Células capaces de «transportar» fármacos antitumorales

Un estudio de la UCM investiga esta vía contra el cáncer

En el organismo existen células que tienen propiedades antitumorales, como las células madre mesenquimales de placenta. Ahora, un consorcio español de investigadores ha usado estas células como vehículo en el que insertar nanopartículas cargadas con fármacos antitumorales, para llegar así hasta el tumor.

La capacidad migratoria de estas células madre les permite llegar al tumor, donde expulsan las nanopartículas que acaban con las células malignas, multiplicando su efecto, ha informado hoy en una nota la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que lidera el trabajo.

Los resultados del estudio, que se ha hecho en ratas y en líneas celulares de laboratorio, se publican en la revista Acta Biomaterialia.

Las células madre mesenquimales, capaces de diferenciarse en varios tipos de células, se localizan en diferentes partes del cuerpo humano, como la placenta.

Una de sus características es que tienen capacidad migratoria, es decir, que pueden viajar hacia lugares donde se haya producido una inflamación, al detectar las quimioquinas generadas por estos tejidos inflamados.

Según María Vallet-Regí, catedrática de Química Inorgánica y Bioinorgánica de la UCM y miembro del CIBER-BBN (Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina), «las células mesenquimales descubren esta sobreexpresión y migran hacia los lugares con inflamación donde se diferenciarán en tejido conectivo, para contrarrestar la alteración del tejido».

En colaboración con el Grupo de Medicina Regenerativa del Instituto de Investigación Hospital 12 de Octubre (Madrid), los científicos utilizaron estas células para que, insertándoles nanopartículas de sílice cargadas con un fármaco antitumoral, lleguen a tumores mamarios, donde existe inflamación celular.

«Estamos utilizando a las células mesenquimales de placenta como transporte de nuestras nanopartículas. Esa capacidad de traslado hacia tumores de pecho la hemos estudiado tanto ‘in vitro’ como ‘in vivo’, y hemos observado que las nanopartículas llegan a su objetivo gracias a estos fantásticos vehículos celulares», afirma Ana Isabel Flores, responsable del Grupo de Medicina Regenerativa y coautora del trabajo.

Esta capacidad de transporte fue probada en los dos modelos, pero la liberación eficaz del medicamento desde las nanopartículas solo ‘in vitro’: «También hemos demostrado que podemos cargar un citotóxico (doxorrubicina) habitualmente empleado como fármaco antitumoral en nuestras nanopartículas y que, tras introducirlas en las células de la placenta, provocan la muerte de células tumorales in vitro», subraya otro de los coautores, Miguel Manzano, de la UCM.

Manzano ha indicado a Efe que actualmente están trabajando para conseguir también esto ‘in vivo’.

Los investigadores demostraron que las nanopartículas de sílice no son tóxicas para las células madre de placenta y que no afectan a su capacidad migratoria.

Además, consiguieron que el proceso de insertar las nanopartículas en las células sea «rápido y eficiente» (de unas dos horas) y que éstas se queden en su interior durante largos períodos de tiempo (como mínimo, cinco días).

Entre las principales ventajas del sistema está que, al atacar directamente al tumor, se evitan los efectos secundarios de una terapia antitumoral convencional, según los autores, que aseguran que además se duplica el efecto, puesto que a la capacidad destructora de tumores de este tipo de células se le añade la del fármaco que viaja a bordo de la nanopartícula.

Utilizar estas células no implica ningún dilema ético, como sí ocurre con las células madre embrionarias: «Como provienen de un adulto (la madre) que da su consentimiento no plantean ningún tipo de conflicto ético», recalca Flores.