Sociedad

Antropología

La genética revela cómo era la familia de un neandertal

Los hombres se quedaban en su tribu mientras las mujeres migraban

Representación de un neandertal con su hija
Representación de un neandertal con su hijaTOM BJORKLUNDCreative Commons

Por primera vez, un equipo de investigación ha logrado identificar la relación de parentesco entre varios neandertales utilizando análisis genéticos. Gracias a esta tecnología sabemos que, hace unos 44.000 años, dos de esos esqueletos eran un padre y su hija adolescente. Su historia nos es desconocida, pero es inevitable que empecemos a fantasear e imaginar lo que pudo haber sido, humanizándoles como pocas veces hemos hecho. A fin de cuentas, no hablamos de una especie anterior a la nuestra, nuestros “primos” más que abuelos, como se suele simplificar. Una especie con cultura propia, ritos funerarios, arte y, posiblemente, lenguaje.

El yacimiento se encuentra en dos cuevas, una en Chagyrskaya y otra en Okladnikov, ambas en Siberia. Este territorio parece bastante fértil en cuanto a lo que a restos prehistóricos se refiere. Fue allí donde se encontraron los primeros indicios de los denisovanos y, ahora, este estudio ha dado con los restos de 13 individuos diferentes, todos neandertales, pero bastante variados. Por sus restos podemos saber que siete de ellos pertenecían a ejemplares masculinos y seis a mujeres. Y, si nos centramos en su edad, debemos destacar que 8 eran adultos y 5 eran niños y jóvenes. De hecho, este término, “jóvenes” es más correcto que “adolescentes”, no porque sea más amplio, que lo es, sino por las connotaciones culturales que tiene la adolescencia, la cual no se identifica en muchas sociedades donde el rito de paso convierte a los infantes en adultos con responsabilidades, sin apenas un término medio.

Padre e hija

No es fácil analizar el ADN de unos restos de 44.000 de años. Para que se conserve tanto tiempo tiene que haber estado en unas condiciones concretas de temperatura, acidez, humedad, etc. Y por eso Siberia nos ha dado sorpresas interesantes, como esta.Al estudiar el ADN de los individuos y compararlos entre sí, los investigadores pudieron determinar que algunos eran muy parecidos entre sí, tanto como para pensar que guardaban relaciones de parentesco. Por otro lado, esto no es nada sorprendente en una comunidad tan pequeña como las que pueden sobrevivir en lugares como la Siberia de hace 44.000 años. No obstante, esa similitud va algo más allá que la de una familia corriente, parece un indicador de la población de neandertales en esta zona estaba en declive y apenas podían mezclarse con otros que no fueran ya parientes de cierto grado.

Por otro lado, estos mismos estudios nos han traído una escena entrañable, la de dos individuos con una altísima similitud en su ADN, tanta como para ser considerados padre (nombrado Chagyrskaya D) e hija (ChagyrskayaH). A su vez, el padre parece tener una relación de parentesco de segundo grado con otros dos individuos (Chagyrskaya C y Chagyrskaya E) con los que tal vez podía haber compartido abuela.

¿Con tus padres o con los míos?

Como colofón, toda esta información genética nos lleva a otra conclusión, una que confirma los resultados de otros estudios: que los clanes de neandertales eran patrilocales, esto es, que las mujeres migraban al llegar a la adultez. Este tipo de movimientos entre poblaciones son muy frecuentes y ayudan a evitar la endogamia, pero no siempre son en esta dirección. Existen etnias de Homo sapiens que actualmente son patrilocales, como esta, y otras que son matrilocales, en las que los hombres cambian de población para establecer su familia. En realidad, ya había indicios de esta costumbre entre los neandertales, por ejemplo, gracias a un estudio realizado con restos del Sidrón (Asturias) en 2010. No obstante, es precipitado generalizar que todas las comunidades neandertales fueran necesariamente patrilineales. Este es solo un paso más para desvelar todo lo que nuestro pasado esconde.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • No hemos evolucionado del neandertal igual que no descendemos de nuestros primos. Ambos tenemos un antepasado común, una suerte de “abuelo” evolutivo.

REFERENCIAS (MLA):