La COVID-19 revoluciona la telemedicina: altas más rápido y control de los pacientes con apps

Rafael Cañete se recupera en casa de un ictus y su doctor del Vall d’Hebron controla sus constantes vía móvil

Rehabilitación muscular de pacientes rcuperados de COVID-19
Un paciente recuperado de COVID-19 hace rehabilitación en el Pabellón Salut Vall d'Hebron donde ayudan a pacientes que después de un largo internamiento y de pasar la enfermedad tienen secuelas graves, como miopatías, un grupo de enfermedades neuromusculares que se traducen en un deterioro del tejido muscular y produce parálisis secundaria por diferentes causas; o atrofia muscular severa por desuso de la musculatura. EFE/Quique GarciaQuique GarciaEFE

La crisis del coronavirus ha llevado al sistema sanitario a ingeniar soluciones para hacer frente a los nuevos retos que plantea esta situación inédita y excepcional. Y uno de ellos es el de continuar el seguimiento de los pacientes infectados por coronavirus que han sido dados de alta por la saturación de los hospitales pero que aún requieren de atención, control de su evolución y también información acerca de su enfermedad.

Es por ello que desde el Hospital Vall d’Hebron se ha adaptado una herramienta que en 2015 desarrolló la Unidad del Ictus del centro para hacer un seguimiento de sus pacientes con el fin de hacer lo propio con los enfermos de COVID-19. Tal y como pone de relieve el doctor Carlos Molina, jefe de la Unidad del Ictus de Vall d’Hebron, esta nueva versión de la aplicación Farmalarm está destinada a “pacientes de coronavirus que, cuando están estables, les damos el alta porque, por la presión asistencial, no pueden quedarse ingresados dos semanas, sin embargo aún requieren de aislamiento y un seguimiento estrecho".

Gracias a esta herramienta, el personal médico puede tener en todo momento controlado al paciente, ya que a éste se le facilita un pulsioxímetro que le permite medir datos claves para valorar su evolución como las constantes vitales o la frecuencia respiratoria, por ejemplo, y diariamente los introduce en la aplicación. De hecho, si fuera necesario el pulsioxímetro puede verter esa información de forma autónoma y automática en Farmalarm a través de bluetooth. “De esta manera podemos optimizar el seguimiento ya que nos saltan alarmas cuando alguno de esos datos sale alterado”, explica el doctor Molina, quien además apunta que la aplicación tiene otras funciones que resultan también muy prácticas y útiles en estos momentos. “Farmalarm permite a los pacientes consultarnos sus dudas a través de un chat y además éstos pueden recibir vídeos educativos e información acerca de la enfermedad, la medicación...”, añade.

Rafael Cañete, usuario de la aplicación que se recupera en casa de un ictus que sufrió el pasado 10 de febrero, asegura estar encantado con esta herramienta. Durante la pandemia los códigos ictus cayeron un 18% por miedo al coronavirus, pero Cañete sufrió el accidente antes de que se detectara el primer caso. “Cada día me tomo la tensión e introduzco el dato en la aplicación, lo que por un lado me obliga a hacerlo a diario ya que los médicos saben en todo momento si lo estoy haciendo o no, y les aporta información a los doctores sobre mi salud”, explica Cañete, quien además valora muy positivamente otras funciones de la aplicación. “Farmalarm me permite disponer de todos mis informes médicos, así como contactar con la unidad que me trató del ictus para resolver dudas a través de un chat, también me facilita una adhesión al tratamiento porque me recuerda a qué hora y qué pastilla debo tomar en cada momento y, paralelamente, los médicos tienen constancia de si lo estoy o no siguiendo, y me motiva a hacer ejercicio, puesto que registra la actividad que hago”.

Además, periódicamente “los médicos envían una encuesta a través de la aplicación para valorar mi estado de salud y cuelgan vídeos e información acerca de la enfermedad”, añade Cañete, para quien, en definitiva, “esta aplicación es como un hilo con quien me trató del ictus”. “Me hace sentir que sigo en contacto con quien me ayudó cuando tuve el ictus y me puede seguir ayudando”, se sincera para a continuación destacar que “cuando te envían a casa, te sientes muy solo, algo perdido, y con esta aplicación tienes el hilo”. En definitiva, “Farmalarm me da tranquilidad y seguridad”. “Lo tienes todo en una aplicación", sentencia.

Así pues, en las circunstancias actuales, esta plataforma, con alguna modificación o adaptación, se ha convertido en una herramienta útil para aquellos pacientes de coronavirus que han sido dados de alta pero aún requieren de atención médica y también lo es para muchos otros que sufren otras patologías. Y es que ésta permite además realizar videoconferencias, una función que facilita la comunicación de las personas aisladas en su domicilio por el COVID-19 y sus familiares, pero también la de aquellos pacientes ingresados que, debido al coronavirus y al consiguiente confinamiento de la población, no pueden recibir visitas con sus más allegados. Molina comenta al respecto que “Farmalarm cuenta con la opción de realizar una videoconferencia de media hora en un entorno seguro, el del hospital, y aproximar así a pacientes y familiares, con los que además los médicos podemos compartir información sobre el paciente y su estado”, apunta Molina y, en relación a ello, Cañete recuerda que “hace unos días, en pleno confinamiento, tenía programada una visita médica y la hice por videoconferencia, a través de la aplicación”.

Por todo ello, Farmalarm ha tenido una gran aceptación y son varios los hospitales que están recurriendo a ella, de hecho, como revela Molina, “hay cerca de 180 pacientes que ya han sido dados de alta por coronavirus y que están aislados en sus casas que la utilizan”, entre otras cosas, porque “sino saldrían del hospital sin que nadie les hiciera el posterior seguimiento hasta que se negativicen del COVID-19”. Para Molina, esta herramienta “crea un nuevo paradigma que va a cambiar el manejo de los pacientes” ya que constata que “muchas consultas se puede resolver de forma remota” y ello permite “optimiza los recursos humanos de los centros sanitarios”.