La sanidad privada roza el sobresaliente

Los españoles están altamente satisfechos con la atención recibida en la Sanidad privada, un recurso que, ya sea complementario o supletorio a la pública, ayuda a descargar a los dispositivos sanitarios de presión asistencial, a reducir las largas listas de espera y al ahorro económico del Sistema Nacional de Salud en su conjunto

El nivel de calidad del sistema sanitario español es uno de los más elevados del mundo, y sigue avanzando por el terreno de la mejora continua de la calidad de vida de los ciudadanos. Mucha culpa de ello la tiene la aportación que hace la Sanidad privada, pues ayuda a reducir las interminables listas de espera y a la descarga y ahorro del sistema público.

La colaboración público-privada lleva más de 25 años funcionando, dando a luz multitud de proyectos que hoy son un claro referente a nivel nacional y europeo, como el Centro Integral Oncológico Clara Campal, que cuenta con un servicio pionero en docencia e investigación y que colabora en red con otros centros públicos en ensayos clínicos.

La colaboración que el sector privado mantiene con el sistema público a través de conciertos, convenios y concesiones ayuda a garantizar la accesibilidad a la población de los servicios sanitarios. Además, desde el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) apuntan que, en términos económicos, «el modelo de colaboración público-privada no sólo descarga a las arcas públicas de presión, sino que contribuye a aliviar las cada vez más exasperantes listas de espera, especialmente las que afectan a patologías de alta complejidad». Datos que muestran que «la Sanidad privada tiene un papel clave para el mantenimiento del sistema sanitario público en nuestro país al ser un socio estratégico que permite una planificación asistencial aprovechando todos los recursos para ofrecer a los ciudadanos la mejor atención en servicios de salud», en palabras del secretario general del IDIS, Juan Abarca.

Cataluña, Madrid, Andalucía y Valencia son las comunidades autónomas que presentan un mayor volumen de contratación público-privada. Pero todas las comunidades autónomas en España, en menor o mayor medida, recurren a la contratación de servicios privados para dar respuesta a la demanda de servicios sanitarios públicos.

Aunque en España existe desde hace más de 30 años una Sanidad pública y universal, la privada siempre ha sido un recurso, ya sea complementario o supletorio, que llega en muchos casos donde no lo hace la pública. El modelo de concentración hospitalaria de gestión privada sigue abriéndose paso en España, ante la insuficiencia creciente de recursos en el sistema público de salud y pese al constante debate político. Actualmente, la Sanidad privada atiende aproximadamente a una quinta parte de la población española, compuesta por siete millones de personas que mantienen de forma voluntaria un doble aseguramiento y por cerca de dos millones de funcionarios y otras formas de colaboración tales como concesiones o conciertos.

Listas de espera

Un punto destacado de la privada, con respecto a la Sanidad pública, es la rapidez, como se desprende de los resultados del Estudio RESA (Resultados de Salud) del IDIS, publicado esta semana. Así, el tiempo transcurrido desde que se solicita la cita para una prueba diagnóstica hasta que se realiza está en 7,5 días en la Sanidad privada y hasta en 41,8 días en la pública; los resultados se obtienen en una media de entre 1 y 4 días en la privada y tras 17,9 días en la pública; y el tiempo transcurrido desde que se prescribe una operación hasta que se realiza en la Sanidad privada está en 43,5 días, frente a los 77 de media de la pública. «El paciente es nuestra razón de ser, y es imprescindible aportarle la mayor y mejor información», defiende Adolfo Fernández-Valmayor, presidente de esta institución.

En el caso de las consultas con el médico especialista, el informe también muestra un descenso en el tiempo de espera para conseguir la cita con el profesional en la mayoría de las especialidades analizadas (oftalmología, dermatología, traumatología y ginecología y obstetricia), que suele situarse en una media de 10-11 días y, en el peor de los casos, no supera los 15 días. El director general del IDIS, Manuel Vilches, reconoce que «la lista de espera en la Sanidad privada es relativa», ya que, en realidad, «la disponibilidad del profesional es inmediata, pero no quizá la del que uno busca», apunta Vilches. El informe también muestra que el tiempo total medio que los pacientes esperan en urgencias hasta que son atendidos por un facultativo no llega a superar los 24 minutos en cerca de las 2,5 millones de urgencias analizadas en 2014.

Buena nota

Una nota de 7,4 sobre 10 refleja la atención que los ciudadanos reciben en la Sanidad privada, frente al 6,6 que se concede a la sanidad pública, hasta el punto de que el 86 por ciento la recomendaría a amigos y familiares. Además, el nivel de satisfacción se incrementa a medida que se usan los servicios, ya que los que recurrieron a ella en el último año le dan un 7,5. Así se desprende de los resultados del último «Barómetro de la Sanidad Privada 2015», elaborado por el IDIS. Un trabajo realizado a partir de 2.527 encuestas a usuarios de la Sanidad privada en España, bien a través de un seguro de asistencia sanitaria o por el mutualismo administrativo.

Los servicios privados más valorados son los ingresos hospitalarios, a los que puntúan con una media de 8,3 sobre 10, seguidos de los servicios de urgencias (7,9), y la atención primaria y especialista (7,7). Con niveles, además, prácticamente similares a los del año anterior. Sin embargo, a la hora de elegir entre Sanidad pública y privada, la encuesta muestra como los usuarios prefieren la privada para la consulta con el especialista (55 por ciento) y en caso de ingreso hospitalario (44 por ciento), pero optan por la pública para Atención Primaria y Urgencias.

Apuesta por la innovación

La apuesta de la Sanidad privada en innovación tecnológica e investigación terapéutica también queda patente en el estudio. De hecho, el 57 por ciento de las resonancias magnéticas, el 49 por ciento de las tomografías por emisión de positrones (PET) y el 36 por ciento de las tomografías axiales computarizadas (TAC) se realizan en su entorno. Y a nivel de diagnóstico, los hospitales privados realizan más de un millón de pruebas de resonancia magnética y 873.000 de TAC, mientras que a nivel asistencial realizan un volumen muy significativo de actividad en especialidad, lo que ayuda a reducir el gasto económico del sistema público.