PP

Rajoy llevará en el programa una ley para blindar la bandera y los símbolos

Habrá un apartado dedicado a la cohesión nacional para fortalecer la idea de igualdad y recuperar los grandes consensos

Rajoy durante el desfile del pasado 12 de octubre
Rajoy durante el desfile del pasado 12 de octubrelarazon

Habrá un apartado dedicado a la cohesión nacional para fortalecer la idea de igualdad y recuperar los grandes consensos

La cohesión nacional será un capítulo importante del programa con el que Mariano Rajoy se presentará a las elecciones generales de diciembre. El PP avanza en la preparación del documento programático con el que pedirá a los españoles que revaliden la confianza que le dieron en 2011 y Cataluña y el problema independentista tendrán su obligado hueco dentro del documento. Pero el PP no dirigirá su foco a señalar la necesidad de aumentar el reconocimiento de las singularidades catalanas o a alimentar la posibilidad de que en la próxima Legislatura se aborde la reforma de la Constitución. Al contrario, en lo que están trabajando es en incidir, precisamente, en la necesidad de fortalecer la idea de la igualdad y en la importancia de recuperar los consensos que hasta ahora han favorecido la estabilidad política y económica.

Rajoy incluirá en su programa nuevas propuestas en esa dirección, insistiendo en que frente a la obsesión «de algunos» por la diferencia, lo importante es defender un proyecto en común, dentro de la igualdad, y no fomentar que España sea un «mercado», anticipan fuentes de la dirección popular.

Dentro de este capítulo en defensa de la cohesión nacional, y sostenido en la filosofía de un patriotismo dirigido a poner en valor lo bueno que ha hecho España y lo bueno del proyecto de convivencia que comparten todos los españoles, el PP incluirá reformas como una nueva ley reguladora del uso de la bandera y de los símbolos para reforzar su protección.

El uso de la bandera nacional y el de otras enseñas está regulado en la Ley 39/1981, de 28 de octubre, que fue publicada el 12 de noviembre de ese año en el BOE número 271. Esta norma, que lleva la rúbrica del entonces presidente Leopoldo Calvo-Sotelo, señala en su articulado que la bandera es «el símbolo de la nación», «signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria», que «representa los valores superiores expresados en la Constitución de 1978».

En otro apartado, explicita los edificios donde ha de ondear: «En el exterior y en lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado». «La bandera de España será la única que ondee –prosigue– y se exhiba en las sedes de los órganos constitucionales del Estado y en la de los órganos centrales de la Administración del Estado; en los edificios públicos militares y en los acuartelamientos, buques, aeronaves y cualesquiera otros establecimientos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado. La bandera de España, así como el escudo de España, se colocará en los locales de las misiones diplomáticas y de las oficinas consulares, en las residencias de sus jefes y, en su caso, en sus medios de transporte oficial. La bandera de España se enarbolará como pabellón en los buques, embarcaciones y artefactos flotantes españoles, cualquiera que sea su tipo, clase o actividad, con arreglo a lo que establezcan las disposiciones y usos que rigen la navegación».

No obstante, esta legislación ha sido incumplida en numerosas ocasiones, obligando a intervenir a los tribunales. En los últimos años se han visto actos en los que se han quemado banderas de España y también se han producido otras ofensas al himno nacional, por ejemplo. En el PP entienden que además de la protección legal, también hace falta aumentar la pedagogía sobre lo que significan los símbolos constitucionales y fomentar que sean sentidos por todos como representación de la democracia, y de la libertad y del progreso que ésta ha traído.

El PP también incluirá explícitamente en su programa una vez más la referencia expresa a la defensa del castellano y al derecho a estudiar en cualquier parte del Estado en la lengua oficial de todo el territorio nacional, como garantía de la igualdad, sin perjuicio del reconocimiento expreso a la riqueza y diversidad del modelo autonómico. Esto irá ligado al espíritu de la reforma educativa impulsada en esta Legislatura, precisan desde la dirección del partido.

La decisión de llevar al programa electoral el problema de la cohesión nacional, para responder a las presiones de ruptura, tendrá su continuidad en el discurso de campaña del presidente del Gobierno. Rajoy hablará mucho de la situación económica, pero también hará valer su defensa de España y su posición frente al problema que ha planteado Artur Mas en su alianza con ERC. Dicen en el PP que Rajoy utilizará en su campaña el mensaje de que su «inmovilismo», como le acusan los rupturistas y la oposición, no es tal, sino «firmeza» ante los que quieren incumplir la ley. Y que también pondrá en valor la España de la recuperación, para trasladar a la ciudadanía la importancia de todo lo que se ha conseguido en los últimos años con el esfuerzo de todos los españoles.

Desde Génova advierten de que ésta volverá a ser una campaña electoral en la que la cuestión nacional tendrá un importante peso. Pase lo pase con el nuevo Gobierno de la Generalitat, el problema independentista tendrá que ser gestionado por el equipo que salga de las urnas el 20 de diciembre. Y Rajoy situará su oferta política en el marco de la reforma de la financiación autonómica frente a la apuesta del PSOE por poner en marcha una modificación de la Constitución. El PP necesita recuperar votos en Cataluña para las generales, pero su discurso territorial no le puede fallar en el resto de España, porque es ahí donde realmente se la juega en este terreno. La defensa de la igualdad y de la solidaridad territorial serán su carta de presentación en las demás comunidades autónomas en las visitas que hará el presidente del Gobierno para recaudar votos para su partido para el 20-D. Y ahí tendrá la competencia directa de Ciudadanos y del programa que defiende Albert Rivera. Incluso la propuesta de reforma constitucional de Rivera está mucho más cercana al PP que la que plantean los socialistas.