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Ahorro: Cómo reducir el gasto de la luz de cara al invierno

El 58% de las casas en España está construido sin ningún criterio de eficiencia. Antes de emprender una reforma se puede ajustar la potencia, cambiar hábitos y adaptar la tarifa

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Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

06 de noviembre de 2018. 16:29h

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E.M.  Madrid. 5/11/2018

La mitigación del cambio climático y la adaptación pasan por una transformación del sistema energético. Uno de los pilares de esta transformación es la eficiencia energética; tanto es así que uno de los objetivos europeos para el año 2020 es reducir el consumo eléctrico de los edificios en un 20%. Hay que tener en cuenta que en España, de los 26 millones de viviendas que hay, 15 millones tienen más de 30 años de antigüedad y que el 58% de ellos se ha construido sin ningún criterio de eficiencia.

En cualquier edificio residencial entre el 50-60% de la energía se debe a la climatización. El resto del gasto se divide entre los electrodomésticos, la iluminación (es apenas del 10%) y el aislamiento. Si se cambia, por ejemplo, los sistemas de climatización y agua caliente sanitaria por geotermia, que aprovecha la temperatura constante del interior de la tierra, los ahorros serían del 30% en la factura. Y eso con un coste actual del MWh de luz (que hace unas semanas superaba los 75 euros) puede representar un buen pellizco de ahorro para las familias. Un proyecto integral de rehabilitación de la vivienda puede suponer hasta un 30% de ahorro para sus inquilinos.

Pero antes de emprender una reforma, hay una serie de medidas sencillas que cualquiera puede adoptar en casa para reducir su gasto eléctrico de cara al invierno. Básicamente se agrupan en torno a tres ideas: ajustar la potencia, contratar la mejor tarifa y adaptarla a nuestro consumo y mejorar nuestros hábitos con unos gestos simples como apagar el «stand by» de los aparatos electrónicos (a final de año pueden suponer un 10% del total de lo que hemos gastado en luz). «En la factura hay dos términos; el de potencia y el de energía. El primero hace referencia a la disponibilidad fija de cierta potencia; depende de si se tienen muchos electrodomésticos o no y de cuántos se usan a la vez. Si la potencia no es suficiente es cuando saltan los plomos. Hay estudios que afirman que hasta la mitad de los hogares en España tienen una potencia contratada por encima de lo que necesitan. Normalmente un hogar medio está entre los 3-5 kW; puede llegar a los 10 o a los 14 kW si la casa es grande y se cuenta con aparatos de aire acondicionado, etc.», explica Koldo Muruzabal, director de Marketing de Energía de Endesa. Y es que cada kW que se ajuste la potencia al uso real que se hace en casa puede suponer un ahorro de hasta 42 euros en la factura anual. Eso sí, hay que tener en cuenta dos cosas: una, que la bajada de potencia tiene un coste de unos nueve euros y que desde hace unas semanas, por decisión del actual equipo de Gobierno, ya no es necesario bajar de mil en mil vatios, si no que se puede hacer por tramos menores. Lo mejor antes de ajustar la potencia en casa es consultar con un especialista para que le aconseje en función de los hábitos de consumo, el tipo de electrodomésticos y su uso simultáneo o no y las horas de ocupación de la vivienda.

En cuanto a los hábitos de consumo o los usos, si no se puede emprender una reforma para asegurar un buena aislamiento que reduzca el gasto de calefacción eléctrica por ejemplo, lo primero que ha de hacerse es revisar los electrodomésticos y apostar por los que cuentan con clasificación energética A++ o superior. Sólo en el caso de la nevera, uno de los grandes consumidores de energía con un peso en la factura eléctrica del 19% del total, contar con un aparato eficiente frente a uno de categoría inferior (por ejemplo etiqueta D) supone un ahorro de hasta 52 euros al año. En el caso de las lavadoras puede ascender a 32 euros anuales entre el de mayor y menor gasto. Para usarla de la forma más eficiente posible hay que optar por ciclos cortos o lavados en frío cuando sea posible; pequeños actos que pueden suponer entre un 80% y un 92% de ahorro en el uso.

En cuanto a la iluminación, el cambio de bombillas por LED supone una reducción de un 90% respecto a las antiguas incandescentes. Otro gesto sencillo y efectivo de los muchos que se pueden emprender en casa (tal y como se ve en el gráfico lateral) es evitar el «stand by». Según un estudio de la Unión Europea, los electrodomésticos en estado de espera, o «stand by», producen un gasto energético de 7.000 millones de euros anuales y son los causantes de 20 millones de toneladas de emisiones de CO2. En un hogar medio, el 75% de la electricidad utilizada para hacer funcionar los productos electrónicos se consume cuando éstos están apagados. «El uso de una regleta anti stand by nos puede ayudar a apagar de una sola vez los periféricos y cualquier otro aparato eléctrico, y evitar así que éstos queden encendidos por las noches, ahorrándonos más de 40 euros anuales», según datos de Endesa.

El tercer pilar para bajar la factura en casa es adaptar la tarifa al consumo y a los hábitos que cada uno tiene en su vivienda según las horas que pase dentro del hogar, el número de ocupantes y si se usan uno o varios electrodomésticos a la vez. Hay dos grandes grupos de consumidores: los sujetos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor, o lo que es lo mismo al mercado regulado por la administración, que es quien fija el precio a través de subastas y le aplica unas tasas o impuestos, y los que están en el mercado libre, que se adhieren al precio del kWh que les ofertan las diferentes compañías eléctricas. «Las tarifas dependen del cliente. En el mercado regulado existe la posibilidad de acceder a una tarifa por discriminación horaria, lo que significa que en las horas valle, normalmente de noche que es cuando la luz cuesta menos, sería más barato usar los electrodomésticos. En este caso si el 80% del consumo de una casa se hiciera por la noche la factura se reduciría un 40%», explica Muruzabal. Fuera de la tarifa regulada, la compañía Endesa cuenta con dos tarifas que se ajustan a las necesidades de los clientes sin que este tenga que controlar lo que cuesta la luz a cada hora, es decir, el precio que se fija en la subasta para cada momento del día. La tarifa Tempo 24 horas está pensada para quien no sabe diferenciar sus consumos horarios. Existe también una tarifa, la Tempo Happy, en la que se le da la posibilidad al cliente de elegir las dos horas del día o el día de la semana en las que no quiere pagar nada por la luz. A diferencia de otras ofertas existentes en el mercado, ésta no tiene penalizaciones, lo que significa que el resto del día se paga la luz al mismo precio que la Tempo 24h», cuenta Muruzabal. Cada gesto puede parecer pequeño pero todos juntos suman un 20% de ahorro total en la factura anual.

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