Cultura

Ilu Ros: «Hay que estudiar el contexto histórico de la copla porque nos hace entenderla»

“A veces creemos que lo que estamos viviendo es lo más importante, lo más transgresor, y se nos olvida mirar atrás”, señala la ilustradora

La ilustradora Ilu Ros
La ilustradora Ilu RosMarta Arenas (nombre del dueño)

«Cosas nuestras» (Lumen) es una mirada al pasado reciente de España a través de una conversación entre la ilustradora murciana Ilu Ros y su abuela, donde va aflorando su gran pasión, la copla.

Este es un libro con un mensaje claro: «Déjate de Instagram y habla con tu abuela».

Eso es lo que deberíamos hacer todos pero creo que estamos un poco enganchados al tema. Somos muy dependientes de las redes sociales, del móvil...

¿La historia es real o solo lo parece?

Mi abuela murió hace unos nueve años. Sí es real en cuanto a que yo mantenía estas conversaciones con ella en su casa del campo, muchos de los temas sí los he hablado con ella. Conforme va avanzando el libro, cuando hablo de Rosalía o el movimiento feminista del 8-M, pasa a ser un poco ese recuerdo. Quiero creer que la eternidad de las personas cuando mueren está en mantener su memoria y es como me imagino que sería esa conversación con ella.

Hace una revisión que es un recorrido por la copla y por las mujeres. Se da una cuenta de qué poco pioneras somos: Concha Piquer o Rocío Jurado eran muy reivindicativas en sus letras.

Sí, a veces creemos que lo que estamos viviendo es lo más importante, lo más transgresor, donde se están haciendo todos los cambios. Y se nos olvida mirar atrás, ver que eso es un proceso largo y ha habido gente antes que ha transgredido y cambiado un montón de cosas para que ahora mismo estemos como estamos. Es importante guardar la memoria de estas personas.

¿En qué hará historia esta generación?

Están cambiando muchas cosas y en los últimos años todo va muy rápido, pero esto es como una rueda. En unos años veremos consecución de derechos, de libertades y más visibilidad de la mujer.

¿Qué hacemos con la copla: la reivindica o habría que revisarla?

Es bonito revisarla porque fue algo muy importante para la gente que estuvo antes que nosotros, para nuestras abuelas. Hay que estudiar el contexto histórico y todo el desarrollo creativo que había, es importante porque nos hace entenderla. Me gusta que se vaya revisando y se hagan cosas nuevas a partir de eso también.

Pero, sin embargo, tiene claro que quiere ser Rosalía: se autorretrata en ropa interior bailando sus canciones frente al espejo.

Hombre, yo quiero bailar como Rosalía (risas).

Es también emigrante, como sus abuelos y su madre, que tuvieron que irse a Francia y no encontraban su lugar, como refleja en el libro.

El hecho de haberme tenido que ir al extranjero me ha permitido hacer una revisión de dónde vengo y fijarme en esa parte de mi familia que antes obviaba. Este libro se ha gestado en Londres y eso me hacía tener una mirada diferente, como desde fuera, de toda esa historia.

“Tener que irme al extranjero me ha permitido revisar de dónde vengo y fijarme en esa parte de mi familia que emigró”

Después de ocho años fuera, ¿tenía ganas de volver o lo hizo porque había que regresar en algún momento?

Ambas cosas. Al principio lo pasé bastante mal al llegar allí, pero siempre había tenido claro que me iba a querer volver a España porque pienso que se vive mejor aquí. Echaba de menos el sol, si es que yo soy murciana y me meten en Londres... no es lo mismo. .

¿Hay futuro aquí para la ilustración?

Ahora dicen que la situación en España es mejor de lo que era después de la crisis. Siempre ha sido duro intentar vivir de la cultura y del arte, es algo que no se ha cuidado lo suficiente, es difícil sobrevivir, pero yo no quiero perder la esperanza. Me parece que la ilustración está ganando un poco más de sitio. Espero que se siga apostando por la cultura y el arte.

Con Toulouse-Lautrec empieza en el XIX a colarse la ilustración en el ámbito editorial. Ahora, está viviendo un poco una explosión en España en ese sentido.

Sí, se está empezando a considerar más la figura del ilustrador. A lo mejor la ilustración en la época de Toulouse-Lautrec era una forma de monetizar, de hacer de tu trabajo una profesión, no el artista que solo vende obra y no hace encargos. Hace que puedas cobrar de una manera más fluida.

Nos alejamos de la bohemia y bajamos al mundo real.

Sí, sigues con tus proyectos, pero es un trabajo diferente, enfocado no solo a crear tus propias cosas, si no a crear un producto.

Y reconocible. Eso pasa con sus dibujos.

A mi me cuesta verlo porque es mi propio trabajo, me pregunto si parece mío o no. No lo tengo muy en cuenta, se trata de ir haciendo músculo, dibujar mucho. Se ven en los dibujos los temas que eliges o las cosas que te llaman la atención, eso es la mirada y también forma parte del estilo. No solo lo que ves, el dibujo en sí mismo, si no las cosas de las que hablas.

El perfil

Ilu Ros (Murcia, 1985) estudió Bellas Artes primero y Comunicación Audiovisual después. Dos carreras universitarias que solo le permitieron encontrar trabajo como camarera en España. Corría el año 2011 y ante la nula perspectiva profesional partió rumbo a Londres. Después de ocho años ha regresado con la esperanza de hacer lo mas difícil, en este y en cualquier país: vivir haciendo cultura.