Una terapia usa células cardíacas de donantes para tratar infartos

Está disponible en el momento, sin tener que esperar semanas como en el caso de células del propio paciente, y permite seleccionar aquellas de mayor potencial reparador

Está disponible en el momento, sin tener que esperar semanas como en el caso de células del propio paciente, y permite seleccionar aquellas de mayor potencial reparador

El trasplante de células madre cardíacas alogénicas es una vía innovadora para reparar tejido infartado. El Servicio de Cardiología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón lidera el primer ensayo en humanos con células cardíacas alogénicas, es decir, procedentes de donantes y no del propio paciente. El desarrollo del estudio y el producto, de la empresa de biotecnología Coretherapix y perteneciente al grupo Genetrix, ha permitido que sea la primera vez que se administran este tipo de células para reparar el daño provocado tras un infarto agudo de miocardio con una afectación grave del tejido cardíaco. Estas células se administran por vía intracoronaria, con un procedimiento seguro y sencillo, similar a la realización de una angioplastia. El mecanismo de acción consiste en limitar el daño sufrido tras el infarto y producir nuevo tejido cardíaco, por activación de la capacidad regenerativa local del propio corazón. La administración de las células se lleva a cabo siete días después de que el paciente haya sufrido el infarto, cuando su situación clínica se ha estabilizado y cuando el efecto cardio-reparador puede ser más eficaz.

El material celular se obtiene, previo consentimiento del donante, de tejido cardíaco desechado durante intervenciones quirúrgicas, tales como cirugías valvulares. Las células se expanden en laboratorio hasta alcanzar la dosis necesaria para cada implante, que es de unos 28 millones por paciente. De esta manera, el producto puede ser cualificado antes de su uso y estar disponible para ser administrado al paciente en el momento en que así lo aconseje la práctica clínica. Cada donante puede conceder material celular para un mínimo de 20 pacientes.

Ventajas

«Tras ser obtenidas del corazón del donante, las células alogénicas se procesan y se almacenan, lo que permite disponer de ellas de manera inmediata sin tener que esperar las cuatro u ocho semanas que podría durar el procesado de las células del propio paciente», explica Francisco Fernández-Avilés, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón. Además de esta ventaja, esta aproximación permite la selección de donantes cuyas células presenten un mayor potencial reparador. Las células alogénicas antes de ser procesadas son estudiadas exhaustivamente, limitándose el proceso de producción exclusivamente a aquellas que funcionan de forma óptima.

El ensayo está compuesto de dos fases, una fase abierta de escalado de dosis, completada en junio de 2015; y una segunda fase randomizada, doble ciego y controlada con placebo cuyo objetivo es evaluar la seguridad y eficacia de una inyección intracoronaria de AlloCSC-01, una suspensión de células madre alogénicas cardiacas, en pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio. El reclutamiento de esta segunda fase se ha completado con el tratamiento de los últimos 49 pacientes previstos. Después del tratamiento, los pacientes son seguidos durante 12 meses. Actualmente ya se ha intervenido a siete enfermos cuya evolución es muy favorable, pese a que presentaban una afectación grave del tejido cardiaco, y se encuentra el ensayo en una fase de comparación de la evaluación de unos pacientes contra otros.

«En noviembre de 2016, acabará el año de seguimiento del último paciente del ensayo –apunta Fernandez-Avilés– y entonces se comprobará la eficacia de este tratamiento».

En España, cada año ocurren 50.000 infartos, de los cuales la mitad de estos pacientes podrán beneficiarse de este tratamiento porque éstos tienen el riesgo de padecer una insuficiencia cardíaca tras sufrir un infarto reciente. Cualidad necesaria para ser receptor. Mientras que para ser donante de células cardíacas alogénicas, simplemente «se han tenido que operar de corazón, pero sin tener ninguna enfermedad en el músculo caridaco», apunta Fernández-Avilés. Y es que el infarto de miocardio es un problema de salud importante, especialmente en los países desarrollados. Se estima que en la Unión Europea y Estados Unidos se producen más de 1,5 millones de nuevos casos anualmente. Por eso, este nuevo tratamiento pretende mejorar la calidad de vida y la supervivencia de estos enfermos.