El libro de los cerezos

«El libro es un árbol inspirado en el sakura o cerezo japonés y en la existencia poética»

Portada de «El libro de los cerezos» de Claudia Capel
Portada de «El libro de los cerezos» de Claudia CapelLa RazónLa Razón

El martes fue la presentación de mi nuevo libro, «El libro de los cerezos» publicado por Fundación Cajasol.

Me acompañaron en la presentación mi querido amigo Enrique de Miguel y Pepe Lugo, delegado de este periódico en Andalucía, escritor y lector minucioso y sensible.

La poesía es peligrosamente íntima, nos desnuda, y ahora que tengo el libro en las manos me hago la pregunta de siempre ¿para qué publicar algo tan personal? Creo que publicamos los libros para cerrar un ciclo y empezar el siguiente o, como decía Alfonso Reyes, para no pasarnos la vida corrigiendo borradores.

En este libro reúno grandes amores. La ilustración de portada es de mi amiga Cristina Moreno Aguillón, una artista extraordinaria que pintó esta rama de cerezo y este gato con la verdad que solo la complicidad de una amiga sabe intuir y reflejar. Otro querido amigo, José María Zonta, de los mejores poetas contemporáneos en nuestro idioma, escribió la introducción al libro, «Una bandada de cerezos», con el conocimiento que solo él tiene de mi poesía porque intercambiamos poemas desde la adolescencia. El prólogo es una carta del Presidente de la Fundación Cajasol, una Casa que recibe mis talleres literarios Ars Poeticca hace varios años, donde impulsamos la lectura, la escritura y el amor por la poesía y la voz personal.

Dedico este libro a mi hija, como todo lo que hago en la vida, a Cristina y a Enrique. La amistad con ellos y con José María es de más de treinta años. Hemos compartido muchos ciclos, cerezos, gatos, circunstancias y estrellas durante décadas de amistad inquebrantable.

«El libro de los cerezos» se divide en cuatro partes, como las estaciones que transitamos cada año que nos toca vivir, sin saber cuántos son ni qué nos depara el destino.

El libro es un árbol inspirado en el sakura o cerezo japonés y en la existencia poética, esa cosa que nos habita a los poetas y no sabemos explicar, el yo invisible que convive con nosotros como un bicho con alas que a veces nos abandona y a veces vuelve, como el amor.

La primera parte se llama «Hanami», es una ceremonia japonesa que consiste en observar las flores del sakura en primavera. Es la celebración de la vida desde la percepción del instante para apreciar la fugacidad del tiempo mientras nos late el corazón. La segunda parte es «La flor de los instantes», poemas cortos, haiku y tanka, breves poemas japoneses que me encantan y ayudan a construir miniaturas como una caja de luciérnagas. «El viaje de la montaña Sakura» es la tercera parte del libro, hay constelaciones, poemas anchos, largos y la historia de las muchas vidas que nos toca vivir cada vez que renacemos y nos reinventamos para seguir viviendo. La última parte se llama «La caída de los pétalos». Es un final de ciclo pero no hay despedida, es una invitación a volver a empezar, como si fuera un libro circular, un sinfín de pétalos que vuelven a la flor, a la rama y al hanami.

Es un libro de resiliencia, un estado de ánimo que revive, como la Poesía, y continúa mientras haya todavía pájaros, lunas, amores, hojas y estaciones por latir.

«El libro de los cerezos» es un árbol en presente, hay sueños y recuerdos, melancolías, esperanzas y todo ocurre ahora, el único momento que realmente nos pertenece, como la respiración.

La intención del libro es acompañarte, es un libro que se completa cuando lo lees y conviertes algo impar en algo compartido. Es un diálogo íntimo con tu vida, tu presente, tus cambios, tus resurrecciones.

He acordado con la Fundación Cajasol, casa solidaria y dinámica, destinar la venta en las presentaciones del libro a la Fundación Andex Planta Zero porque además de la poética vital, hay niños y adolescentes luchando por su salud junto a sus familias y profesionales de la medicina para vivir y seguir viviendo. La presencia elegante y silenciosa de María Luisa Guardiola, es el ejemplo de presidir y hacer, sin ruido, lo que verdaderamente importa, con la constancia de la solidaridad y la energía de la fe.

La presentación del libro fue a sala llena, con lo difícil que es llenar una sala para presentar un libro y más difícil todavía, llenar la sala por un libro de Poesía. Me siento feliz y doy la gracias por el cariño y la alegría que compartimos en las clases y en días como el martes en el nacimiento de «El libro de los cerezos» en Sevilla.

La semana próxima vamos a Córdoba y a Cádiz. Es un noviembre lleno de pétalos.