El fracaso de la cuarentena y el triunfo de la informalidad

Esta semana, los peruanos han salido de sus casas en multitud, después de que el Gobierno pusiera fin al estado de alarma en gran parte del país, todos de vuelta a sus trabajos, en las calles

Wearing a mask to curb the spread of the new coronavirus, Daisy Avila Paredes, left, has her boots shined in Lima, Peru, Wednesday, July 1, 2020. (AP Photo/Rodrigo Abd)
Wearing a mask to curb the spread of the new coronavirus, Daisy Avila Paredes, left, has her boots shined in Lima, Peru, Wednesday, July 1, 2020. (AP Photo/Rodrigo Abd)Rodrigo AbdAP

Después de 106 días en estado de alarma, se puso fin a la cuarentena que lo único que hizo fue extinguir su avance económico y evidenciar ante los ojos del mundo los puntos más débiles del país, la informalidad, el precario sistema de los hospitales y una abismal desigualdad educativa.

Esta semana, los peruanos han salido de sus casas en multitud, todos de vuelta a sus trabajos, en las calles; esta vez, con mascarillas, guantes, limpiando y desinfectando cada uno de sus puestos de trabajo. A través de redes sociales, muchas figuras públicas lamentan los resultados de una cuarentena fracasada, pues en su mayoría reconocen que la falta de educación y empatía fue más letal que la pandemia.

Al inicio de la llegada de la pandemia por coronavirus a Latinoamérica, muchos especialistas elogiaron la posición peruana, debido a la rapidez de la toma de medidas para frenar el virus y la situación económica que lo asentaron como una de las naciones más estables frente al resto de países vecinos. 

“Durante varias décadas hemos venido tapando a la diabla los grandes forados del sistema educativo, mientras el país parecía crecer económicamente y convertirse en ejemplo de desarrollo en el mundo. No obstante, según informes generales, en los últimos años, el Gobierno invertía por debajo del 4% en educación, la menor de Sudamérica”, afirma Jorge Eslava, escritor y educador peruano. 

En la última década, Perú registraba unos índices de crecimiento económicos muy favorables, esto gracias a la inversión extranjera y la sostenibilidad de las empresas privadas de todos los sectores; por ello, este “crecimiento” solo era percibido por esta parte de la sociedad. 

El ámbito educativo peruano es una sector que constantemente ha sentido la falta de atención del Gobierno, independientemente de los jefes de Estado a cargo. En diversas ocasiones, los maestros se han manifestado frecuentemente en contra del bajo salario y nuevas políticas que recortan sus beneficios como educadores. 

En el marco de la emergencia sanitaria, Eslava considera que “se ha implementado un plan que parece honesto y generoso, se ha dotado a los maestros de equipos de trabajo y se ha desarrollado el programa ‘Aprendo en casa’, vía internet y diversos medios de comunicación. Esperemos que la corrupción no meta sus uñas”, asentó.

Después de más de tres meses de haber iniciado clases, muchos maestros evalúan con tristeza la situación, ya que una cantidad importante de sus alumnos no se han podido incorporar a las clases a distancia, al igual que otro porcentaje de quienes sí han logrado acceder a las clases, no logran alcanzar los resultados esperados.  

La cuarentena no frenó el avance del nuevo coronavirus, pero según las autoridades evitó 145.000 muertes y más de un millón de hospitalizados. El ministro de Salud, Víctor Zamora, dijo al diario La República que sin cuarentena Perú habría sido golpeado por “una auténtica masacre”.

El encierro continuará hasta fines de julio en siete regiones de la zona central del país con contagios en ascenso que incluyen zonas sobre el Pacífico, en los Andes y en la Amazonía. La cuarentena no incluye a Lima, foco principal de los contagios, porque según las autoridades la tasa de transmisión de la enfermedad ha comenzado a disminuir.