Carmen Motellón: “Los ingenieros de Caminos tenemos que poner el país en marcha”

El Colegio Nacional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos está de elecciones estos días y La Razón se complace en participar en este proceso electivo dando voz a algunos candidatos

ECompiten tres candidaturas en el empeño de encabezar una institución cuasi federal organizada en demarcaciones que agrupa a cerca de 30.000 ingenieros de Caminos, buena parte de ellos en el extranjero a cargo de las grandes compañías constructoras y concesionarias, las más importantes del mundo.

Cuando la pandemia del Covid-19 aún no se ha superado, el país y el mundo se enfrentan a una grave crisis económica de consecuencias imprevisibles que crea incertidumbre y falta de confianza. Para superar la situación, cada uno dese su parcela, una joven ingeniera de Caminos, curtida en el mundo financiero, se presenta para contribuir a que la sociedad se levante y construir un nuevo marco de seguridad y progreso, sobre la base del trabajo de una profesión capaz de diseñar las nuevas ciudades, los servicios públicos, las estructuras sanitarias, el uso de la energía y la modernización de la movilidad.

Para Carmen Motellón, ser consejera de SAREB, a pesar del apelativo que recibe el banco, no es malo; sino una manera de contribuir a reactivar la economía, algo que, para esta ingeniera de Caminos, madrileña de Cáceres, no es solo una obligación, ya es una costumbre. Aprendió a calcular en la escuela de la Politécnica de Madrid y su ejercicio profesional se ha convertido en un servicio al Estado.

Hablamos con Carmen Motellón, que encabeza junto a Vicent Esteban Chapapría, una candidatura valiente, que la podría convertir en la primera mujer en presidir el Colegio de ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

¿Cuál es su plan para relanzar la economía?

Antes de nada, me gustaría resaltar que durante la crisis todos nos hemos felicitado por las buenas redes de telecomunicaciones que tenemos y que no han fallado, pero a nadie le ha extrañado que el agua, la luz, el gas y tantos servicios esenciales siguieran llegando a sus ciudades y a sus casas durante el confinamiento, que las aguas se siguieran depurando, que los ferrocarriles, aeropuertos y carreteras estuvieran ahí para cuando hacían falta. Todas las infraestructuras funcionan con un alto grado de seguridad y no se debe olvidar la importancia del decisivo trabajo de los ingenieros de Caminos.

El plan para relanzar la economía reside en la voluntad de todo un país para recuperar la confianza, la fuerza y la ilusión. Y claro, hacerlo con cabeza, con conocimiento y con estrategia. Es algo parecido a lo que queremos hacer en el Colegio, de forma que, si gozamos de la confianza de los ingenieros de Caminos, pondremos todo el talento a trabajar y toda la experiencia a diseñar el futuro.

Es preciso plantear un gran programa de inversión pública, financiado por Europa, pero también desde dentro, abordando las reformas necesarias”

El país tiene que levantarse, ponerse en marcha. Es preciso plantear un gran programa de inversión pública, financiado por Europa, pero también desde dentro, abordando las reformas necesarias, con la colaboración de todos, con la participación de las instituciones, de la banca, contando con el ahorro ciudadano. Y desde luego, con una estrecha colaboración público privada, que nos permita captar todos los recursos, todas las potencialidades. Ahora bien, no se trata solo de un gran esfuerzo inversor, el dinero es importante; pero mucho más lo es la voluntad, el carácter indomable, la resolución. Tenemos que trabajar estrechamente con las instituciones, con los máximos responsables de las administraciones y con los líderes empresariales. Sabemos hacerlo, la biografía de nuestra profesión y el ejercicio profesional, ya curtido en todo el mundo, nos avalan.

Nos debemos a nuestros colegiados, pero tenemos a la vez una mirada larga de servicio al país y a los ciudadanos.

¿En qué sectores están las claves para salir de la crisis?

Si le digo que el mundo sanitario es esencial no descubro nada y, con toda seguridad, encontraré un consenso tan amplio, que prácticamente será unánime. Debemos diseñar los nuevos hospitales, los ambulatorios, los centros de salud, adaptados a todas las necesidades y las estrategias que se van requerir en el futuro. Al hablar con los especialistas en salud, en epidemias, nos encontramos con visiones que pueden parecer sorprendentes, pero la realidad es que lo que nos ha pasado con este virus ya se sabía, el problema es que no se ha previsto. Por ello, debemos diseñar y calcular qué nuevas estructuras son necesarias. Debemos prestar toda la atención del ingenio, de la ingeniería a estas infraestructuras esenciales.

Pero los hospitales ya existen, el problema es que los sanitarios no han tenido las medidas de protección.

Efectivamente, pero al mismo tiempo, nadie se ha parado a pensar cuantos hospitales necesitamos y dónde, ni qué modelo de centros de salud es el adecuado. Ese es el trabajo de los ingenieros de Caminos. Realizar una profunda reflexión, escuchar y, a partir de un cálculo riguroso, diseñar un plan de acción que se lleve a cabo con eficacia.

La ciudad tiene que cambiar para ser sostenible, habitable, socialmente agradable, culturalmente enriquecedora”.

- ¿En qué otros ámbitos se centra su plan?

- El diseño de las ciudades tiene que ser muy ambicioso para que puedan disponer de los servicios públicos básicos necesarios para garantizar la vida de la gente, su desarrollo en todos los sentidos. No se trata de hacer una ciudad nueva en medio de la nada. La ciudad tiene que cambiar para ser sostenible, habitable, socialmente agradable, culturalmente enriquecedora. Sí, tiene que ser inteligente, pero no sabionda, es decir, al mismo tiempo, debe proteger la intimidad y los derechos individuales.

Pero no solo, estamos viviendo una inmersión digital de la que nos sentimos muy orgullosos y que abre oportunidades, pero a la vez, podemos evitar los posibles efectos negativos si somos muy cuidadosos. Una vez más, la receta es conocimiento, talento y trabajo. Para esto sirve la ingeniería.

El uso eficiente de la energía es otra de las claves para vivir en un mundo sin contaminación en el que la movilidad y el transporte se vean como un factor de progreso y no como una amenaza. Desde hace décadas, los ingenieros de Caminos hemos contribuido a la modernización de nuestro país acercando pueblos y ciudadanos, mejorando las condiciones de vida, aportando competitividad a la economía. Y desde luego, el agua, un bien que genera riqueza y sobre el que tenemos que aplicar toda la eficiencia de nuestra profesión.

Volvamos al Colegio ¿cuál es el reto fundamental para los próximos años?

Este al que me refiero, ser permeable al propio reto de los ciudadanos, un horizonte en el que los colegiados, los ingenieros de Caminos, especialmente los más jóvenes, tienen que saber interpretar lo que nos pasa y, si es posible, predecir lo que nos va a pasar. Este es el ejercicio más importante que podemos aportar a nuestro país.

En el primer gobierno de la democracia había 5 ingenieros de Caminos… ¿Y ahora?

Es una reflexión interesante. En aquel momento, había que reconstruirlo todo, modernizar el país. Y se hizo. Ahora hay que hacer algo parecido y le puedo garantizar que habrá ingenieros de Caminos en los puestos de responsabilidad. Desde el Colegio vamos a trabajar en eso. Al margen de la anécdota, sin duda es más importante de lo que parece. Todas las capacidades, el conocimiento y el talento se debe poner a trabajar.