Sí, me preocupa la educación afectivo-sexual

El primer contacto en España con la pornografía es a partir de los ocho años

  • Existe un marketing muy agresivo por parte de la industria del porno que está en una constante búsqueda de consumidores nuevos a través de las tecnologías y las redes sociales, y los niños están ahí.
    Existe un marketing muy agresivo por parte de la industria del porno que está en una constante búsqueda de consumidores nuevos a través de las tecnologías y las redes sociales, y los niños están ahí. /

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Madrid.

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17 de junio de 2019. 10:51h

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Carmen Montón.  Madrid. 17/6/2019

Nos preocupamos por la educación de nuestros hijos e hijas sabiendo que eso contará para su porvenir y bienestar. Nos preocupamos por las matemáticas, por el inglés... y por todas las asignaturas del currículum académico. Y también nos preocupamos por la educación vial, por la educación nutricional, por la educación de higiene bucodental... y, ¿por la educación sexual nos preocupamos? Desgraciadamente, la educación afectivo-sexual no está extendida y normalizada en el sistema educativo, ni es abordada a tiempo en todas las familias, y el resultado es que la pornografía esta ocupando su lugar. La nueva tan accesible, gratuita, ilimitada, anónima, invasiva hasta ser agresiva y de contenidos cada vez más violentos llega a través de internet de manera global. Esto y que cada vez los móviles y tabletas están más presentes en lo cotidiano de niños y niñas y adolescentes hacen que el primer contacto en España con la pornografía sea a partir de los ocho años. ¿Se buscaba? No, es un encuentro fortuito. ¿De veras fortuito? Algoritmos de inteligencia artificial y un marketing agresivo por parte de la industria del porno están en permanente búsqueda de nuevos consumidores a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales, y los niños y niñas simplemente están allí. El estudio de Carmen Orte, catedrática de Educación, y Lluís Ballester, profesor titular de Métodos de Investigación en Educación de la Universidad de las Islas Baleares, elaborado en colaboración con la Red Jóvenes e Inclusión sobre la «Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales», nos reclama como sociedad la obligación de proteger a los niños y niñas y adolescentes como colectivo vulnerable. La pornografía es la nueva educación sexual y de interrelación personal entre sexos. Educa en conductas y creencias. Influye en la autoimagen y autoestima y genera la idea de que los hombres tienen acceso libre al cuerpo de las mujeres, de que son un objeto. De alguna manera, en los adolescentes, secuestra la sexualidad al prescindir de la comunicación, de la afectividad, de la intimidad o incluso lleva a la pérdida del imaginario sexual autónomo. Y es que el sexo no es sexualidad. La pornografía, por lo general, les inculca prácticas sexuales de riesgo y naturaliza la violencia y la explotación del cuerpo de las mujeres. Es la antesala de la prostitución, como consumidor o, a veces, como prostituido a través de incesantes anuncios, y tiene conexión con la cultura de la violación. Así que... sí, me preocupa que exista una buena educación afectivo-sexual.

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