Sociedad

El arte prehistórico se creaba a la luz de la hoguera

Un estudio recrea grabados del Paleolítico Superior con realidad virtual y concluye que se habrían realizado a la luz del fuego.

Hoguera con plaquetas de roca alrededor
Así habrían visto los artistas prehistóricos las plaquetas que grababan FOTO: Needham et al., 2022, PLOS ONE Creative Commons

Seguro que alguna vez has reconocido una cara en los lugares más insospechados. Una nube, la parte delantera de un coche, el borde de un acantilado… Esta capacidad de ver caras u otros patrones en objetos inanimados se llama pareidolia y es un fenómeno tan universal que hasta la industria del cine se aprovecha de él (como en la película Cars). Se sabe que viene de antiguo, y ahora la pareidolia ha dado la clave para revelar en qué circunstancias se creaba el arte prehistórico.

La habilidad para detectar patrones en donde no los hay es un mecanismo evolutivo para protegernos de depredadores. Si por instinto reconocemos la sombra de un animal amenazante, echaremos a correr de inmediato. Quizá luego resulte que la sombra era solo una nube, pero la alerta temprana nos podría haber salvado la vida.

Es más, la pareidolia es más intensa cuando las condiciones de luz varían, por ejemplo si una nube pasajera forma una sombra cambiante o cuando titila una hoguera dentro de una cueva. De ahí que un equipo de las Universidades de York y Durham (Reino Unido) sospechara que los fragmentos de piedra grabada de la cueva prehistórica de Montastruc, al sur de Francia, se crearan a la luz del fuego.

Marcas de calor

El equipo examinó 50 fragmentos de piedra, o plaquetas, procedentes de Montastruc y actualmente alojados en el Museo Británico. Estaban grabadas con motivos animales y probablemente pertenecieron a la cultura Magdaleniense (al igual que algunas de las pinturas y grabados de las Cuevas de Altamira), una de las últimas culturas del Paleolítico Superior de entre 23 000 y 14 000 años de antigüedad. Fue una época artísticamente muy próspera, con herramientas y armas decoradas, piedras y huesos grabados y pinturas rupestres.

Ya se habían observado marcas de calor en los bordes de las plaquetas de otras cuevas, como si se hubieran colocado muy cerca de una hoguera. Hasta ahora se asumía que sería por motivos accidentales, pero esta hipótesis no encajaba del todo con las marcas de las plaquetas de Montastruc.

Solo estas plaquetas contaban con marcas de calor, mientras que otros objetos de la misma cueva no las tenían. Por eso el equipo investigador barajaba un escenario diferente: que las plaquetas se hubieran grabado a la luz del fuego.

Artistas por un día

Pero se necesitaban indicios más claros antes de confirmar esta posibilidad. Para buscarlos, el equipo decidió crear réplicas de las plaquetas y emular las condiciones que habrían experimentado en la Prehistoria. Convirtiéndose en artistas Magdalenienses por un día, colocaron las piedras cerca del fuego, variando la distancia, y las grabaron con motivos diversos.

Además, utilizaron modelos tridimensionales y programas de realidad virtual para recrear las condiciones exactas en las que los artistas de la Prehistoria habrían visto las plaquetas: iluminadas por la luz tenue y titilante de la hoguera y con las marcas de grabado frescas.

Algunos estudios sugieren que la pareidolia es más potente cuando la iluminación es baja, y su movimiento podría haber resaltado ciertas formas en la roca semejantes a animales. Además, la experiencia visual de cada persona determina qué formas reconocen con más facilidad cuando se da la pareidolia. La población Magdaleniense probablemente fuera experta en identificar animales, de ahí que reconocieran instintivamente este tipo de formas en las plaquetas y las convirtieran en los motivos de sus grabados.

Experiencia visceral

La creación de este tipo de obras sería, por tanto, una experiencia “visceral”, que “activaría varias partes del cerebro humano”. Así es como lo describe Andy Needham, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de York. Además, puesto que la pareidolia es un fenómeno tan universal, el equipo científico considera que la creación de este tipo de arte sería una experiencia compartida, a diferencia de otras obras paleolíticas que se creaban durante el trance y serían, por tanto, experiencias individuales.

Resaltan, además, el posible valor social de la propia hoguera. El periodo Magdaleniense era frío y, aunque las vestimentas hechas de piel de animales ayudaban a abrigarse, el fuego jugaba un papel importante para mantener el cuerpo caliente. Estas plaquetas grabadas apoyan la teoría de que la hoguera podría haber constituido el centro de las reuniones sociales donde se contaban historias y se componían obras de arte.

El equipo investigador advierte de que los resultados son “solo indicativos” debido a que el contexto arqueológico es limitado. Sin embargo, las conclusiones son innovadoras y la combinación del estudio de las obras originales, las recreaciones y las técnicas de realidad virtual es sin duda valiosa. Ahora, el equipo investigador espera que esta metodología se pueda aplicar a otras obras en las que falte contexto arqueológico.

Siquiera el impulso de pintar o grabar ya es algo destacable en una época en la que encontrar agua, comida y cobijo consumía una enorme cantidad de recursos. La coautora del estudio Izzy Wisher, de la Universidad de Durham, resume lo “fascinante” que es esta idea: “Manifiesta cómo estas actividades han formado parte de lo que nos hace humanos durante miles de años y demuestra la complejidad cognitiva de las personas prehistóricas”.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Las pinturas de las cuevas de Altamira no son las obras de arte más antiguas de España. El récord lo ostenta la cueva de Ardales, en Málaga, donde hay pinturas de hace 64 800 años. Fueron realizadas por neandertales y ahora sabemos que pintaron en el mismo lugar durante milenios. De hecho, las pinturas de la cueva de Ardales son las más antiguas del mundo conocidas hasta la fecha.

REFERENCIAS (MLA):