Sociedad

Un asesino mata dos pedófilos en prisión y advierte que lo volverá a hacer

Jonathan Watson, condenado a cadena perpetua, pidió el cambio de módulo porque estaba a punto de hacer daño a alguien y nadie le escuchó

Jonathan Watson dijo que lo volverá a hacer porque "no tiene nada que perder"
Jonathan Watson dijo que lo volverá a hacer porque "no tiene nada que perder"

Jonathan Watson, de 41 años, fue condenado a cadena perpetua en 2009 por asesinato. Su buen comportamiento en la cárcel le sirvió para ser trasladado a la Prisión Estatal de Corcoran. Lo que en principio era un cambio para bien, resultó ser un completo error. Watson vio cómo le ponían en la misma celda a David Bobb, de 48 años, y que cumplía condena perpetua por agredir sexualmente a menores de 14 años. Watson solicitó a los guardias que lo cambiaran de celda de forma urgente porque no soportaba la compañía de personas que habían tenido esa conducta y que pronto le haría daño a un interno. En lugar de revisar su caso, los guardias se burlaron de él. Una semana después de llegar a Corcoran vio cómo Bobb estaba viendo dibujos animados y eso le sacó de sus casillas. Según confesó en una carta publicada por el diario “The Mercury News” al regresar a su celda pensó: “¿Realmente va a ver esto delante de todos nosotros?”. Esa misma noche escribió: “No podía dormir sin haber hecho lo que todos los instintos me decían que debería haber hecho en ese momento, así que empaqueté todas mis cosas porque sabía que de una forma u otra la situación se resolvería de esa forma manera al día siguiente”.

Watson se levantó el pasado 16 de enero y volvió a pedir que lo trasladaran a otro módulo antes de que pudiera atacar a su compañero. El funcionario “se burló y me despidió”. Poco después, regresó a su celda y su compañero estaba viendo otra vez un canal infantil. Cogió el bastón de otro preso y comenzó a golpear a Bobb en la cabeza hasta que acabó con su vida.

Después del crimen, se dirigió hacia la zona de los guardias de la prisión e informar de lo sucedido pero en el camino se topó con Graham De Luis-Conti , de 62, y también acabó con su vida. Ningún funcionario del centro se había dado cuenta de lo sucedido, por lo que Watson se acercó a uno de ellos y le dijo “Tengo malas noticias”, a lo que el le respondió de forma irónica: “No me irás a pegar con ese bastón, ¿verdad?. “”Entonces, después de bromear, sabiendo que este podría ser el último momento bueno que tendría en mucho tiempo, le dije lo que acababa de hacer. No se lo creyó hasta que miró a la vuelta de la esquina y vio el desorden que había dejado en el dormitorio”.

Tras ser detenido, hizo una confesión detallada de lo sucedido y advirtió de que volvería a pasar lo mismo si le volvían a alojar con abusadores de menores.

En un comunicado, los funcionarios de la prisión identificaron a Watson como el responsable de los asesinatos y dijeron que había “atacado a dos reclusos con un arma ... causando múltiples heridas en la cabeza a ambas víctimas”. Bobb murió ese mismo día y De Luis-Conti falleció tres días después en un hospital local.

A partir de ahí, La prisión restringió las visitas y las entrevistas de Watson y sólo se podía comunicar mediante cartas. Fue precisamente una carta enviada al diario en la que añadió: “estoy en una posición única donde a veces tengo acceso a estas personas y tengo muy poco que perder”. “Y créanme, entendemos que estas personas son la peor pesadilla de los padres. Estas familias (sic) pasan años planificando de manera cuidadosa y articulada cómo dar a sus hijos todas las oportunidades que ellos nunca tuvieron, y aparece un monstruo que cambia la vida de ese niño para siempre".