Multitudinario adiós en Valladolid a Paloma y su hija India

Los familiares agradecen las muestras de cariño y piden que las asesinadas “sigan vivas en el recuerdo de cada uno”

La sociedad vallisoletana dio su último adiós a Paloma, de 45 años, y a su hija, India, de 8, asesinadas, el pasado lunes 23 de enero, presuntamente por la pareja de la recibido. Las últimas víctimas de violencia de género en España han recibido este miércoles 25 de enero un multitudinario homenaje de cientos de familiares, amigos y allegados que han participado en su funeral.

Ha sido poco antes de las 11.15 horas cuando los féretros han llegado hasta la Iglesia parroquial de La Inmaculada Concepción, situada enfrente del número 66 del céntrico Paseo Zorrilla de la ciudad, el inmueble en el que residían las dos víctimas.

Dentro y fuera del templo aguardaban numerosos asistentes la llegada de los dos ataúdes en respectivos vehículos, que estaban repletos de coronas de flores con mensajes de cariño y recuerdo. El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha oficiado la eucaristía, concelebrada, que ha contado al final de la ceremonia con intervenciones de la madre de Paloma y abuela de India, y también de una hermana y tía de las mujeres asesinadas, quienes han dado las gracias por las muestras de apoyo recibidas y han dirigido unas palabras a las dos fallecidas.

Entre lágrimas, la madre de Paloma ha reconocido su dificultad para hablar y pensar en estos momentos, pero “aún más para respirar, porque le falta el aire para seguir sin ellas”.

En este sentido, ha dicho a ambas que tiene el corazón roto, pero también sabe que ellas están a su lado, tras lo que ha ensalzado la bondad de Paloma y la dulzura de su nieta, a las que han arrebatado la vida dejando a los familiares “vacíos por dentro”, unas palabras que ha terminado agradeciendo el apoyo que han recibido, que ha supuesto “un gran consuelo”.

El arzobispo de Valladolid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Javier Argüello (2d), en el funeral de la madre e hija asesinadas presuntamente por su novio en la iglesia parroquial de La Inmaculada Concepción
El arzobispo de Valladolid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Javier Argüello (2d), en el funeral de la madre e hija asesinadas presuntamente por su novio en la iglesia parroquial de La Inmaculada Concepción FOTO: Photogenic/Claudia Alba Europa Press

Una hermana de Paloma, ha dicho a la fallecida que es la mejor persona que ha conocido, “buena, amable, familiar y madre maravillosa, con absoluta devoción hacia su hija”, durante una intervención en la que no ha podido contener los sollozos.

Se ha preguntado qué hará cuando Paloma no esté al lado en su oficina, cuando necesite su apoyo y su consejo y ha descrito a India, su ahijada, como una persona tan especial como su madre. ”No te lo merecías, con la vida que tenías por delante”, con la ilusión con la que acudías a las clases de natación y sobre todo por hacer dentro de unos meses la primera comunión, ha dicho a su sobrina. ”Tenemos que aprender a vivir sin vosotros, pero vais a vivir en nuestra alma y corazón siempre”, ha expresado la tía de India, quien ha agradecido a los presentes cómo les han arropado en estos momentos y ha pedido que las dos fallecidas sigan vivas en el recuerdo de cada uno.

El arzobispo, durante la homilía, se ha referido al “dolor inenarrable” y la “indignación indescriptible” de los allegados a las dos víctimas y ha subrayado que una muerte provocada no puede ser nunca una solución a problemas o dificultades. ”Que el odio no nos haga permanecer en las oscuridad”, ha solicitado Argüello, quien además ha pedido no hacer “de esta tragedia o tantas como esta politiquería barata y dialéctica para el enfrentamiento”. ”Necesitamos buenas ideas, ideas virtuosas para educar y convivir sin imposiciones ideológicas”, ha expuesto el arzobispo, tras lo que ha recordado cómo las vidas de las dos víctimas se han visto truncadas de una forma “tan injusta, tan violenta”.

Al concluir el funeral, que ha estado salpicado de visibles y continuas muestras de dolor y tristeza de los asistentes, familiares de las dos víctimas han portado los féretros, aplaudidos por numerosas personas a las puertas del templo, y los han introducido en los coches fúnebres, uno de ellos blanco, para dirigirse al cementerio de El Carmen de Valladolid, donde madre e hija recibirán sepultura.