Quienes hayan superado el coronavirus en Castilla y León tendrán un carné de inmunidad

La Junta pide al Gobierno que se unifiquen los registros en todas las Comunidades para conocer la incidencia real de la enfermedad

La consejera de Sanidad, Verónica Casado, comparece en rueda de prensa telemática para informar de la situación en Castilla y León en relación a la COVID-19
La consejera de Sanidad, Verónica Casado, comparece en rueda de prensa telemática para informar de la situación en Castilla y León en relación a la COVID-19JCyL (nombre del dueño)La Razón

El coronavirus y su incidencia siguen avanzando y con él las medidas que se tienen que ir tomando a todos los niveles en función de cómo van los contagios. Por ello, la consejera de Sanidad de la Junta, Verónica Casado, mantuvo en las últimas horas una reunión telemática con los gerentes de los diferentes hospitales. En ella, “el mensaje generalizado fue de cierto nivel de tranquilidad por la reducción del número de ingresos”, explicó.

Asimismo, se manifestó una mejor general de la situación en cuanto a los equipos de protección (EPIs) y se comenzó a trabajar en la desescalada. “Tenemos que ir recuperando la actividad normal y hay plantas de hospital sin afectados por Covid-19 que tienen que ir normalizando la actividad”, señaló la consejera, quien detalló que una de las medidas que se quiere poner en marcha es el carné de inmunidad para aquellos que hayan pasado la enfermedad.

Este documento se podrá descargar con la APP en el móvil de “Sacyl Conecta”. Casado precisó que es como un carné de vacunaciones y permite a quien ha sido positivo de este nuevo virus tener libertad de movimiento en su incorporación a la vida diaria, ya sea a su trabajo o si tiene que viajar.

Tres tipos de test

En cuanto al uso del test, explicó que en la Consejería se dispone de tres tipos. “Tenemos el de detección molecular y dos de anticuerpos que miden la situación de inmunidad que tienen las personas y que en 15 minutos dan la solución”, detalló. No obstante, ninguno es para asintomáticos, sino para gente con síntomas o que han pasado la enfermedad.

“Los negativos en los test rápidos no descartan la enfermedad, para ello hay que hacer la prueba molecular, lo que no quita que haya que seguir en todos los casos con la cuarentena social y el aislamiento”, subtayó.

Asimismo, en el Consejo Interterritorial del Sistema Salud Verónica Casado destacó que en la Comunidad se quieren hacer dos test, el rápido, para tener un escáner de la situación en poco tiempo, sobre todo en residencias, y luego el molecular para obtener una confirmación tanto en residentes como en los profesionales que los atienden.

Recursos intermedios

Por otro lado, la consejera de Sanidad planteó que los recursos intermedios, como residencias o centros sociosanitarios, solo se utilicen para los positivos asintomáticos que no se puedan aislar en su domicilio, pero en el caso de que puedan estar en sus casas se decantó por esa vía.

En su comparecencia informó también de que el ministro anunció la creación de un Comité de Estrategia de Desescalada, en el que participará el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea.

Otro de los temas abordados fue el uso de las mascarillas, y recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha vuelto a aconsejar que sean para personas enfermas o quienes hayan tenido contacto con ellos y no para la población en general y así evitar que quien las necesita no tenga acceso a este elemento de protección.

Homologación de los sistemas de información

Finalmente, trasladó que desde la Junta se ha pedido al Gobierno que se unifiquen los registros de incidencia, prevalencia y cómputo de fallecimientos para que todas las comunidades ofrezcan datos homogéneos y se conozca la incidencia real del coronavirus.

“Nos preocupa sobremanera”, aseguró Casado, en referencia a los datos que comunican las comunidades al Ministerio, donde la el Ejecutivo autonómico informa en el registro de Medora de la Consejería de Sanidad tanto de los casos confirmados como de los posibles, que en este momento serían un total de 33.439 personas.

La consejera se refirió a la importancia de conocer la expansión real del virus y su impacto en la población para planificar los recursos y subrayó que, desde el primer momento, han tratado de contar con el “mejor” registro, porque el conocimiento de esta nueva enfermedad, que “no es una gripe como se pensó en un principio”, permitirá una mejor protección.