60 millones de residentes en ciudades europeas están expuestos a niveles de ruido por tráfico nocivos para la salud

Si se siguieran las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en esta materia se podría evitar más de 3.600 muertes anuales por cardiopatía isquémica

Los ruidos en una ciudad suelen proceder del tráfico rodado
Los ruidos en una ciudad suelen proceder del tráfico rodado

La contaminación del aire es uno de los principales factores ambientales que impactan sobre la salud de las personas, razón por la cual es el foco de un gran número de investigaciones, debates y medidas en favor de la salud pública y la sostenibilidad, sin embargo, existen otras exposiciones que pueden ser determinantes en cuanto a la preservación del bienestar de las personas, como la exposición a los espacios verdes o al ruido.

En este sentido, investigadores de ISGlobal, centro impulsado por la Fundación “la Caixa” pusieron en marcha el proyecto Carga de mortalidad en Europa, con el que pretendían evaluar el impacto de exposiciones relacionadas con la planificación urbana en un número de ciudades concretas. Así pues, en el marco de este proyecto, en su día ya se publicaron sendos artículos acerca de la mortalidad atribuible a la contaminación atmosférica y a los espacios verdes en ciudades europeas, y ahora se ha hecho lo propio con un tercer estudio relativo a la exposición a la contaminación del ruido.

Y es que, como señala Sasha Khomenko, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, “hay mucha investigación reciente que indica que el nivel de ruido es un factor importante en las ciudades y que éste tiene capacidad para afectar a la salud humana. De hecho, estas investigaciones previas han señalado la incidencia del ruido en enfermedades cardiovasculares, ya que éste activa la respuesta de estrés en nuestro organismo y una activación crónica del estrés acaba afectando, sobre todo, al sistema cardiovascular, pero también está relacionado con muchos otros efectos, como son, por ejemplo, las enfermedades metabólicas, como la diabetes, e incluso con el bienestar.

Ahora, la investigación impulsada por ISGlobal, pone de evidencia que “hay mucha gente en Europa expuesta a niveles de ruido que son perjudiciales para la salud y estimamos que esta cifra se aproxima a los 60 millones de personas adultas, lo que representa al 40% o 50% de la población analizada”, comenta Khomenko, quien además explica que, por otro lado, el proyecto pone de relieve que, si se siguieran las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que establece que el nivel medio de ruido registrado a lo largo de 24 horas no debe sobrepasar los 53 decibelios, “se podría evitar más de 3.600 muertes anuales por cardiopatía isquémica”. Por último, la investigación ha permitido también estimar que “hay unos 11 millones de personas que se van afectadas de forma significativa por las molestias por estar expuestas al ruido del tráfico”.

Limitación por datos

Con estas cifras, el proyecto ha logrado ya uno de sus objetivos, como es el de alertar a las administraciones acerca de la importancia de regular y tomar medidas en lo relativo a los niveles de ruido en las ciudades, ya que, como apunta Khomenko, “éstas se centran mucho en la contaminación del aire como factor ambiental importante, pero el ruido también lo es y al final, reducir el uno también implica reducir el otro, ya que ambos están muy relacionados con el tráfico”. Pero más allá de tratar de influir en las políticas urbanas, la investigación pone de relieve, también, la importancia de disponer de datos relativos a la contaminación del ruido de tráfico para seguir investigando en este campo, ya que, sin ir más lejos, “esta investigación se ha visto limitada por esa falta de acceso a datos”.

Tal y como pone de relieve Khomenko, “ha sido complicado trabajar sobre la exposición al ruido y su impacto en la salud porque nos hemos encontrado con una dificultad muy grande a la hora de recoger estos datos sobre los niveles de ruido, que son bastante heterogéneos y poco comparables entre distintos países y ciudades y, además, no hemos podido incluir todos los efectos que pueden producir en la salud porque nos faltan datos al respecto y, por lo tanto, solo nos hemos centrado en la mortalidad prematura por cardiopatía isquémica y las molestias ocasionadas por el ruido, que se van acumulando para acabar activando esa respuesta crónica del estrés”.

Así pues, “dado que cada ciudad hace sus propias estimaciones y usa sus propios métodos para medir los niveles de ruido, no es posible establecer comparaciones fiables entre las diferentes ciudades estudiadas”, admite Khomenko, de manera que el hecho de que el porcentaje de población expuesta a niveles de ruido del tráfico por encima de lo recomendado por la OMS en la ciudad de Barcelona sea del 83,4%, mientras que el de otras ciudades como Madrid (43,8%), Berlín (29,8%) o París (66,9%) sea mucho inferior no es algo determinante debido a esa heterogeneidad de datos y a la falta de calidad de los mapas de ruido de muchas ciudades europeas.

Acerca de los resultados y conclusiones de esta investigación, Khomenko también advierte que “lo que nosotros estamos mostrando con este proyecto es solo la punta del iceberg y debajo de eso habría muchos otros efectos sobre la salud que no hemos podido incluir en esta investigación”. En cualquier caso, el gran valor añadido de este trabajo respecto a otros anteriores acerca de la exposición al ruido y su impacto en la salud de la población es que “en las investigaciones previas se muestra el riesgo que tendría una población expuesta al ruido en comparación con otra no expuesta, mientras que en la nuestra tomamos ciudades europeas para determinar en cada una de ellas el impacto en la salud por el hecho de que los residentes estén expuestos al ruido, es decir que damos un dato más específico para cada ciudad para que luego cada un de ellas sepa lo que está pasando y ello pueda influenciar en políticas urbanas”.