Paleontología

El cambio climático no cambió los hábitos de los neandertales

A pesar de los vaivenes climáticos que experimentaron los neandertales, siempre prefirieron cazar en entornos abiertos

Representación artística de un neandertal al lado de un rinoceronte lanudo
Los neandertales no adaptaron sus hábitos de caza al cambio climáticoJim Linwood, Horniman Museum, LondonCreative Commons

Los neandertales que ocuparon el yacimiento de Combe-Grenal, en la región francesa de Dordoña, experimentaron grandes oscilaciones en el clima y en el entorno a lo largo de milenios. Estas alteraciones impactaron sobre los hábitos de la fauna local. Sin embargo, un estudio concluye que sus estrategias no se vieron afectadas por los cambios climáticos: preferían cazar siempre en entornos abiertos.

El yacimiento estuvo habitado por neandertales a lo largo de todo el Paleolítico medio, desde hace 150 000 hasta hace 45 000 años. La extinción de esta especie ocurrió por causas que aún se debaten, y estudiar la integración de los Homo neanderthalensis en su ecosistema es clave para entender su historia evolutiva además de las similitudes y las diferencias que tienen con los humanos modernos (Homo sapiens).

Las relaciones entre las poblaciones humanas y no humanas, así como sus hábitats, han evolucionado con el tiempo. Uno de los factores que más influye en estas relaciones es sufrir cambios extremos en el clima y el entorno, más aún si estos cambios ocurren rápidamente. Por eso, estudiar el comportamiento de los grandes mamíferos que convivían con los neandertales durante el Paleolítico medio permite entender cómo han evolucionado sus interacciones a lo largo del tiempo geológico.

Un resultado sorprendente

Por ello, el resultado obtenido en esta investigación es sorprendente: no refleja que el cambio climático haya modificado el comportamiento de los neandertales de Combe-Grenal. En lugar de adaptarse a los cambios en el hábitat de los animales, ellos siempre cazaban en entornos abiertos.

Los cambios climáticos del Pleistoceno tardío conllevaron variaciones extremas de la temperatura. A su vez, estas alteraciones modificaron la vegetación local. Al contar con fases glaciales e interglaciales, el entorno alternaba entre vegetación frondosa en los periodos más templados y estepas en los más fríos. Estos hábitats tan contrastados ofrecen alimentos muy diferentes para la fauna. En este contexto, las poblaciones o bien se adaptan, o bien migran hacia regiones más favorables, o bien se extinguen.

Para llevar a cabo este estudio, el equipo investigador analizó las preferencias de hábitat de las especies que cazaban los neandertales y se propuso deducir si afectarían a sus estrategias de caza. Examinaron casi 400 especímenes de animales cazados que encontraron en el yacimiento, como bisontes, ciervos o renos. Se enfocaron en el deterioro de los dientes para obtener información acerca de la dieta que habrían llevado en los últimos días de sus vidas.

Deterioro microscópico

Los dientes de animales son los elementos mejor preservados del registro fósil. Puesto que los herbívoros que cazaban los neandertales se alimentaban de la vegetación, estudiarlos permite obtener datos valiosísimos acerca del entorno tanto de las presas como de los depredadores. El deterioro microscópico capta los últimos momentos de las vidas de estos animales, por eso ofrece información de los últimos terrenos que pastaron antes de ser cazados.

Cuando un animal come, los elementos que ingiere dejan marcas en los dientes. Pero estas marcas son diferentes según el tipo de comida. A lo largo de los días y los meses, las marcas provocadas por la comida más reciente reemplazan a las marcas más antiguas. Por eso, a partir del deterioro dental solo es posible inferir lo que el ejemplar comió poco antes de su muerte.

Para este estudio, el equipo empleó silicona dental para elaborar moldes de los dientes. Después, escaneó los moldes con un microscopio que permitió obtener una imagen detallada y tridimensional de la textura de la superficie de los dientes. A su vez, analizó la textura mediante algoritmos especializados para cuantificar sus propiedades. Este mismo procedimiento se realizó también con poblaciones modernas cuya dieta es bien conocida, de manera que se pudieron comparar los datos de una y otra población para deducir de qué se alimentaban los animales del Pleistoceno a pesar de no contar con fósiles de esta vegetación.

¿Cómo reaccionaremos ante el calentamiento global?

De este modo, el equipo concluyó que los animales se habrían alimentado de plantas que crecían en un entorno abierto, similar a la tundra. Es más, encontraron el mismo patrón en animales cazados pertenecientes a distintas épocas a lo largo de varios milenios en los que el clima sufrió grandes cambios. Es decir, los neandertales siempre cazaban animales que habitaban entornos abiertos, y el clima no les forzó a desarrollar tácticas adaptadas a una caza a distancias más cercanas en entornos más boscosos.

El siguiente paso para completar el puzle será, por un lado, averiguar si los neandertales de Combe-Grenal cazaban todo el año o solo en algunas estaciones y, por otro, saber si su comportamiento es común a otros yacimientos.

Esta información, según argumenta el equipo, es esencial para entender cómo influyen los cambios del entorno local en la cultura material y en la historia humana. Sobre todo es importante para estudiar cómo la humanidad moderna podría reaccionar a largo plazo ante el calentamiento global antropogénico actual.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Los neandertales no son antecesores del Homo sapiens, sino que ambos grupos proceden de un antepasado común. Sin embargo, el mestizaje entre estas dos poblaciones y la mezcla genética resultante sin duda ha contribuido a dar forma a la humanidad moderna.

REFERENCIAS (MLA):