La “Nasa catalana” acude a Kazajistán para esquivar a la Agencia Europea del Espacio

La Generalitat lanzará un nanosatélite desde la ex república soviética en vez de emplear las bases reguladas de Noruega, Italia o Polonia

El pasado mes de diciembre saltaba la sorpresa. El conseller de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, más conocido pro sus polémicas tuiteras que por su gestión, anunciaba la puesta en marcha de una suerte de “nasa catalana” en el semiabandonado aeropuerto de Alguaire en Lleida. La risotada general no debió de sentarle demasiado bien al conseller, que optó por la vía rápida: lanzar un nanosatélite desde la ex república soviética de Kazajistán. El país escogido no es baladí. Para esquivar la normativa de la Agencia Europea del Espacio, sólo los países europeos son miembros, el Govern ha optado por el país centroasiático. Así las cosas, el día de lanzar “Enxaneta” al espacio llega mañana. La función del nanosatélite, sin embargo, es mucho más difusa y responde, aseguran, a análisis medioambientales.

Durante la presentación del proyecto, el conseller aseguró que está emergiendo “la economía del espacio” y que Cataluña no debe quedar al margen para seguir siendo pionera, y explicó que los 18 millones de euros previstos en el proyecto para los próximos cuatro años, anunciados a finales de octubre para lanzar hasta seis satélites, buscan desarrollar esta industria. La Generalitat prevé que en los próximos cinco años las 30 empresas que conforman el sector se doblen, la generación de 1.200 puestos de trabajo adicionales y la creación de riqueza por valor de 300 millones de euros.

También ha dicho que esta iniciativa busca convertir Cataluña en un país de vanguardia, ser un proyecto tractor para la industria espacial en el territorio, crear puestos de trabajo y disponer de nuevos servicios digitales desde el ámbito de la conectividad y el cambio climático.

Este primer nanosatélite, en cualquier caso, fabricado y lanzado por Sateliot, ha tenido un coste de 574.750 euros. Se trata de un nanosatélite de tres unidades (miden las capacidades técnicas del aparato) que desplegará servicios de conectividad global de internet de las cosas (IOT) que facilitará la interconexión de dispositivos y la obtención de datos de sensores ubicados en la superficie, especialmente en zonas de difícil acceso, donde las redes de telecomunicaciones convencionales no ofrecen servicios. Puede controlarse el nivel de caudal de los ríos, las reservas de agua en los pantanos, movimientos de suelo, control de ganaderías, etcétera.

La empresa OpenCosmos se ha adjudicado un contrato por 1.724.250 euros para la construcción de un nanosatélite de seis unidades que ofrecerá servicios de observación de la Tierra en tiempo real que permitirán obtener imágenes en diferentes bandas espectrales, útiles especialmente para previsiones meteorológicas o movimiento de personas.