Política

Un lustro del pacto que abrió a Moreno la puerta de San Telmo

PP y Vox acordaron 37 medidas para propiciar el cambio de gobierno en 2019. El Ejecutivo popular ya no necesita al partido de Abascal gracias a la mayoría absoluta

Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, presidido por Juanma Moreno en el Palacio de San Telmo
Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, presidido por Juanma Moreno en el Palacio de San TelmoJunta de Andalucía

Fue el 9 de enero de 2019 cuando el PP y Vox suscribieron el pacto definitivo que propició el cambio de gobierno en Andalucía tras 37 años de hegemonía socialista. En las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018 el PP había cosechado su peor resultado en la comunidad autónoma: 749.275 sufragios y 26 diputados. Sin embargo, la suma con Ciudadanos y Vox abría por primera vez la posibilidad de desbancar al PSOE del Ejecutivo, el único partido que había gobernado Andalucía desde el inicio del proceso autonómico. La derecha, en un escenario inédito, tenía mayoría parlamentaria, una oportunidad que no desaprovecharon tanto el PP y Ciudadanos, que previamente habían suscrito un pacto de gobierno con reparto de consejerías, como Vox, que ofreció su apoyo externo sin entrar en el Ejecutivo.

Mucho ha cambiado el panorama político desde aquel pacto entre dos formaciones con un mismo sustrato ideológico, aunque marcando diferencias constantemente por el trasvase de votos en cada convocatoria electoral. Los populares y el partido de Abascal mostraban abiertamente sus diferencias, aunque era evidente su dependencia ante la oportunidad única que tenían ante sí.

«El PP y Vox contribuirán decididamente a guardar y proteger el orden constitucional y la unidad de España, manteniendo siempre la máxima lealtad hacia la Corona y la Carta Magna». Con esta declaración de intenciones comenzaba la lista de 37 compromisos. Tan sólo dos firmantes siguen ostentando responsabilidades en ambas formaciones: Juanma Moreno, presidente de la Junta y del PP-A, y Javier Ortega Smith, entonces secretario general de Vox y actualmente vicepresidente del partido y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid. Por parte del PP también firmó Teodoro García Egea, entonces secretario general del partido que dimitió en febrero de 2022 en medio de la guerra interna que terminó con la salida, igualmente, del anterior presidente, Pablo Casado. La terna de firmantes se completaba con Francisco Serrano, entonces portavoz parlamentario de Vox y que a día de hoy también está fuera del partido y del panorama político. Serrano dejó la formación tras conocerse que la Fiscalía Superior de Andalucía había presentado una querella contra él por un presunto fraude de subvenciones por una ayuda pública de 2,5 millones de euros percibida en 2016.

En el pacto figuraban compromisos genéricos, como la «creación de empleo de calidad» o la «estabilidad económica», y otros más específicos que luego se cumplieron en la primera legislatura del cambio, como las bajadas de impuestos, una auditoría independiente de todos los organismos públicos de la Junta o la eliminación de las subastas de medicamentos. También se expresaban otras exigencias que no eran de competencia estrictamente autonómica, como la relativa a la inmigración que reclamaba «evitar todas aquellas decisiones que puedan favorecer un efecto llamada y combatir a las mafias que trafican con personas». Vox siempre se ha mostrado muy crítico con la inmigración, tanto que en el pacto también se instaba a la Junta a colaborar «con todos los medios a su alcance para prevenir la amenaza del fundamentalismo islámico».

El partido de Abascal siempre recordó a Moreno este decálogo y le reprochaba su incumplimiento. Sin embargo, apoyó todos los presupuestos autonómicos salvo el de 2022, lo que aceleró la convocatoria electoral. Fue en junio de ese año cuando se celebraron elecciones andaluzas, consiguiendo el PP su primera mayoría absoluta en la comunidad. El gobierno popular ya no necesita a Vox en la aritmética parlamentaria y el discurso del partido de Abascal ha ido variando en función de las directrices nacionales y de la coyuntura política.

Para el PSOE, el balance de estos cinco años de gobierno popular no puede ser más negativo. «A Moreno Bonilla se le ha caído la careta; de aquel Juanma de las buenas formas no queda nada», aseguró el diputado socialista José Aurelio Aguilar. A su juicio, «no han sido cinco años buenos», afirmación que sustentó en distintos parámetros económicos para concluir que «Andalucía no converge con el resto de España» porque «ha crecido menos que el conjunto de España». «No mejoramos los datos de desempleo», señaló Aguilar, quien continuó blandiendo otro dato como que «en el PIB por habitante estamos en último lugar».

El diputado socialista añadió que la comunidad es la que más fondos Covid ha recibido, por lo que Moreno tiene que «dejar la confrontación» y, en cualquier caso, el secretario general del PSOE-A ha dejado siempre claro que «no vamos a permitir ninguna discriminación».