El hilo del toreo

Vista de la plaza de toros de Sevilla
Vista de la plaza de toros de SevillaPicasa 2.7La Razón

Carlos Fernández y López-Valdemoro fue un madrileño que se exilió en México en el año 39. Allí, se desarrolló artísticamente bajo el pseudónimo de Pepe Alameda. Fue notable poeta, construyendo con esmero décimas y sonetos. Pero, sobre todo, destacó por sus conocimientos taurinos. Su obra «El hilo del toreo» se ha convertido en uno de los tratados fundamentales para comprender la historia de la tauromaquia a través de sus grandes toreros incidiendo, de forma especial, en dos líneas: el toreo natural y el toreo cambiado. Y el conocimiento de las reses o de las suertes. Pepe-Hillo, Guerrita, Joselito o Luis Miguel frente a Pedro Romero, Frascuelo, Belmonte o Manolete. Ambas vertientes se mantienen hoy día, a través de esos hilos invisibles del toreo. Mientras Morante de la Puebla es claro heredero de la escuela belmontista, Julián López «El Juli», con su toreo de gran dominio, es un digno sucesor de la escuela gallista. Ese camino trazado por Morante, lo continúa Pablo Aguado, mientras que Roca Rey sigue la estela poderosa de «El Juli». Estos cuatros toreros parecen asegurar su presencia en el abono de la Feria de Sevilla con cuatro tardes cada uno. Ponce celebrará sus tres décadas como torero en Valencia. El circo romano de Arles, espera impaciente la reaparición de Alejandro Talavante. El nombre de José Tomás deambula por quinielas y posibles plazas. Y todo ello, sin olvidar a toreros como José María Manzanares, Paco Ureña o Diego Urdiales. Desde Pepe-Híllo o Pedro Romero (ambos toreros, nacidos en 1754) hasta Pablo Aguado o el peruano Roca Rey, el hilo del toreo sigue sucediéndose en el tiempo, y se mantiene hoy día, tal y como dictara el pasado siglo el gran Pepe Alameda.