Dos caras

“Sería una perfecta guinda que esa hipotética tercera película española de Woody Allen tuviera Andalucía como escenario”

El pasado viernes se estrenó la última película de Woody Allen, «Rifkin’s Festival», rodada en San Sebastián y ambientada en su prestigioso certamen cinematográfico. Aunque su filmografía está formada por títulos en los que ha hecho gala de su admiración por determinados directores, tal vez sea éste en el que de un modo más notorio rinde homenaje a varios de ellos, como Orson Welles, Federico Fellini, Ingmar Bergman y Luis Buñuel, entre otros. Sin embargo, en algunos momentos da la impresión de que detrás de esta película se encuentra una hipotética escuela de malos imitadores de Woody Allen y más concretamente el alumno menos aplicado, con diferencia, y no precisamente en su mejor día de inspiración. Por fortuna, el elenco sí está a gran altura, especialmente Wallace Shawn, «alter ego» del director, metido en la piel de un escritor frustrado que se enamora de Elena Anaya, también muy acertada, y Gina Gershon, casada con aquél pero prendida de un joven cineasta. Es precisamente entre los actores donde se puede encontrar una conexión con Andalucía gracias a Ken Appledorn, nacido en Michigan, pero andaluz de corazón y residente en Sevilla desde hace más de una década, que puede presumir de haber rodado a las órdenes de su compatriota.

Con una película como «Rifkin’s Festival», notablemente inferior al de algunas de sus más endebles producciones (sin retroceder mucho en el tiempo, la muy endeble «Un día de lluvia en Nueva York» podría pasar por la ganadora de la Palma de Oro en Cannes al lado de ésta), parece confirmarse el declive artístico que afecta a muchos cineastas al llegar a cierta edad. No obstante, gracias al ingenio volcado en la autobiografía de Woody Allen, «A propósito de nada» es justamente el reverso de la moneda, tan brillante y divertida que reconcilia al espectador más decepcionado con sus últimas películas. Se ha escrito mucho sobre algunos de sus episodios más polémicos pero, por ejemplo, todo el episodio de la infancia y juventud es absolutamente delicioso, incluida la genial descripción que hace de sus propios padres. También en esta primera parte desvela algunos de sus secretos cinéfilos y confiesa, para sorpresa de muchos, que de todos sus personajes, el que más se le parece es el de la protagonista de «La rosa púrpura de El Cairo».

Suele decirse que no hay dos sin tres y que a la tercera va la vencida, así que tras la decepcionante «Vicky Cristina Barcelona», y la fallida «Rifkin’s Festival», ambientadas respectivamente en la Ciudad Condal y la capital donostiarra, esperemos que el director de «Annie Hall», «Manhattan», «Zelig» y «Match point», por citar algunas de las mejores, pueda desquitarnos el mal sabor de sus dos películas rodadas en España y realizar una tercera en nuestro país. Tras las grandes producciones (desde «Juego de tronos» hasta «Wonder Woman» pasando por títulos de directores de la talla de Ridley Scott y Brian de Palma) que la Andalucía Film Commission ha conseguido gracias a sus gestiones, sería una perfecta guinda a su labor que esa hipotética tercera película española de Woody Allen tuviera Andalucía como escenario.