Sociedad

Los microplásticos del océano pueden transportar enfermedades

Un estudio muestra que algunos parásitos pueden adherirse a los microplásticos y recorrer así el planeta. El problema de los microplásticos también es humano.

Dos bolsas de plástico llenas de residuos en el fondo del mar
Gran parte de nuestros residuos de plástico acaba en el mar y libera microplásticos FOTO: SMR Dominio público

Empecemos por lo que no es noticia: los microplásticos son un problema muy grande para los océanos. Nuestra pasta de dientes, detergentes y hasta la ropa libera trocitos de plástico más pequeños que un grano de arroz, que acaban en el mar y viajan hasta invadir todos los rincones del planeta. Desde el Ártico hasta la Antártida, los animales marinos ingieren estas partículas y los efectos sobre su salud aún no se conocen del todo.

Pero un nuevo estudio muestra que los microplásticos pueden transportar patógenos desde la tierra hasta los océanos, y alerta de que las consecuencias podrían ser importantes también para los seres humanos. El trabajo, publicado en Scientific Reports, es el primero que conecta los microplásticos del océano con los patógenos terrestres: aquí sí está la noticia.

El equipo investigador espera que este estudio sirva de detonante que alerte verdaderamente sobre la gravedad del problema de los microplásticos. Según una de sus integrantes, la profesora titular en la Escuela de Veterinaria de la Universidad de California en Davis Karen Shapiro, muchas personas no sienten que el problema de los plásticos en el océano vaya con ellas. Sin embargo, “cuando haces alusión a las enfermedades y la salud, hay más capacidad de provocar un cambio”.

A bordo de los microplásticos

El estudio concluye que, gracias a los microplásticos, algunos patógenos que causan enfermedades se concentran con más facilidad en las áreas del océano contaminadas por plásticos. La investigación se apoya en experimentos realizados en el laboratorio, donde se ha comprobado la capacidad de ciertos parásitos de adherirse a los plásticos en el agua del mar.

Se utilizaron dos tipos de microplásticos: microesferas de polietileno (de menos de un milímetro de tamaño) y microfibras de poliéster (que pueden ser aún más pequeñas). Las microesferas se encuentran en los productos de cosmética como exfoliantes y limpiadores, mientras que la ropa o las redes de pesca pueden liberar microfibras.

Los experimentos mostraron que los patógenos estudiados se adhieren con más facilidad a las microfibras que a las microesferas, aunque ambos tipos de material pueden transportar estos parásitos y hacer que lleguen a los animales marinos. Ya se sabía que los microplásticos alteran las redes alimenticias naturales del océano, pero el nuevo estudio muestra que, además, transportan parásitos que pueden ser mortales.

Algunos microplásticos flotan y viajan enormes distancias y transportan los patógenos muy lejos de donde se originaron. Otros se hunden y se concentran cerca del fondo del mar, donde viven muchos animales como el zooplancton, las ostras, los mejillones o las lapas. Se alimentan de los organismos que filtran del agua, por eso es más fácil que ingieran microplásticos y, con ellos, patógenos.

Tres patógenos

Para el experimento se estudiaron tres patógenos que pueden infectar tanto a humanos como a animales: Toxoplasma gondii, Cryptosporidium y Giardia. De hecho, la Organización Mundial de la Salud alerta de que el consumo de marisco puede ser una causa infravalorada en la aparición de las enfermedades asociadas.

Quizá la más conocida sea la toxoplasmosis, la enfermedad causada por Toxoplasma gondii y la responsable de que se recomiende evitar la carne cruda durante el embarazo. Aunque en la mayoría de personas adultas sanas se cursa de manera asintomática, puede ocasionar dolor de cabeza, fiebre, fatiga o incluso convulsiones que pueden durar más de un mes. Si la infección ocurre durante el embarazo, la enfermedad se puede transmitir al feto y puede llegar a causarle la muerte. Pero la toxoplasmosis también puede ser letal para las nutrias marinas, los delfines y las focas monje.

Las enfermedades causadas por Cryptosporidium y Giardia son gastrointestinales y pueden provocar diarreas. Aunque no suelen ser graves, sí pueden serlo en personas con un sistema inmunitario débil.

Normalmente, estos patógenos se asocian al consumo de aguas contaminadas o al contacto con heces. Sin embargo, también se pueden transmitir a través de ciertos mariscos. A la luz del nuevo estudio, estos patógenos se pueden distribuir por todo el mundo de manera más rápida de lo que antes se creía.

Una sola salud

Por eso, esta investigación pone de relieve la importancia de reducir la liberación de microplásticos al océano. Para hacerlo, se pueden instalar filtros en las lavadoras y secadoras, además de tratar las aguas pluviales con células de biorretención u otras tecnologías y prevenir la liberación de microplásticos por parte de la industria del plástico y las construcciones.

Otra estrategia aún más eficaz sería reducir el uso de microplásticos. En este sentido, hace unos meses, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas propuso a la Comisión Europea que prohibiera los microplásticos añadidos a productos cosméticos, como exfoliantes o pasta de dientes, y se espera que se apruebe a finales de este año. Aunque la propuesta no prevendría la liberación de microplásticos de la ropa o las redes de pesca, al menos reduciría el volumen global de estos residuos.

Pero, en cualquier caso, el nuevo estudio resalta más que nunca la interconexión de los seres humanos con el entorno a nivel global. Para cuidar de nuestra salud es crítico que nos ocupemos también de preservar el medio ambiente.

Por eso, la primera autora del estudio y estudiante de último curso de veterinaria en la Universidad de California en Davis, Emma Zhang, destaca que la investigación “subraya la importancia de guiarse por el principio de “Una sola salud”, que requiere la colaboración de disciplinas humanas, de vida salvaje y del medio ambiente”. Y sentencia: “Todos dependemos del entorno oceánico”.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • El reciclaje no puede ser la única respuesta al creciente volumen de plástico que generamos a nivel mundial. Por un lado, el plástico solo se puede reciclar un número limitado de veces antes de que pierda demasiada calidad para ser útil. Por otro lado, hay tipos de plástico que son difíciles de reciclar, como el film. Pero además, reciclar nuestros residuos de plástico no acabaría con el problema de los microplásticos. Algunos microplásticos proceden de residuos de gran tamaño que se descomponen una vez que llegan al mar, y estos sí se evitarían si esos residuos fueran a la planta de reciclaje en lugar de al océano. Pero muchos otros se desprenden de los neumáticos, las pinturas o los limpiadores abrasivos, con lo que no se verían afectados si aumentaran las tasas de reciclaje.

REFERENCIAS (MLA):