Puigdemont dejará Junts para centrarse en su desafío al Estado

El expresident no renovará la presidencia del partido en el congreso del mes que viene y abre la pugna por el control del interno: Borràs-Turull, la previsible bicefalia

El ex presidente catalán Carles Puigdemont, durante una reunión de Junts per Catalunya en Bruselas
El ex presidente catalán Carles Puigdemont, durante una reunión de Junts per Catalunya en Bruselas FOTO: STEPHANIE LECOCQ EFE

Carles Puigdemont dejará la presidencia de Junts, la formación que ideó a su imagen y semejanza hace dos años, y no se presentará a la reelección en el congreso del mes que viene en el que se renovará toda su cúpula. Un cónclave que los posconvergentes celebrarán el 4 de junio en Argelers, en el sur de Francia. Con esta decisión, el dirigente confirma su apuesta por despojarse de las estructuras tradicionales de partido con la vista puesta en un objetivo: redoblar su pulso al Estado con el Consell per la República, el ente parainstitucional que preside desde Waterloo y con el que busca resucitar el «procés».

«Ahora es necesario, a mi entender, que el partido tenga una nueva presidencia. Que participe permanentemente de las reuniones ejecutivas, que participe a fondos de las decisiones políticas que sea necesario tomar. Por ello no presentaré mi candidatura a la renovación de la presidencia del partido, aunque me gustará mucho y me sentiré honrado de poder despedirme como presidente de manera presencial, a vuestro lado», anunció en una carta a la militancia remitida ayer por la mañana.

Es decir, asume que Junts necesita «una presidencia más implicada de lo que yo no he sido» tras la fuga a Bélgica y de sus palabras se deduce que renuncia a cualquier responsabilidad orgánica, aunque seguirá siendo militante de la formación que ideó hace tan sólo dos años tras romper con la herencia convergente.

La maniobra de Puigdemont llega después de que el propio expresident y eurodiputado llamara a las bases independentistas a desvincularse de los partidos e ideara desde Bélgica una suerte de Gobierno «fake» a través del Consell per la República. Un ejecutivo parainstitucional con el que relanzar el desafío y pasar de la «resistencia» a la «confrontación». Y para ello, tiene pendiente trazar una hoja de ruta al margen Pere Aragonès y ERC, con quien Junts comparte mando en la Generalitat.

Además, Puigdemont tiene un ojo puesto en el TJUE, que debe decidir sobre las euroórdenes de detención después de la vista celebrada a principios de abril para resolver la cuestión prejudicial planteada por el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena. El 14 de julio el abogado general del TJUE presentará sus conclusiones –no vinculantes– y la sentencia podría llegar al cabo de pocas semanas. Y el entorno del expresident y eurodiputado ya jalea una imaginaria vuelta pese al camino que queda por recorrer y a las incógnitas existentes.

Al margen del periplo judicial con su renuncia, la pugna interna en Junts está servida y la primera ficha la ha movido Puigdemont con efecto dominó: apuesta finalmente por dejar la presidencia para centrarse en el mencionado Consell per la República y serán dos los cargos vacantes por cubrir, el suyo y el de la secretaría general tras la renuncia de Jordi Sànchez. Dos puestos de mando por los que pugnan dos «familias», la de Laura Borràs y la de Jordi Turull. Por ahora, todo apunta a que podría haber un pacto de conveniencia para que Borràs ocupara la presidencia –un cargo más institucional–, Turull la secretaría general y la ejecutiva se la repartieran ambos círculos, aunque ninguno de los candidatos se ha posicionado públicamente, algo que deberán hacer en una semana.

En la carta, Puigdemont no se moja, anima a quien tenga una «demostrada capacidad de liderazgo» a sucederle sin dar más pistas y confirma que la ejecutiva ha acordado convocar el congreso el 4 de junio, en que el estará presente. «Quien asuma la presidencia contará con mi apoyo de entrada», zanja sobre la batalla que se abre a partir de ahora en el partido.

Hay que tener en cuenta que los posconvergentes dividirán su cónclave en dos jornadas diferentes: la primera será la mencionada a principios de junio y servirá para renovar la dirección del partido, mientras que la segunda se celebrará a lo largo del mes de julio y en ella se aprobarán la ponencia ideológica y la organizativa. Según explican en los círculos de Junts, esta última servirá para «fijar la estrategia política» una vez «constatado el fracaso de la mesa de diálogo entre ERC y el PSOE».