“Le encantaba bailar”

Jordi Cornet, ex delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona.
CZFB
  (Foto de ARCHIVO)
14/10/2014
Jordi Cornet, ex delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona. CZFB (Foto de ARCHIVO) 14/10/2014CZFB

Corría 2010, cuando en una de las populares cenas de Navidad que organizaba el grupo municipal del PP de Barcelona, Jordi Cornet, entonces secretario de organización del partido, se lió la manta a la cabeza y convenció a todos los invitados –periodistas, políticos y gente del partido- para que lo siguieran a la sala Luz de Gas. Quería bailar. Le encantaba bailar. Y al llegar, cogió a su mujer –era una pareja muy familiar– y juntos demostraron que los pasos de rock’n’roll combinan con todos los géneros. Por aquel entonces, en las pistas de baile aún no sonaba reggaetón. Cornet hacía bailar a todo el mundo, incluso a diputadas y concejalas de otros partidos que años más tarde integrarían el equipo secesionista.

Hace once años, todavía existía Unió y Convergència, el PP sumaba en el Parlament de Cataluña 18 diputados, más de los que ahora suman VOX, Ciutadans y el Partido Popular ahora, y se veía con Artur Mas en un hotelito romántico que hay cerca del Palau de la Generalitat para pactar los presupuestos catalanes y otras cosas. Había más diálogo dentro y fuera del hemiciclo. Y Cornet, capaz de hacer reír a una silla, siempre estaba en los equipos negociadores. El humor siempre lo hace todo más fácil, ya sea negociar unos presupuestos con tu némesis político, convivir con un cáncer o despedirse de la familia cuando la medicina no puede ofrecer más recursos.

Cornet falleció la pasada noche tras una larga enfermedad. Acababa de cumplir 55 años en diciembre. Hombre de grandes convicciones católicas, hace una semana bromeaba con los suyos qué día su cuerpo diría basta. Se ha acabado yendo el Día del Padre. Aunque era el pequeño de seis hermanos, su familia cuenta que ejercía de hermano mayor, “era el puntal que nos unía a todos”, explica una de sus sobrinas. Cuando su abuela faltó, él se encargó de seguir la tradición de celebrar el Día de Sant Esteve en su casa. Que no faltaran canelones a nadie.

Se afilió al PP muy joven, en 1986. En 1995, entró como concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, donde paseó por todos los barrios con el incansable Alberto Fernández. Esta estrategia de pisar el terreno y escuchar en primera persona las preocupaciones de los vecinos la trasladó hacia arriba. Primero, la puso en práctica Alicia Sánchez-Camacho cuando se hizo con las riendas del PP catalán, después de un turbulento congreso en el que la tradición se impuso a la candidatura de Montserrat Nebrera. Y luego, con Mariano Rajoy. Tantas visitas hizo el gallego a Cataluña antes de ganar las elecciones, que en la campaña de 2012 le apodaron el catalán.

Cornet había sido gerente de la formación, entre 1991 y 1996, y coordinado varias campañas electorales del PP, tanto autonómicas (1995 y 2010), como generales (1996) y municipales (1999). Entre 2008 y 2017, ejerció de secretario general del PPC. Vivieron tiempos buenos con Eladio Jareño en comunicación, hasta que el procés lo empantanó todo. En 2010, Cornet llegó a ejercer de secretario primero de la Mesa del Parlament. No acabó la legislatura, aunque no por el “procés”, se fue antes, en enero de 2021, tras ser nombrado nombrado por el Gobierno de Mariano Rajoy como delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca

Para entonces, la crisis económica y los casos de corrupción podrían fin a las cenas de Navidad que organizaban los partidos políticos. Un espacio donde se aparcaban clases e ideología y en el que becarios o jóvenes periodistas tenían la oportunidad de conversar con firmas consolidadas. Y escuchar consejos y batallas de cronistas, ídolos periodísticos, directores de diario o directores de comunicación que valían más que un todo un curso en la universidad.

“Jordi se ha ido con mucha tranquilidad, con una sonrisa, haciéndonos reír a todos”, dicen en su familia. Le ha quedado por ver que el diálogo, que siempre defendió, vuelva a los hemiciclos y a los pasillos de los parlamentos.