Toros

Madrid

Y a la tercera novillada se le escapó el espíritu

Desangelada tarde en la que Alejandro Marcos dio una vuelta al ruedo en la Monumental de Las Ventas

Alejandro Marcos resultó cogido de manera espectacular sin consecuencias
Alejandro Marcos resultó cogido de manera espectacular sin consecuenciaslarazon

Desangelada tarde en la que Alejandro Marcos dio una vuelta al ruedo en la Monumental de Las Ventas

- Las Ventas (Madrid). Decimoséptima de la feria de San Isidro. Se lidiaron novillos de la Ventana de El Puerto. 1, tremendamente repetidor y codicioso, aunque también soso; 2, movilidad y repetición y sosote; 3, bueno; 4, va y viene sin clase pero repetidor; 5, mansito y sin entrega; 6, humilla y desigual de ritmo. Dos tercios de entrada.

- Alejandro Marcos, de grosella y oro, estocada punto contraria (vuelta al ruedo); tres pinchazos, estocada buena, aviso, descabello (silencio).

- Joaquín Galdós, de salmón y oro, estocada caída (silencio); bajonazo (silencio).

- Juan de Castilla, azul cielo y oro, dos pinchazos, aviso, buena estocada (silencio); pinchazo, estocada caída, tres descabellos, aviso (silencio)

El susto fue monumental. Y la caída, de las que te dejan sin palabras. Acongojado el público; desmadejado el torero. El joven torero el día de la novillada. Se descuidó Alejandro Marcos. Se había aproximado silenciosamente al peligro en algún momento durante la faena, cuando abría la ventana al toro y éste quería hacerse hueco frente al torero, pero nada que ver a cuando llegó el momento final. Un descuido. De los que pueden salir caros. Cogió la espada. No miró, tan pronto había sido el novillo toda la faena, e hizo por él, lo lanzó y cayó feísimo. La conmoción aplastó a toda la plaza. En pie vino el desmayo. Estaba y no. Ido. Camino de la enfermería iba o tal vez había entrado, no recuerdo, cuando volvió a pisar el ruedo. Podía más el compromiso. El deber. Se perfiló para darle muerte y acertó. Se le pidió el trofeo y quedó la cosa en vuelta al ruedo. Fue faena alternada en ambas manos a un toro que repitió sin descanso. Inagotable. Muchos pies el novillo; muchos pases el novillero. Devorador de muleta sin fin ni límite más que el tiempo interpuesto por los códigos del toreo. Dispuesto el novillero. Suertudo al final. Iba y venía el cuarto sin acabar de definirse e iguales trazas tuvo la faena. Anodina hasta la médula andaba la tarde a estas alturas.

Movió bien Galdós el capote a la verónica y en las chicuelinas y se amontonó después en la faena al segundo, que tuvo movilidad y repetición aunque sin demasiada calidad. Venía de (casi) abrir la Puerta del Príncipe de Sevilla y le esperaba Madrid. Otra historia era. Y otra fue un quinto, mansito y sin clase. La faena fue un borrón que nada sumó y un bajonazo que restó al plomo que teníamos encima en la tarde.

Un carretón fue el tercero. El más completo de todos los que se habían lidiado hasta entonces. Noble, clarísimo y repetidor. A Juan de Castilla le tocó, que venía de lidiar cuatro aquí hacía una semana por la cogida de Luis David Adame y justo a él acabó por sustituir. La faena lo tuvo todo de aparente, pero también de periférica y superficial. Sin acabar de dar un paso más. Se alargó hasta lo indecible con un sexto, que tuvo la virtud de embestir humillado y responder al toque, luego era irregular en la arrancada, pero tenía sus teclas. La faena, más allá de los números, no conectó con el público. La tarde no tuvo el espíritu de una novillada. Ni espíritu. Ni nada. Era otra cosa.

El cartel de hoy

Toros de Alcurrucén para Diego Urdiales, David Mora y Roca Rey.