Las aguas del PP amainan
Según Rogelio, a Bonig le será difícil resistirse a dejar vía libre a Mazón, menos aún si Ayuso gobierna Madrid
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El PP parece haber comenzado la vía tranquila hacia la celebración del Congreso regional que la Dirección nacional tiene previsto celebrar antes del mes de agosto. Lo digo porque el «brazo armado» -dicho sin ningún tic peyorativo- logró ayer amainar las aguas turbulentas de la provincia de Castellón.

Así se desprende del acuerdo entre las dos candidatas con posibilidades a la presidencia, Marta Barrachina, la de Mazón y Teodoro García Egea, y Carmina Ballester, cuyo impulso se atribuía a Miguel Barrachina, Isabel Bonig e, incluso, Javier Moliner. El pacto se concreta en confeccionar una lista única, tal como desean los prebostes de la calle Génova. Independientemente de que sea lo mejor, mi amigo Rogelio se pregunta ¿para qué el PP incluyó no hace mucho las primarias en los Estatutos si no las quieren ni en pintura?.

Ahora, la faena se centrará en convencer a Isabel Bonig, actual presidenta regional del PP de la Comunitat Valenciana, para que acepte dejar el camino expedito a Carlos Mazón para que el Cónclave estival transcurra como balsa de aceite en favor de una imagen de unidad y con votaciones como mínimo del 90 por ciento de apoyo por parte de los delegados.

Según Rogelio, Bonig tiene difícil resistirse, menos aún si Ayuso logra el Gobierno de Madrid el 4 de mayo. Casado saldrá fortalecido aunque la victoria no sea por él.

No es la primera vez que el fruto no termina recogiéndolo quien ha soportado los rigores de la intemperie. Así es la vida.