trata de querer llamar la atención; se trata simplemente de no querer ser uno más.

¿Será que la educación y la sociedad quieren producir en masa a personas sin diferenciación alguna? Eso parece. Y si dejamos que esas ideas influyan sobre nosotros, cuando veamos que otro se sale del rebaño le señalaremos, y silbaremos al perro pastor para que lo devuelva de nuevo al redil, o le acosaremos hasta que desista.

Ser diferente requiere compromiso y valentía para defender tu posición, más aún cuando aparecen esos individuos con borrador y lápiz queriendo editarte para hacerte igual a los otros. “No te comportes tan raro”, en resumen, “no seas tú, no te diferencies, no te reveles, confórmate”.

La excelencia personal solo se consigue marcando la diferencia. Usa lo que te diferencia como ventaja y así podrás crecer. La generación de nuevas ideas parte de personas con planteamientos diferentes, a los que muchos quieren controlar. Que te quieran cambiar puede significar una cosa: que estás haciendo algo bien. Apuesta por ti, invierte en ti y ganarás siempre, porque ser diferente es bueno. Solo los mediocres no aceptan la individualidad y sueñan con una sociedad gris, uniforme, de iguales.

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