Del "pene de verano"a los tobillos hinchados... cómo afecta la ola de calor a nuestro cuerpo

El cuerpo reacciona al calor de muchas maneras para tratar de no deshidratarse y mantener su temperatura

Durante los días de calor es fundamental no pasar mucho tiempo en la calle en las horas centrales del día
Durante los días de calor es fundamental no pasar mucho tiempo en la calle en las horas centrales del día

La ola de calor que afecta a media Europa durante estos días obliga a extremar las precauciones para no llevarse un susto. Al igual que el frío, el calor también afecta al cuerpo y provoca modificaciones y cambios que pueden llegar a ser, incluso, mortales.

La ola de calor que afecta a media Europa durante estos días obliga a extremar las precauciones para no llevarse un susto. Al igual que el frío, el calor también afecta al cuerpo y provoca modificaciones y cambios que pueden llegar a ser, incluso, mortales.

La primera y más común de las consecuencias del calor son los tobillos hinchados. Cuando hace calor, los vasos sanguíneos se expande y hacen que la sangre fluya más cerca de la superficie de la piel. Es un mecanismo de defensa del cuerpo para enfriar la temperatura del cuerpo. Como los tobillos y los pies soportan el peso del cuerpo durante todo el día y tienen poca materia grasa y músculo entre la piel y los vasos sanguíneos, es más evidente que se hinchan. Otra de las causas de esta hinchazón es la retención de líquidos que hace el cuerpo para evitar la deshidratación. Esta retención de líquidos se hace más evidente en las zonas delgadas y más visibles, como es el caso de tobillos y piernas.

La expansión de los vasos sanguíneos no sólo se producen en las piernas sino que afecta a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, en los hombres se produce el efecto llamado "pene de verano", en el que el órgano sexual parece aumentar de tamaño por la expansión de los vasos sanguíneos. En realidad es el efecto contrario a lo que ocurre cuando hace frío. El calor hace parecer que el órgano sexual aumenta de tamaño. Lo que ocurre es que los vasos sanguíneos que, como en otras partes del cuerpo, se sitúan cerca de la superficie de la piel hacen que dé la sensación de tener un mayor tamaño. Pero cuando se produce una erección, el tamaño sigue siendo el mismo porque se hincha al máximo haga frío o calor.

La tercera consecuencia del calor es la aparición de las molestas rozaduras. Con las altas temperaturas, los muslos, las axilas, la ingle e incluso los pezones son partes especialmente delicadas. Las rozaduras se producen por la fricción repetida con algún tejido u otra parte del cuerpo, algo que con el calor y el sudor se multiplica. El aumento del sudor también es habitual porque es una reacción del cuerpo para mantener la temperatura.

Las personas propensas a tener eczemas pueden tener más riesgo de que afloren con el calor, ya que la piel se seca y eso aumenta la inflamación de los propios eczemas. El sudor también afecta porque cuando entra en contacto con estas erupciones hace que escuezan. Por ello, es recomendable llevar ropa amplia, transpirable, tener la piel hidratada y tratar de eliminar el sudor.

Aunque parezca extraño, el asma también puede desencadenarse cuando hay altas temperaturas y, en ocasiones, pueden llegar a ser mortales. El aire caliente provoca que se estrechen las vías resiratorias, aumenta la tos y provoca dificultades respiratorias. Por ello, el calor y el polen pueden convertirse en un cóctel mortal.

Los golpes de calor son cada vez más habituales y los que más muertes provocan. estos episodios se producen cuando el cuerpo no es capaz de controlar su temperatura por lo que puede provocar un colapso y provocar la muerte. Es mucho menos común que las quemaduras solares, pero muy grave y si se tiene la sospecha de que alguien cercano lo está sufriendo llame rápidamente a urgencias porque debe ser tratado rápidamente si se quiere evitar un disgusto mayor. Los síntomas son piel caliente, enrojecida y seca, dolor de cabeza, mareo, confusión o nerviosismo sin causa aparente.

El calor también aumenta el agotamiento si el cuerpo pierde demasiado líquido y sal por el sudor. Por ello, es muy recomendable durante los días de mucho calor aumentar la ingesta de líquidos, a ser posible agua, y evitar hacer ejercicio o caminar al sol en las horas centrales del día.

Otras de las posibles consecuencias del calor son los desmayos. El calor puede provocar mareos y desmayos, causados fundamentalmente por que no llega suficiente sangre al cerebro. Es común que estás cosas le ocurran a personas que hayan permanecido mucho tiempo de pie o sentadas sin moverse.