Los forenses no aclaran si Diana Quer fue violada

Dos equipos discrepan sobre la agresión sexual: uno aprecia una lesión vaginal pero otro “duda mucho”. Sí hay unanimidad en que fue estrangulada con la brida, desmintiendo la muerte accidental que sostiene “El Chicle”

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Llegó el gran día pero nos quedamos igual que estábamos porque los forenses no lograron despejar la gran incógnita del este juicio: ¿puede demostrarse que Diana Quer fuera agredida sexualmente? Tendemos a pensar que la ciencia arroja verdades absolutas y si algo ha quedado hoy demostrado en el salón de bodas de los juzgados de Santiago es que no siempre es así. En la octava sesión del juicio por el crimen de Diana Quer le tocaba a los médicos forenses (en este caso, además, auténticas eminencias en medicina legal) explicar cómo murió Diana y si fue agredida sexualmente antes de ser asesinada, algo de vital importancia en este procedimiento porque, si este último extremo puede probarse, conduciría a «El Chicle» a la prisión permanente. Declararon dos grupos de médicos forenses y, si los ocho estuvieron de acuerdo la causa de la muerte, discreparon mucho en lo importante: si hay alguna evidencia que permita inferir que la joven fue violada en aquella nave de Asados. Pero no hubo consenso. Primero declararon los que estuvieron en el levantamiento del cadáver aquella madrugada del 31 de diciembre de 2017 y que posteriormente practicaron la autopsia al cuerpo. El equipo liderado por Fernando Serrulla desmontó de un plumazo la versión del acusado. Abuín dijo que, al verse sorprendido por la joven tras robar gasoil en A Pobra, se puso nervioso y presionó con sus manos «durante unos segundos» sin darse cuenta de la presión que hacía hasta que se dio cuenta de que la chica estaba «parada». Pues bien, al parecer, esto es imposible. «Para morir por estrangulamiento se pasa, digamos, por dos fases: los primeros 20, 30 segundos solo se pierde la consciencia, pero hay que continuar ejerciendo presión durante, al menos, cinco minutos». Cuando llegaron al estudio óseo, los forenses observaron los fragmentos que se pudieron recuperar del hueso hioides (situado a la altura de la garganta) y apreciaron que presentaba una fractura compatible con el uso de una brida. «Se ven los bordes (del hueso) cortantes, irregulares y una línea que es compatible con la fractura». Un tipo de rotura que, según los expertos, no puede ejercerse con los dedos, entre otras razones, «porque nunca se ejercería una presión uniforme» y porque «la energía para dislocar unas vértebras con las manos tendría que ser 20 veces la fuerza que tiene una persona normal». Que la muerte de Diana no fue accidental y que fue provocada por esa brida fue corroborado, además, por el segundo equipo de forenses, liderado por el doctor José Blanco Pampín. Este equipo tildó de «inverosímil» la versión de Abuín y añadió otro dato: el cuello de una mujer joven sería aún más complicado de romper. Y pusieron un símil muy fácil de entender: «Es como tratar de romper una rama verde o una rama seca». Esta es la única certeza que se ha podido extraer de la sesión de hoy: Diana fue asesinada. Si los dos equipos estaban en esto de acuerdo, hubo grandes desavenencias después, cuando comenzaron a discrepar sobre la posibilidad de poder demostrar de forma indubitada que Diana fue agredida sexualmente aquella noche. El principal problema es el estado del cadáver a estudiar. Ya se sabe que el cuerpo de Diana estaba muy deteriorado por los casi 500 días que pasó sumergida en un pozo con agua que, además, no era estanca sino “tipo manantial”, con el fondo de tierra, por lo que el agua fue fluyendo y «limpiando» muy lentamente, según los forenses, los restos humanos y todo lo que había en el interior del pozo. Por ese estado de «saponificación», que transforma los tejidos grasos en jabón, apenas quedaba ya nada de piel o músculos de la víctima, por lo que el equipo que practicó la autopsia no pudo determinar si había sufrido hematomas compatibles con la agresión sexual. «Nos faltaba mucha información: músculos, tejidos blandos que no pudimos analizar porque no existían». De hecho el tatuaje de «courage» de Diana no estaba por ningún lado. Eso sí, insistieron en que el hecho de que no hallaran nada no significa que, si hubiera existido agresión, la hubieran apreciado: «Solo si hubiera sido una lesión muy intensa (un adulto con una niña) suele dejar signos internos. Entre adultos puede haber desgarros sutiles y no siempre».

Un debate médico

Sin embargo, el equipo de Pampín, arrojó un dato tremendo y, hasta ahora, nuevo: ellos aprecian un edema en la zona vaginal. Un extremo que no habían aportado en su informe, por lo que el juez le reprendió: «¿Está usted diciendo que ve una lesión compatible con la agresión sexual y no la incluyó en su informe? Esto merece una explicación, señor Pampín». Entonces ambos equipos médicos se enzarzaron en un debate médico forense sobre por qué se había formado esa señal ahí. «Para mí es un fenómeno claramente post mortem y se forma por acumulación de agua», expuso Serrulla. «Yo creo que es vital (se produjo en vida) porque es un fenómeno vascular», apuntó Pampín; es decir, que se forma cuando la sangre está en movimiento.

El teorema matemático

Los médicos no se pudieron de acuerdo en esto ni tampoco en el teorema estadístico que expuso el equipo de Pampín, el famoso teorema de Bayes, por el que aseguran que Diana tuvo 126.000 veces más probabilidades de que el crimen de Diana fuera sexual. Partían dando una probabilidad muy baja de que Abuín fuera agresor y fueron incorporando variables tipo “mujer”, “cadáver oculto”, “desnudo”... y las probabilidades de que hubiera existido esa agresión iban subiendo hasta llegar a un 99,9%. Lo hicieron comparándolo con estudios realizados en Canadá, EE UU e Inglaterra, lo que dio pie a que la defensa lo pusiera en duda porque las muestras podrían no ser comparables. Lo que sí hubo unanimidad es en la certeza de que esa agresión sexual se produjo. “Todo hace indicar que sí”, sostenían. «Nosotros también lo creemos pero no podemos demostrarlo», zanjó e equipo de Serrulla. Ahora solo queda saber lo que piensa el jurado.